Revolución Tecnológica y Sociedad de la Información
Francisco Sierra 
Dpto. de Periodismo
UNIVERSIDAD de SEVILLA

 

Hace algunos años , con motivo de la Capitalidad Cultural Europea , expertos en materia de comunicación y periodismo , analistas en materia de telecomunicaciones digitales , investigadores sociales y responsables de la administración pública de las políticas en materia de comunicación y cultura celebraban en Madrid el encuentro "Comunicación de Masas en el Tercer Milenio" (1992) para definir los perfiles imprecisos de eso que algunos autores denominan la nueva civilización tecnológica. En las conversaciones de Madrid , subtituladas significativamente "De la revolución tecnológica a la revolución social" , los participantes llegarían a la síntesis de diez conclusiones sobre la configuración y futuro de la sociedad de los medios. El acierto y pertinencia de tales recomendaciones deberían seguir siendo hoy día líneas de acción en el contexto social vigente :

1.- En primer lugar , dado el carácter crítico de la relación simbiótica entre medios y sistemas políticos , los investigadores participantes en este encuentro señalaron que es conveniente para el nuevo milenio que desde el ámbito de la comunicación se fomenten valores democráticos , un auténtico diálogo público en la sociedad , que genere una cultura de la cooperación y la solidaridad social frente al individualismo y la desmovilización anómica que está produciendo en el actual contexto social la cultura mediática.

2.- Se constata hoy que las funciones y el tradicional ámbito de libertades que en términos democráticos siempre ha contenido significativamente la noción de ciudadano se está diluyendo en beneficio de un concepto alienante y empobrecedor que iguala a cada sujeto con un potencial agente de consumo. Resultado de los procesos de concentración y privatización de la comunicación, la educación y la cultura , el ciudadano de hoy está perdiendo sus espacios de encuentro y consenso social para replegarse en la lógica restrictiva y , como veremos , tautológica de la racionalidad instrumental por la cual se impone el fin sobre los medios , sustituyéndose al homo sapiens y al homo faber por el maquinal homo consumens. A tal punto que cada vez resulta más necesario , en consecuencia , reivindicar el concepto de ciudadanía para , de manera efectiva, poder dotar de contenido las acciones dialógicas y comunicacionales de participación real y democrática del nuevo sujeto de la posmodernidad frente al solipsismo delirante de la comunicación como dominio.

3.- En tercer lugar , por tanto , es imprescindible - señalan los mismos autores -el fortalecimiento de la sociedad civil favoreciendo una nueva comunicación ciudadana que reconozca la inteligencia , soberanía y el poder de autodeterminación del público, a nivel individual y colectivo , en cuanto sujetos capaces de construir y desarrollar creativamente el conocimiento y el saber social a partir de , o al margen de , los medios de comunicación en la apropiación y reconocimiento de su propia identidad cultural.

4.- Ante el proceso de liberalización privativa de las comunicaciones , y de la crisis irreversible de los modelos clásicos de titularidad pública de los sistemas de información , es necesario reconocer que hoy ha llegado el momento de establecer nuevos modos de participación en los medios por parte de los ciudadanos.

5.- La globalización y liberalización cultural y comunicativa requiere , a nivel transnacional , una nueva cultura de la responsabilidad informativa , dada la naturaleza perversa a que está tendiendo la concentración multimedia de los grandes trust que invaden las fronteras estatales y subsumen las identidades y la independencia cultural de las regiones y comunidades locales en la estructura narrativa de un metarrelato homogéneo y uniformizante.

6.- Se ha superado la etapa en la que se destinaban mensajes indiscriminados a un público uniforme. La creciente maduración en el conocimiento y uso de los medios supone la transformación de la masa en grupos sociales. Tales grupos se articulan en función de su identidad , sin embargo , las minorías sociales continúan sin una representación y acceso consecuente a los medios de comunicación social , por lo que urge una política cultural basada en el pluralismo lingüístico y en la diversidad discursiva de las culturas plurales que atraviesan en la actualidad las grandes metrópolis multiétnicas.

