Ideología

Robyn Quin   NOMBRE IMAGEN
Edith Cowan University

 

La ideología es una categoría fundamental para el análisis y comprensión de los medios de comunicación. Aunque el término "ideología" posee muchas definiciones, las he reducido aquí intencionadamente a sólo dos para observar más claramente sus diferencias.

 

Definición 1. La ideología es un conjunto de ideas, normalmente políticas, formuladas deliberadamente, coherentes y racionales, empleadas para delimitar y comprender la forma en que puede organizarse la sociedad.

Utilizada de esta manera, se confiere a la ideología un carácter peyorativo, buscando denigrar y anular las ideas de aquellos a quienes se refiere. Este uso del término sugiere que las ideas, de alguna forma, son inherentemente falsas e imperfectas puesto que no son realistas (en el sentido de que son inalcanzables) o no reflejan la realidad. Es habitual que la gente se refiera a la filosofía de un cierto movimiento político como si se tratara de una ideología: ideología nazi, fascista, socialista, de derechas, de izquierdas, etc. Las ideologías son, en este sentido, algo que alguien trata de imponernos.

Esta definición no es útil para nuestro propósito puesto que desestima las ideologías sin preocuparse de saber lo que son.

 

Definición 2. La ideología es un conjunto de valores sociales, ideas, creencias, sentimientos, representaciones e instituciones mediante el que la gente, de forma colectiva, da sentido al mundo en el que vive.

Todo el mundo debe tener un conjunto de valores, sentimientos, creencias que ‘tenga sentido’ para ellos. Todo aquello que hacemos —ir a trabajar, visitar un amigo, leer un libro— debe tener algún sentido. Por supuesto, es posible que comencemos a hacer algo que no tiene sentido y dejemos de hacerlo. Como sabréis, hay ocasiones en que ponemos en duda nuestra ideología y pensamos que ha dejado de tener sentido atenerse a ella de la misma forma en que veníamos haciéndolo. Claros ejemplos de esto podrían ser el nacimiento de un hijo, la pérdida del trabajo o de un amor, o una tragedia en nuestra comunidad. Si cambiamos entonces nuestro comportamiento, habremos encontrado una nueva forma de acción social que vuelve a tener sentido; habremos adoptado un nuevo conjunto de sentimientos, creencias y valores.

Esta definición se fija en el hecho de que la gente busca sentido al mundo colectivamente. Para que una ideología tenga repercusión social debe ser compartida, convenida entre un grupo numeroso de personas. Yo puedo creer que soy la reencarnación de la Princesa Diana de Gales. Pero si nadie acepta esta creencia, me encerrarán en una clínica psiquiátrica. Si la creencia comienza a ser compartida extensamente, se abre ante mí un futuro de fama y fortuna. Éste es un ejemplo tonto y trivial. Pero puede no serlo si una persona o personas deciden tener la "solución final" al "problema Judío" o al de la convivencia interracial en la antigua Yugoslavia, etc.

Las dos definiciones comparten este mismo argumento: las ideologías son conjuntos de ideas que explican cómo funciona la sociedad, aquello que da sentido al mundo. Pero la segunda definición hace hincapié en que las creencias y los sentimientos son importantes en cualquier ideología. Esta idea nos traslada fuera del reino de lo puramente racional y consciente. Lo que estoy sugiriendo es que las ideologías se conectan a nuestros corazones tanto como a nuestras cabezas y no siempre somos conscientes de ellas. Pondré algunos ejemplos:

Ejemplo 1

En ocasiones, las ideologías parecen algo de sentido común. Por ejemplo, si deseo obtener un préstamo lo solicito en un banco, recibo el dinero y abono los intereses. Parece de sentido común. Sin embargo, durante la Alta Edad Media, en Gran Bretaña, los cristianos tenían prohibido prestar dinero. Hacerlo era usura, un pecado terrible. El préstamo de dinero se convirtió así en el oficio de los judíos, que no estaban sujetos a las leyes cristianas. Hoy en día, los bancos prestan dinero y obtienen a cambio un beneficio, pero se le llama interés y nadie se para a pensar en ello.

