Historia
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Orígenes del edificio: la Universidad de Cervera
Después de la Guerra de Sucesión, el rey Felipe V abolió las siete universidades catalanas y estableció una universidad única en Cervera en el año 1717, con el objetivo de centralizar la enseñanza superior y ejercer control ideológico y lingüístico.
El edificio de la Universidad se construyó entre 1718 y 1740 bajo la dirección de los arquitectos Francesc Soriano y Miguel Marín, combinando elementos barrocos y neoclásicos en sus fachadas.
Alojó facultades de Teología, Medicina, Filosofía, Derecho y Humanidades. Famoso por su importancia intelectual, contó con la participación de destacados personajes como Narcís Monturiol o Jaime Balmes.
El centro fue desmantelado en 1842, cuando la universidad se trasladó a Barcelona. El edificio tuvo diversos usos posteriores, incluyendo un campo de concentración durante la posguerra civil, sirviendo también como refugio de refugiados del nazismo en 1940 con capacidad para muchos miles de personas.
Nacimiento del Centro Asociado de la UNED
El 30 de marzo de 1973 se firmó el convenio formal y el 7 de abril se inauguró como Centro Asociado de la UNED en Cervera, estableciéndose como sede que facilita formación a distancia con apoyo presencial local.
Situado precisamente en el histórico edificio de la antigua universidad borbónica, el centro aprovechó este legado arquitectónico y académico para consolidar su actividad educativa.
Evolución y servicio al territorio
Durante los años 1980, el centro actuó como referencia para la formación universitaria a distancia en la comarca de la Segarra y zonas próximas. Los estudiantes también realizaban exámenes y recibían tutorías presenciales en el mismo edificio.
Paralelamente, la UNED promovió la creación de nuevas sedes, como la de La Seu d'Urgell (convenida el 10 de octubre de 1984), que fue impulsada por estudiantes del Alt Urgell y Andorra que ya acudían a Cervera.
Implicación y reconocimiento académico
El claustro del centro inició el homenaje como Doctor honoris causa de la UNED al maestro Miquel Batllori i Munné (1993), una iniciativa celebrada por la Facultad de Geografía e Historia central.
Desde entonces, el centro ha mantenido una actividad constante, combinando oferta formativa, servicios académicos y vinculación cultural con la comunidad local.