7.- Luego , en resumen , los medios tendrán que asumir una nueva responsabilidad : la de ofrecer pautas de comportamiento que favorezcan en forma efectiva la participación social y cultural.

8.- La profesionalidad de los informadores resulta cada vez más necesaria , y es preciso profundizar en su identidad , su formación y su especialización.

9.- Por último , si bien es cierto que la revolución tecnológica ha introducido una nueva lógica en los medios informativos , está pendiente sin embargo , una revolución cultural que modifique cualitativamente la calidad de la información.

10.- Hay que tomar en cuenta , en este sentido , que las tecnologías no aseguran necesariamente el aumento de la participación ciudadana en los asuntos públicos. El determinismo tecnológico genera , por el contrario , una creciente desmovilización social.
 
Estos dos últimos puntos que señalan las conclusiones de los expertos participantes en el foro de Madrid - los referidos a la falta de perspectiva cualitativa y la necesidad de un enfoque sociológico no determinista tecnológicamente - son , a nuestro modo de ver , los dos principales problemas de nuestro tiempo , que definen el marco cultural de la problemática en la que se sitúa el dominio del debate en la encrucijada de la civilización tecnológica. Una encrucijada , por cierto , hasta ahora innominada como estructura laberíntica , pero , sin embargo , clasificada , citada , referida y marcada por múltiples denominaciones que opacan la transparencia de un orden social líquido , lábil , fluído y poco aprehensible precisamente por encontrarse anclado - como estableciera Atlan - entre la naturaleza del cristal y el humo.
 
Los conceptos de "sociedad postindustrial" , "revolución tecnológica" , "aldea global" , "fin de las ideologías" y tantos otros términos , puestos en circulación a partir de la década de los sesenta , constituyen hoy acepciones comunes del nuevo léxico que intenta describir esta tendencia actual que todos , quizás por comodidad analítica , hemos acordado denominar , sin comprender , proceso de globalización. Remitirse o hablar de economía-mundo , aldea global , relaciones interdependientes o cualquier otra idea que expresa este fenómeno - como digo , comúnmente denominado globalización - son hoy día tan comunes en los medios , en los discursos oficiales y en el propio lenguaje de la comunicación y la mercadotecnia que cada día resulta más evidente y menos claro de qué proceso estamos hablando cuando nos referimos al fenómeno de la globalización , resultando a tal punto confusa esta nueva y revolucionara tendencia , que el efecto comienza a ser percibido como la causa del origen de estas megatendencias sociales.

Sucede en la actualidad con frecuencia que , cuando se difunden algunos de estos conceptos , el oscurantismo mixtificador dominante reduce , de manera manifiesta , toda voluntad clarificadora , para simplificar el concepto de globalización en el aura omnicomprensivo y totalizante de la ideología tecnocrática , dada la complacencia linealmente uniforme del pensamiento tópico , que , lejos de obtener respuestas , aplaza indefinidamente toda reflexión a la mera enunciación de las numerosas interrogantes que suscita el proceso de transformaciones en curso , en virtud de la inercia de los hechos y el supuesto rigor implacable de los juicios consumados. Cuál es el contenido real de estos cambios sociales , qué sentido adquieren en la etapa de transición actual , qué modelo de sociedad se proyecta en la aldea macluhiana , son cuestiones con frecuencia banalizadas , que ocultan bajo el dominio de la razón abstracta y el individualismo metodológico , los intereses ocultos de este tipo de discurso , diseñado tecnocráticamente frente a cualquier posible intento de racionalidad comunicativa , por mor del prurito acriticista del posmodernismo conservador.