Ejemplo 2

Realizamos muchas acciones sin ser plenamente conscientes de sus motivos. Esto es obvio en el caso de las habilidades motoras como masticar, caminar y conducir. Las hemos aprendido y las realizamos sin pensar conscientemente en ellas.

Esto también es cierto respecto de muchas de nuestras acciones sociales, imbuidas de creencias, sentimientos y valores, pero que realizamos sin un motivo consciente.

¿Qué sucede cuando coincides en una puerta con una persona del sexo contrario? ¿Quién pasa primero? ¿Alguno de vosotros abre la puerta para que pase antes la otra? Sospecho que hagáis lo que hagáis no lo habréis pensado demasiado antes de hacerlo; sin embargo, tras la elección subyace una ideología acerca de la relación entre sexos. Pensad acerca de estas posibilidades:

La opción tradicional es que la mujer entre primero. Lo cual, en términos de relación entre sexos se puede interpretar a su vez como una prueba de:

Muchas de estas visiones sugieren que el hombre controla lo que va a pasar, y que, incluso si la mujer entra primero y agradece que le muestren respeto, eso es también una prueba de la aceptación del poder del hombre. Mi opinión es que es improbable que el hombre haya tenido en cuenta todas estas posibilidades antes de tomar la decisión acerca de qué hacer con la puerta. Probablemente sólo habrá hecho lo que ha venido haciendo siempre, sin detenerse a pensar demasiado. Mi argumento es que la gente actúa a menudo en el plano de la ‘consciencia inconsciente’; aunque las cosas se hagan sin pensar en sus motivos, aún así implican una posición ideológica.

 

 

Ideologías en el lenguaje, en los textos y en las representaciones

Las áreas más significativas para el análisis de la ideología en las investigaciones sobre los medios son las del lenguaje, los textos y las representaciones. Lo cual no significa que estas áreas sean las únicas sobre las que puede actuar la ideología: la ideología puede encontrarse también en instituciones materiales. Puede contemplarse el hogar como un ejemplo de ideología en acción. Hay espacios familiares, comunes a todos sus miembros, donde la familia suele reunirse. Otros espacios son privados e incluso los propios miembros de la familia quedan excluidos de ellos: el cuarto de baño, la ducha, y puede que incluso el dormitorio de cada uno. La edad en que a los niños se les permite acceder a estos espacios privados vuelve a reflejar la ideología relacionada con la edad y el sexo. Tal vez permita que su hijo de dos años entre con usted en el cuarto de baño, pero no dejará que lo haga el de quince. Las culturas occidentales estructuran sus construcciones en torno a la ideología y la cultura familiares. No sucede lo mismo con la cultura aborigen de Australia, la cual conserva una amplia estructura comunitaria que incorpora miembros de tres o más generaciones de individuos, no siempre unidos por lazos de sangre o matrimoniales.

A medida que se modifican las ideologías, se modifican también las estructuras para reflejar el cambio. Cuando yo era pequeña, la cocina era una habitación separada, situada en la parte posterior de la casa. Mi madre iba allí a cocinar. Mi padre se quedaba en la sala de estar. Hoy en día las cocinas son más grandes, céntricas, confortables, compartidas y, cada vez más, integradas en la sala de estar. Ello refleja un cambio en la ideología como consecuencia de la emancipación de la mujer en el siglo XIX y el desarrollo del feminismo.

Ejercicio: Debatir en pequeños grupos la ideología de la educación que se refleja en la organización del espacio físico en las escuelas y universidades.

 

 

La ideología de las imágenes publicitarias

Este anuncio idealiza la vida familiar y el disfrute de la propiedad, y con ello el matrimonio y la heterosexualidad. Nada hay de malo en ello; por supuesto, se trata de ideales perfectamente normales y saludables. Es la idea de lo ‘normal’: la forma en que la imagen evoca la historia completa, sugiriendo y apoyando un estilo determinado de vida y, por tanto, presentando una construcción ideológica. Una manera de comprender el significado ideológico de una imagen y revelar su fondo es preguntarse: ¿qué implica la narrativa de la imagen? ¿Qué acaba de suceder en la imagen y que es lo que va a ocurrir a continuación?

