Asignaturas - Máster 320201

Asignaturas - Máster universitario en gestión de contratos y programas en el sector público, con especial aplicación al

Código Asignatura: 32203068

PRESENTACIÓN Y CONTEXTUALIZACIÓN

PROLIFERACIÓN Y CONTROL DE ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA
32203068
2026/2027
TÍTULOS DE MASTER EN QUE SE IMPARTE MÁSTER UNIVERSITARIO EN PAZ, SEGURIDAD Y DEFENSA
CONTENIDOS
3
75
SEMESTRE 1
CASTELLANO

La asignatura “Proliferación y control de armas de destrucción masiva” forma parte del módulo “Seguridad Internacional” y se imparte en el primer semestre del programa, entre los meses de octubre y febrero del primer curso del Máster. Se trata de una asignatura obligatoria, con una carga de 3 créditos ECTS, equivalentes a 75 horas de trabajo del estudiante, y será impartida por el Prof. Dr. Vicente Garrido Rebolledo, Catedrático de Derecho Internacional Público, Relaciones Internacionales de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) y Director de la Cátedra de Estudios de la Defensa “Francisco Villamartín” de la URJC y el Ministerio de Defensa.

El estudio de esta materia posee hoy un carácter especialmente relevante en la formación avanzada en Relaciones Internacionales, Estudios Estratégicos y Seguridad Internacional. La proliferación de armas de destrucción masiva y de sus sistemas vectores sigue ocupando un lugar central en las agendas de seguridad nacional, en la planificación estratégica de las organizaciones internacionales y en los marcos de actuación de la Unión Europea, la OTAN y las Naciones Unidas. En el caso español, esta centralidad se ha visto además reforzada por la aprobación de la Estrategia Nacional contra la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva, publicada en 2026, primer documento estratégico sectorial español dedicado específicamente a esta amenaza.

La asignatura persigue que el estudiante se familiarice con los principales instrumentos jurídicos, políticos e institucionales relacionados con la no proliferación, el desarme y el control de armamentos de destrucción masiva, así como con la evolución y la situación actual de las negociaciones multilaterales, plurilaterales y bilaterales en esta materia. El objetivo general es que el estudiante conozca y diferencie con claridad, mediante el uso de las herramientas de análisis e investigación apropiadas, los distintos ámbitos y medidas vinculados con la no proliferación y el control del armamento nuclear, radiológico, biológico y químico (NRBQ), y sea capaz de identificar los principales retos contemporáneos que afectan a este sector de la seguridad internacional.

Al final del curso, y sobre la base de las explicaciones y debates en las clases presenciales, las lecturas recomendadas y el trabajo monográfico final de curso de redacción obligatoria, el estudiante deberá haber adquirido un conocimiento sólido de los principales instrumentos de control de la proliferación de armamentos NRBQ, de sus mecanismos de verificación, así como de su funcionalidad, límites y grado de efectividad en el contexto internacional contemporáneo.

La situación actual del régimen internacional de no proliferación se caracteriza por una complejidad creciente, determinada por la confluencia de varios factores: el estancamiento de algunos de sus principales foros y negociaciones; la erosión progresiva de parte de la arquitectura clásica de control de armamentos; la intensificación de la rivalidad estratégica entre las grandes potencias; y la aparición o consolidación de iniciativas alternativas promovidas por grupos de Estados afines, como el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN), que cuestionan la suficiencia y la eficacia de algunos de los instrumentos fundacionales del régimen, en particular del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP). Como manifestaciones de esta situación pueden citarse la no entrada en vigor todavía del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBT), cuya efectividad jurídica sigue dependiendo de la ratificación pendiente de nueve Estados del anexo 2; la persistente ausencia de negociaciones efectivas en la Conferencia de Desarme sobre un tratado de prohibición de la producción de material fisible para armas nucleares (FMCT); la expiración de New START el 5 de febrero de 2026; la falta de un verdadero sistema de verificación jurídicamente vinculante en el marco de la Convención sobre Armas Biológicas y Toxínicas (CAB);  o la imposibilidad de adoptar un documento final de consenso en los ciclos de de revisión del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP) desde el año 2015, con un deteriori apreciable en la credibilidad del régimen.

A ello se añade el profundo deterioro del entorno estratégico derivado de la guerra contra Ucrania y de la revalorización del papel de la disuasión nuclear en la política de seguridad europea y euroatlántica. Diversas evaluaciones recientes coinciden en que el mundo se encuentra ante el riesgo de una nueva carrera de armamentos nucleares. En ese contexto, China continúa expandiendo y modernizando su arsenal a un ritmo sin precedentes: SIPRI estima que ya dispone de al menos 600 ojivas y fuentes oficiales estadounidenses siguen considerando plausible que supere las 1.000 hacia 2030 y alcance, de mantenerse la tendencia, en torno a 1.500 hacia 2035. La respuesta de numerosos Estados al estancamiento de los foros tradicionales ha sido, en el ámbito nuclear, impulsar instrumentos y marcos paralelos. El caso más significativo es el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN), adoptado el 7 de julio de 2017 y en vigor desde el 22 de enero de 2021. Lejos de ser ya una iniciativa meramente emergente, el TPAN ha consolidado un ciclo institucional propio. Sin embargo, sigue existiendo una brecha conceptual y estratégica muy relevante entre los Estados que defienden la estigmatización, prohibición y eliminación de las armas nucleares desde una perspectiva humanitaria y aquellos que, incluidos los aliados de la OTAN, sostienen que mientras existan tales armas seguirá siendo necesaria una disuasión nuclear creíble.