Los mitos están por tanto al orden del día. La interpretación dominante identifica , por ejemplo , la globalización con la esperanza universal de democratización , atribuyendo a la transmisión de las comunicaciones el factor explicativo de la apertura supranacional de los Estados. Por otra parte , la globalización se presenta a menudo como una nueva categoría analítica , dándose por supuesto que representa , históricamente , el advenimiento de una nueva etapa en la historia de la humanidad , diferente en su evolución al desarrollo antecedente del capitalismo , independientemente que el modo de producción capitalista se define , en su origen , por ser un movimiento económico mundial , ligado desde el principio a la expansión arrolladora de las fuerzas productivas , pues , como ha demostrado Wallerstein , la consistencia del orden social del tardocapitalismo reside justamente en que se trata de un sistema internacional.

Como se puede ver la ambiguedad , la escasa calirificación teórica y conceptual y el optimismo "integrado" mitificante son denominadores comunes de esta nueva encrucijada tecnológica. Por eso creemos que , para poder discernir más fácilmente los efectos , alcances y principios estructurantes de esta tendencia globalizadora que ha tomado por bandera el desarrollo científico y tecnológico de los nuevos medios de producción y comunicación , sería conveniente y necesario revisar el contenido y relaciones históricas de las fuerzas sociales que transforman el espacio de la cultura en el milenio que asoma.
 
  EL TAUTISMO TECNOLOGICO

Es un hecho que , en el marco de un entorno gobernado por la complejidad de las relaciones sociales y una imparable globalización de los mercados los modelos de organización y planeación de los insumos informativos están siendo transformados por el cambio tecnológico. El proceso de globalización pasa , de este modo , a depender de la revolución científica y tecnológica, operada por la difusión de nuevas tecnologías como la microelectrónica y las telecomunicaciones.

La convergencia telemática entre la industria de las telecomunicaciones y la microinformática se erige actualmente en el campo principal de negocio comunicativo , en cuanto sector neurálgico de las transformaciones de este importante sector de la actividad productiva y , más allá aún , de la propia estructura económica en general. La globalización de la economía vendría siendo, en este sentido, un fenómeno de integración del comercio a nivel planetario derivado directamente de la revolución de las fuerzas productivas. Se entiende hoy que el desarrollo masivo de la ciencia como institución social es el factor que ha impulsado el desarrollo del conjunto de medios disponibles para tratar y difundir los insumos de información. Las políticas de Investigación y Desarrollo serían , de hecho , la más directa traducción de la Revolución Científico-Técnica , que en las últimas décadas ha alterado la tradicional relación existente entre ciencia y tecnología , en favor de esta segunda. Es más, el flujo acelerado de datos electrónicos y la explotación con fines económicos de las redes telemáticas de información están configurando nuevas formas de comunicación aún no suficientemente socializadas , pero paulatinamente en vías de desplazar , a medio plazo , los medios tradicionales de interacción , de trabajo y también de educación. Por lo que concierne a la globalización económica , el desarrollo de las tecnologías de comunicación y transportes ha aportado , según algunos autores , a los procesos de producción una movilidad geográfica , nunca antes vista en la historia. Justamente , eso al menos se entiende , " fue esa movilidad geográfica la que hizo posible la conceptualización y utilización real del planeta como un sólo lugar de producción transnacional " (1).

Según Servan-Schreiber , el futuro de la sociedad posindustrial se basa en tres revoluciones culturales :

a) El desarrollo acelerado de la concentración urbana.

b) La explosión de la información.

c) Y la automatización generalizada de la producción.
 
De tal forma que la mutación de la sociedad "posindustrial" en una sociedad de servicios basada en la información y el conocimiento pasa a depender de los adelantos técnicos en materia de telecomunicaciones. Los trabajos futuristas de Alvin Toffler popularizarán así el concepto de sociedad informacional como modelo de organización societaria que descansa en el papel dinamizador de las tecnologías comunicacionales, remplazando la idea clásica de la industria de la producción por la industria del conocimiento en el horizonte de la consecución de " una sociedad más juiciosa , sensata y democrática ".