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El anuncio nos ofrece dos imágenes, una del pasado y otra actual, que, enlazadas, construyen la historia. La historia trata de la recompensa obtenida por seguir el estilo de vida de la familia tradicional suburbana, un patrón de vida ‘normal’ o ‘ideal’. La imagen superior muestra cómo la familia suburbana, recién creada, se embarca en una nueva vida en común: la falta de césped, los arbustos pequeños (lo nuevo), la parcela y la valla (zona residencial), la unión (embarazo). La imagen presenta la historia de una joven pareja que se ha enamorado y está a punto de formar una familia en su nuevo hogar.

La segunda imagen del anuncio completa la narración. El paso del tiempo (diez años) ha hecho fructificar las cosas. El jardín ha crecido (los árboles), la barba del gnomo es más larga, el trabajo industrioso de la pareja ha resultado en un atractivo jardín y un hijo sano (aunque no vemos el trabajo sino sólo sus resultados). Más allá, detrás de la valla, se ven signos de que este proceso sucede también a su alrededor, también han crecido los jardines vecinos.

La escena insinúa que el progreso y la felicidad pueden hallarse adoptando un estilo de vida doméstico en un área residencial. Es todo un compendio del sueño Australiano acerca de la absoluta felicidad ideológica. Sin embargo, no todo el mundo interpretará esta imagen de la misma forma. Para un homosexual, la pareja heterosexual puede parecerle exactamente lo contrario de la felicidad absoluta. Para una persona que le guste vivir en una gran ciudad, rodeado de mucha gente, la imagen del anuncio puede resultarle un panorama insufrible y aburrido. Para una persona negra de mi país, la escena puede representar un ejemplo de prosperidad blanca ganada a costa de la pobreza de la población negra. Aunque no se pretende que todo el mundo la vea del mismo modo, se tiene una idea aproximada de cómo va a ser interpretada, puesto que vivimos en una sociedad blanca de clase media y se conoce muy bien la ideología dominante, incluso aunque no se comparta.

Hasta ahora he preferido hacer una análisis culturalista de la ideología de la imagen, ocupándome fundamentalmente de lo que transmite acerca de los valores familiares, la felicidad y el estilo de vida deseable. En este punto vamos a modificar el enfoque y a adoptar un análisis marxista. El análisis marxista de la ideología centra su atención en las implicaciones económicas del texto analizado. Un marxista se fijaría en la valla como el detalle más elocuente de la imagen. La valla es un símbolo de la propiedad privada. La valla divide la tierra. En la valla se resume toda la ideología capitalista de la cultura occidental. La valla no plantea un problema, no se cuestiona, sino que se normaliza. Pensad por un momento de qué otras formas puede tratarse la tierra. Los aborígenes, por ejemplo, no conciben la tierra como objeto de posesión sino como algo que debe cuidarse.

Ejercicio: ¿Qué sugiere la imagen acerca de la edad? ¿Cómo se trata la edad en nuestra cultura? ¿Qué es la discriminación por razones de edad?

 

 

Ideología dominante

Todo grupo social tiene su propia forma de pensar, sentir, creer y entender el mundo. Existen múltiples ideologías; quiero considerar ahora la idea de ideología dominante planteada por Louis Althusser.

Althusser, siguiendo a Marx, sugirió que todas las sociedades tienen una ideología dominante. Esta ideología, compartida por la mayor parte de la sociedad, está compuesta por un conjunto de creencias y valores coincidentes. La ideología es dominante en dos sentidos. En primer lugar, en sentido numérico. En segundo lugar, porque apoya los intereses de la clase dominante. Analizaré la manera en que las creencias y valores dominantes, apoyados por grupos específicos de la sociedad, llegan a ser aceptados y compartidos por muchos, y cómo los medios de comunicación contribuyen a lograr esa aceptación.

Althusser sostiene que el concepto de ideología trasciende la conciencia. Contempla la ideología como la fuerza inconsciente en que la gente vive más que notarla. A modo de ejemplo, pensad en la forma nada problemática en que se acepta la noción de propiedad privada en la cultura occidental. Damos por hecho que los individuos pueden acceder a la propiedad exclusiva de toda clase de bienes y tierras. La propiedad privada, sin embargo, ha evolucionado desde sociedades en las que el derecho de propiedad se encontraba predominantemente en manos de una minoría. El siete por ciento de la población de Gran Bretaña y Australia —el que se beneficiaba realmente del sistema de propiedad privada: el sistema mantenido por la ley y regulado por ella— poseía el 84% del total. No estoy diciendo que el derecho de propiedad privada sea una equivocación. Sino, simplemente, que de esta ideología, compartida de forma mayoritaria en Occidente, se benefician en realidad aquellos que tradicionalmente disfrutan de mayores posesiones. La ideología dominante apoya los grupos de poder dominantes. De aquí surge la pregunta: ¿por qué apoyamos algo que no nos beneficia?