Junto a ello, han cobrado importancia otras fórmulas flexibles de cooperación entre Estados, de geometría variable y sin base institucional rígida, orientadas a mantener vivo el debate sobre reducción de riesgos, transparencia y verificación. Entre ellas destacan la Non-Proliferation and Disarmament Initiative (NPDI), que sigue presentando documentos de trabajo conjuntos de cara a la Conferencia de Examen del TNP de 2026; la International Partnership for Nuclear Disarmament Verification (IPNDV), que ha continuado en 2025 sus trabajos técnicos y ejercicios prácticos; la Iniciativa de Estocolmo para el Desarme Nuclear, lanzada por 16 Estados no poseedores de armas nucleares y todavía activa; y otros espacios de diálogo como CEND, que siguen influyendo en la conversación diplomática sobre las condiciones estratégicas necesarias para avanzar en desarme nuclear. La lucha contra el terrorismo nuclear y, más ampliamente, contra la proliferación de materiales sensibles hacia actores no estatales, constituye otra prioridad central de la agenda internacional. En este campo deben destacarse la Global Initiative to Combat Nuclear Terrorism (GICNT), la Estrategia Global de las Naciones Unidas contra el Terrorismo, la Convención Internacional para la Represión de los Actos de Terrorismo Nuclear y la vigencia de la resolución 1540 (2004) del Consejo de Seguridad, cuyo examen de implementación correspondiente a 2025 ha sido publicado recientemente. En paralelo, en el plano biológico, la conexión entre bioseguridad, salud global y prevención de amenazas deliberadas ha ganado peso político e institucional, mientras que en el ámbito químico la Convención sobre Armas Químicas sigue representando uno de los ejemplos más sólidos de desarme verificable, con 193 Estados comprometidos y la destrucción verificable del 100 % de las existencias declaradas.

Por lo que se refiere a los retos regionales específicos del régimen de no proliferación, el programa nuclear y balístico de la República Popular Democrática de Corea constituye uno de los desafíos más graves y persistentes del sistema internacional. El proceso diplomático permanece estancado y no existe una hoja de ruta realista hacia una desnuclearización verificable. El OIEA ha reiterado que la continuación y el desarrollo del programa nuclear norcoreano violan claramente las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad, y ha señalado la expansión de las actividades de enriquecimiento, el funcionamiento de instalaciones en Yongbyon y la persistencia de indicios compatibles con reprocesamiento de plutonio. Al mismo tiempo, SIPRI estima que Corea del Norte dispone ya de alrededor de 50 ojivas y de material fisible suficiente para producir otras más, mientras que las pruebas realizadas en 2025 y 2026 muestran una mejora cualitativa en sus sistemas vectores, incluidos misiles hipersónicos y capacidades navales de proyección.

Con relación a Irán, la retirada estadounidense del PAIC/JCPOA en 2018 y la posterior degradación del cumplimiento iraní han desembocado en un escenario cualitativamente más grave que el existente hace solo unos años. Los informes más recientes del OIEA insisten en que, mientras Irán no coopere plenamente para resolver las cuestiones pendientes y no restablezca el acceso exigido a determinadas instalaciones y materiales afectados por los ataques de 2025, el Organismo no podrá ofrecer garantías de que su programa sea exclusivamente pacífico. A ello se suma que, en 2026, la cuestión nuclear iraní ha quedado inscrita en un contexto abiertamente bélico y de negociaciones intermitentes, en el que el OIEA ha subrayado que cualquier eventual acuerdo requerirá mecanismos de verificación especialmente estrictos y sostenidos en el tiempo.

En el plano institucional regional, resulta imprescindible prestar atención a las políticas de no proliferación de la Unión Europea, que continúa considerando la proliferación de armas de destrucción masiva como un riesgo mayor para la paz y la seguridad internacionales y combina acción diplomática, apoyo a los regímenes multilaterales, medidas restrictivas y controles de exportación. 

Por último, en un Máster impartido por una universidad española, resulta indispensable incorporar el estudio del papel de España en este ámbito. A la relevancia ya demostrada durante su pertenencia como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en 2015-2016, se añaden la aprobación en 2026 de la Estrategia Nacional contra la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva, la publicación del Plan Nacional contra la Financiación de la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva en 2025 y la participación española en foros e iniciativas como la Iniciativa de Estocolmo, que sigue defendiendo un enfoque realista, gradual y verificable del desarme nuclear de cara a los ciclos de revisión  del TNP.