El lenguaje lesbiano de Monique Wittig
La vida humana, tal y como la entendemos, no puede pensarse sin el lenguaje. Los seres humanos nos alejamos de nuestra animalidad estableciendo relaciones simbólicas complejas con los demás, con el tiempo y con el espacio, formando comunidades en las que cada individuo se constituye como miembro y es identificado como tal ¿Pero qué sucede cuando es el propio lenguaje que nos constituye el que nos hace sufrir y nos expulsa; cuando la existencia no puede expresarse ni pensarse?
El lenguaje se convierte entonces en un instrumento de opresión de una perversidad terrible. En el espejo de Monique Wittig, las mujeres nos reflejamos de modo grotesco como las muñecas del ventrílocuo, quien nos sujeta y habla por nosotras. En El pensamiento heterosexual, escribe, antes que Judith Butler, que la mujer como naturaleza es un trampantojo, un engaño para el sometimiento de la mitad de la humanidad, que se inviste obligatoriamente de esa categoría simbólica y social, sin posibilidad de rebelarse ¿pues cómo hacerlo contra el pensamiento -la autoconsciencia- que nos constituye y parece mostrarnos nuestra propia naturaleza, nuestra propia subjetividad? Ante eso, no caben ideas ni fuerzas emancipatorias, porque no hay tirano, ni explotador: si somos naturaleza, nunca seremos una clase y nunca podremos rebelarnos. [Leer+]