Althusser propone la existencia de dos mecanismos para conseguirlo: el Aparato Represivo del Estado y el Aparato Ideológico del Estado.

 

 

 

El Aparato Represivo del Estado

El Aparato Represivo del Estado se compone de mecanismos que obligan a la gente a adaptarse a la ideología dominante. Se utilizan deliberadamente para controlar el sistema penal y coaccionar a la gente que pretende cambiar el sistema. Se trata fundamentalmente de instituciones legales: la policía, el sistema judicial, el sistema penitenciario y el ejército, que se ocupan de quienes perturban el desarrollo de la sociedad. Estas fuerzas no actúan sobre los sentimientos y las ideas de la sociedad, sino que hacen uso directo de la fuerza. Sus tácticas, aunque actúen de la misma forma, varían a través del tiempo. Considérese por ejemplo el castigo. En la Edad Media, el castigo era un espectáculo público. A la gente se la ahorcaba en público, se la encadenaba en la plaza mercado, eran lapidados. Hoy el castigo es privado. A los criminales se les encierra en lugares apartados. Las ejecuciones son privadas y no públicas. En el contexto de los medios de comunicación, la censura es parte del Aparato Represivo del Estado.

 

El Aparato Ideológico del Estado

Éste resulta bastante más interesante para quienes analizamos los medios de comunicación. Se trata de instituciones mediante las que se nos socializa a fin de aceptar la ideología dominante. El aparato ideológico del Estado no funciona de manera coactiva. Opera simplemente a través de conquistar nuestro asentimiento hacia la ideología dominante. Althusser identificó las instituciones fundamentales que llevan a cabo este proceso de socialización: la iglesia, la familia, el sistema educativo y los medios de comunicación. De hecho, hoy en día los medios son con toda probabilidad un agente de socialización más importante que la iglesia.

Los medios de comunicación como parte del Aparato Ideológico del Estado

Mi argumento principal, que aquí simplifico intencionadamente, es que los medios de comunicación tienden a apoyar la ideología dominante. Más adelante introduciré mayor complejidad en el argumento. Por ahora señalaré que los medios de comunicación apoyan la ideología dominante produciendo programas y productos que defienden los valores de la cultura blanca, patriarcal y capitalista. No obstante, hay dos elementos importantes que tienden a socavar este proceso:

  1. Con el objetivo de ganar apoyo para la ideología dominante a través de sus productos, los medios de comunicación deben obtener el respaldo de aquellos grupos sometidos y minoritarios (mujeres, indígenas, clase trabajadora, etc.). Deben ofrecer productos que también proporcionen placer a esos grupos, puesto que suponen la mayor parte de la audiencia.

  2. Los medios de comunicación se ocupan a menudo de tensiones y desórdenes sociales. Por ejemplo, las noticias y sucesos de sociedad están casi siempre basadas en conflictos. El teatro, las series y las películas giran habitualmente en torno a conflictos: entre personajes y sistemas de valores. Los dramas policiacos centran su atención en crímenes y fracturas sociales. Las comedias de situación se ocupan de la familia y las relaciones entre sexos. Podemos ver así que aunque los medios de comunicación apoyan la ideología dominante prestan también atención a los problemas sociales. Si bien, el hecho de que se ocupen de ello no significa que lo hagan de una forma que cuestione el sistema. Lo que es fundamental son las convenciones utilizadas por estos programas para manejar y resolver los problemas que presentan. En ello consiste la acción ideológica de los medios de comunicación.

