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Objetivo 4 de Desarrollo Sostenible: Educación de calidad

Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos 

La pobreza, el conflicto armado y otras emergencias mantienen a más de 57 millones de niños y niñas en todo el mundo fuera de la escuela, principalmente en el África subsahariana. De hecho, en las regiones en desarrollo los niños de los hogares más pobres son 4 veces más proclives o vulnerables a no asistir a la escuela, que los niños de los hogares más ricos.  

Sin embargo, desde el año 2000, se ha progresado enormemente en el objetivo de proveer educación primaria a todos los niños y niñas del mundo y la tasa de matrícula o inscripción a la escuela primaria ha alcanzado 91% en las regiones en desarrollo. Cuando se da una educación de calidad, es más fácil salir de la pobreza y conseguir un trabajo que esté bien remunerado y tomar mejores decisiones en relación con nuestra salud, como comer más verduras o menos bebidas azucaradas. Además, en los países donde todos los niños pueden ir a la escuela, niños y niñas gozan de un lugar equitativo dentro de la sociedad y de los mismos derechos. 

Por eso la educación es tan importante, para ayudar a alcanzar otros Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Hay que seguir trabajando para lograr una mejor educación para todos los niños y niñas, alcanzar el objetivo universal de educación primaria y secundaria, el de capacitación vocacional asequible y el de acceso a una educación superior. 

Arte

Literatura en la frontera: Desierto sonoro de Valiera Luiselli

Desierto sonoro (2019) narra la historia de un matrimonio de documentalistas –en palabras textuales: ella, documentalista; él, documentólogo – que viaja en coche desde Nueva York hasta Arizona en lo que será, tal y como nos anuncian ya las primeras líneas del texto, su último viaje antes de que se rompa la familia en dos.  

Ella quiere documentar la crisis humana de los migrantes que tratan de atravesar la frontera desde México en el Estados Unidos de Trump. Él utiliza los sonidos para viajar en el tiempo a la tierra de los apaches, “los últimos pueblos libres antes de rendirse a los ojos blancos y ser desplazados a reservas”. En el viaje, los acompañan sus dos hijos, un equipo de grabación sonora, una cámara polaroid y siete cajas de archivo para documentar el proceso.

Valeria Luiselli nos propone así un viaje a la frontera entre México y Estados Unidos, viaje que acaba transportándonos a muchas otras fronteras y más allá del significado literal de la palabra: las fronteras que erigimos entre familiares y seres queridos, las fronteras del tiempo, de la física y del sonido, las fronteras culturales, lingüísticas e individuales y, de una manera sutil, pero rompedora, las fronteras formales de la literatura.

La autora, nacida en México y residente en Nueva York, plasma varios acontecimientos de su propia experiencia vital, hasta tal punto que a veces nos preguntamos si estamos leyendo un relato autobiográfico. Pero el juego formal de Desierto sonoro va mucho más allá de la autoficción.

mujeres de África

Kafka y las cartas de una muñeca

En julio de 1923, un Franz Kafka frecuentemente abatido por sus problemas de salud –ya en 1917 se le diagnostica una tuberculosis pulmonar y ha sido varias veces ingresado en diversos sanatorios-, pasa unas vacaciones en Müritz, a orillas del mar Báltico. Allí conoce a Dora Diamant, una periodista de familia judía, quince años más joven que él, con la que más tarde, en otoño, decide trasladarse a Berlín, tal vez con la esperanza de distanciarse de la autoridad de su familia y concentrarse definitivamente en su trabajo de escritor.

Doctorado en leyes en 1906,[1] tras unos años de trabajo burocrático poco o nada remunerado (en el que, a pesar de ello, era eficaz y competente) que marcarían definitivamente el contenido de su obra literaria, el tímido, inseguro, indeciso Kafka ya ha publicado El juicio (Das Urteil), Contemplación (Betrachtung), en 1912, La metamorfosis (Die Verwandlung), en 1915, y algunas cortas historias, pero, a pesar de haberse dado a conocer en sociedad como escritor, y con la siempre inestimable colaboración de su amigo y editor Max Brod, sus obras pasan prácticamente inadvertidas.

Vida en Berlín

Hace tiempo que desea vivir en Berlín. Ya tuvo intención de ello en 1914, pero el estallido de la Primera Guerra Mundial se lo había impedido. En 1922 ha recibido la jubilación anticipada de su último trabajo en la compañía Arbeiter-Unfall-Versicherungs-Anstalt für Königsreich Böhmen. Detrás queda también su difícil relación con Felice Bauer, de la que finalmente sólo quedan cartas (más de quinientas) y una profunda decepción. 

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