noticia

América Latina ¿ante el riesgo de una deriva plutocrática?

¿Puede una democracia seguir siendo democrática cuando el poder económico y el político terminan fusionándose? Para el profesor de la UNED Federico M. Rossi, esa es una de las grandes preguntas que afronta hoy América Latina.
16/06/2026

La creciente fusión entre el poder económico y el político —y el riesgo de deriva plutocrática— centraron la intervención que Rossi presentó el pasado mes de mayo en el Panel Presidencial de la Conferencia de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA), el mayor encuentro internacional dedicado al estudio de la región, que este año ha reunido a miles de especialistas de todo el mundo.

 

Para el investigador, la democracia latinoamericana atraviesa una transformación silenciosa pero profunda. Más allá de los cambios de gobierno o los ciclos electorales, sostiene que se está produciendo una creciente fusión entre las esferas económica y política, un fenómeno que define como una deriva hacia la plutocracia.

 

La plutocracia no es simplemente una democracia con altos niveles de desigualdad, sino un régimen en el que se desdibuja la frontera entre lo público y lo privado. Para el investigador, en estos escenarios, las élites económicas no solo influyen en la política, sino que pasan a ocupar directamente espacios de decisión y condicionan el funcionamiento del Estado en función de intereses particulares.

 

“La plutocracia es la forma más extrema de fusión entre las esferas política y económica”, explica Rossi.

En su opinión, esta situación puede producirse incluso manteniendo formalmente elecciones, libertad de expresión o pluralidad partidaria, aunque la capacidad efectiva de la ciudadanía para influir en las decisiones públicas quede progresivamente limitada.

 

Señales de una fusión creciente

Federico M. Rossi, profesor de la UNED, durante su intervención en el Panel Presidencial de la Conferencia de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA).
Federico M. Rossi, durante su intervención en el Panel Presidencial de la Conferencia de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA).

Rossi identifica diversos indicios de esta tendencia, entre ellos la captura de instituciones públicas por actores económicos, la eliminación de regulaciones en beneficio de intereses privados o la circulación de élites entre el mundo empresarial y el político.

 

Como ejemplos de estas dinámicas, menciona distintos casos en América Latina, entre ellos Argentina, Paraguay y Chile, que, desde su perspectiva, ilustran diferentes formas de interrelación entre poder económico y poder político y muestran cómo determinadas élites pueden consolidar una influencia significativa sobre las instituciones estatales.

 

Cuando la democracia se queda sin alternativas

La principal diferencia entre esta deriva y los autoritarismos clásicos del siglo XX es que la plutocracia no necesita eliminar las elecciones o las libertades formales para erosionar la democracia.

 

En su opinión, el problema aparece cuando las opciones políticas convergen en un mismo modelo económico y dejan de ofrecer alternativas sustanciales a la ciudadanía. En ese escenario, afirma, la esfera económica termina condicionando la esfera pública y una parte creciente de la población percibe que sus intereses no encuentran representación efectiva.

 

Esta desconexión entre representantes y representados alimentaría el descontento social y facilitaría el auge de propuestas políticas que capitalizan el sentimiento de abandono de amplios sectores de la población.

 

Inseguridad, violencia y crisis de representación

Por otro lado, Rossi considera que la expansión de la inseguridad y del crimen organizado agrava este escenario al generar una demanda social de protección que, en muchas ocasiones, recibe respuestas centradas exclusivamente en el endurecimiento de las penas.

 

A su juicio, los gobiernos progresistas no lograron articular políticas suficientemente eficaces que combinen seguridad y cohesión social, y considera que las respuestas basadas únicamente en la militarización difícilmente resolverán las causas estructurales de la violencia.

 

Advierte: “No hay duda de que es urgente resolver la violencia creciente, pero la opción militar nunca funcionó y volverá a fracasar”.

 

Reconectar la democracia con las mayorías

De cara a la próxima década, Rossi plantea dos escenarios posibles: una profundización de las tendencias plutocráticas o una reconstrucción de formas de representación capaces de fortalecer las instituciones democráticas y ampliar la inclusión social.

 

En este último caso, considera esencial recuperar la capacidad del Estado para actuar como espacio de articulación colectiva y reforzar el papel de los actores sociales, con el objetivo de evitar que la concentración del poder económico termine condicionando de forma permanente la vida política.

 

Para Rossi, el principal reto democrático de América Latina consiste, en definitiva, en  “constituir una sociedad inclusiva y democrática que permita ofrecer esperanzas de un futuro mejor en libertad con bienestar”.