Los medios de comunicación hacen este tipo de trabajo principalmente de dos formas distintas:

En primer lugar, pueden ocultar o eludir ciertos problemas sociales. Algunos asuntos simplemente se evitan, como si no existieran. Se trata de aquellos temas que no suscitan la atención de los medios de comunicación. Algunos grupos están particularmente ausentes de ciertos tipos de representación mediática: por ejemplo, es raro ver un aborigen en una serie de televisión, pero no lo es que aparezcan a menudo en las noticias como culpables de algún delito. Raramente vemos a gente discapacitada en los anuncios, y a pocos homosexuales en las pantallas de los televisores.

Los medios de comunicación enmascaran con frecuencia las diferencias sociales existentes a través del tratamiento que dan a los grupos sociales utilizando etiquetas uniformadoras. Las tres formas más repetidas de dirigirse a la audiencia son: ‘miembro de una familia’, ‘australiano’ y ‘parte del público’. Algunas veces encontramos las tres al mismo tiempo. En Australia, muchos anuncios como el del BANKWEST, recurren a estas formas unificadoras. Es muy probable que en otros países ocurra lo mismo.

Estas etiquetas no son falsas puesto que somos esas tres cosas, un miembro de una familia, un ciudadano, parte del público. Pero se utilizan para unificarnos, clasificarnos como iguales y sugerir que compartimos los mismos propósitos, objetivos y deseos, disfrazando y alterando las diferencias: por ejemplo, entre ricos y pobres, blancos y negros, hombres y mujeres, etc. Las diferencias sociales, en particular las relacionadas con la clase y la identidad étnica, se disuelven en unidades de identidad doméstica y nacional. Las contradicciones sociales se enmascaran o alteran al ser presentadas en términos personales o psicológicos o dentro del marco moral del bien y el mal, en vez de en términos sociales. Las series policiacas son un buen ejemplo. La conducta de un criminal se entiende a menudo como el resultado de un defecto de la personalidad, pero no como un problema social fruto de la pobreza, el desempleo y el tráfico de drogas.

Otra forma de maquillar las contradicciones sociales se realiza a través de la presentación de una sociedad plural. Una sociedad plural consta de diferentes grupos sociales y por lo tanto exhibe una pluralidad de voces. Éstas pueden tener distintas perspectivas y posiciones sociales, y en democracia se nos permite hablar y tener acceso a los medios de comunicación. Cualquiera puede convivir con los demás como un igual. Pero esta visión plural enmascara los conflictos sociales al sostener que disponemos del derecho y la oportunidad de hablar si lo deseamos.

La segunda forma importante en que el trabajo ideológico realiza su función es a través de la incorporación o contención de otras posiciones ideológicas. Antes que intentar rechazar o censurar las voces disidentes, los medios de comunicación las neutralizan al ofrecerles en ocasiones un lugar donde expresarse, pero dentro del sistema general. Tomad el ejemplo de la cultura juvenil. Los movimientos juveniles en las sociedades occidentales han amenazado con perturbar las ideologías relativas al modo en que hemos de comportarnos. La resistencia juvenil se muestra a través del baile (rap y rave), la música y la forma de vestir (punk, góticos). Aunque algunos intentan limitar estos movimientos juveniles por medio de acciones legales y policiales centradas en las drogas, los medios de comunicación acomodan aspectos de la música popular o el estilo punk en las tendencias principales de la sociedad. Así, la música rap se incorpora a la música popular, el estilo punk se pone de moda. La popularización y comercialización de los elementos del estilo juvenil los despoja de su tendencia radical. De forma similar, los medios de comunicación han incorporado a la corriente dominante elementos del feminismo, sin duda, hurtándole sus aspectos más radicales. La dura y no reconocida labor que realiza la mujer se transforma en la satisfacción que proporciona la casa y la crianza de los hijos. VER EL ANUNCIO DE PERFECT CHEESE.

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En ocasiones, ideologías o discursos distintos pueden encontrarse en un mismo texto. Las viejas ideologías y discursos del pasado, las ideologías y discursos actuales (que forman parte de la ideología dominante) y las nuevas, emergentes ideologías y discursos pueden coexistir. VER EL ANUNCIO DE SAFARI.

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Este argumento de la incorporación tiene dos caras. Mientras se puede mantener que las sociedades democráticas neutralizan y contienen las voces disidentes a través de su incorporación, puede sostenerse también que al popularizarse empiecen reformar la ideología total de la sociedad.

 

 

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