El factor tecnológico va a condensar de este modo los viejos y ancestrales mitos de la ideología del progreso , concentrando las visiones de un mundo integrado eficazmente en razón de la ciencia y la tecnología. A tal punto que los apologetas de la nueva civilización tecnológica depositarán todas sus esperanzas de cambio y desarrollo social en el poder transformador de las nuevas tecnologías. El contenido de toda revolución social queda subsumida así por el poder movilizador de la técnica. Son las nuevas tecnologías las que cambiarán radicalmente el mundo del trabajo , el estudio , la cultura , el ocio y hasta la forma misma del saber y el conocimiento.

La mistificación tecnocrática de este final de milenio pretende agotar , en consecuencia , el sentido y referencia de lo social en la función instrumentalizada de las nuevas tecnologías de la información , al margen de las relaciones sociales que subyacen a su producción , uso y circulación comercial. En otros términos , la reducción de la historia a la historia de la tecnología será la otra cara de la legitimación de un discurso monolítico , autocentrado ideológicamente en el tautismo de la propia técnica , más allá de las relaciones sociales y , en general , de las relaciones de producción.

Esta ideología tecnologista renueva hoy día una vieja tentación teórica consistente en el intento de sustitución del hombre por la máquina , amparándose en el mayor rendimiento , competencia y capacidad heurística de las nuevas tecnologías de la información. La comunicación misma pasa a ser de este modo parte de la ideología maquinal. La comunicación , la cultura y la sociedad son efectos y réplicas de la máquina misma. Y el discurso tecnológico el texto del discurso sobre lo social , pues , como hemos señalado , la lógica de la técnica ha conquistado la totalidad de las actividades humanas , imprimiento un sesgo mecanicista al funcionamiento de lo social , quizás , en buena medida , para evitar el sentido mismo de las preguntas que cuestionan el actual desarrollo tecnológico.

En la actual búsqueda de una comunicación global se evita , por ejemplo , la cuestión de las posibles y reales diferencias entre estar o no conectado a las redes de información. Quién necesita el servicio y para qué , es decir , el valor de uso de los nuevos medios es habitualmente obviado en el análisis por una economía de la información basada en la lógica instrumental del valor de cambio. Como consecuencia, ignorar las formas de valorización lleva , por otra parte , a justificar en razones exclusivamente técnicas la factibilidad del uso de la red. La conexión no depende tanto de las necesidades de la comunidad local , sino más bien de su previsible rentabilidad económica. La economía digital obedece así a una tendencia económica orientada a la eficaz comunicación de las corporaciones transnacionales para que hagan circular en el menor tiempo posible sus bienes y servicios.

Aunque el sector de las telecomunicaciones se caracteriza en la actualidad por rápidos avances en la renovación de equipos y contenidos , que buscan ante todo lograr una comunicación a nivel global , instantánea y de acceso universalizado , sólo algunos agentes sociales tienen la disponibilidad de acceso y conectividad a la red. La actual revolución de las comunicaciones vendría representando , en consecuencia , la deseada universalización del conocimiento y , de paso , el acceso a la justicia y la paz mundiales mediante el crecimiento y el desarrollo mental del individuo más allá de los proyectos de salvación colectiva , sólo a nivel imaginario. Es más , la comunicación - se entiende - sólo se pone en acción por la tecnología , accesible sólo por aquellos actores sociales propietarios del saber-hacer y la propia tecnología. Pese a que hoy se identifica la fuerza de lo tecnológico y el poder de las tecnologías del espíritu a ella asociadas como el eje estructurante de lo que se entiende es un nuevo orden social , en realidad la interconectividad hombre-máquina constituye meramente un nuevo argumento del único futuro deseable que se puede pensar , obviando , por supuesto , el papel represivo y de control que desempeñan las máquinas administrativas y sociales.

El cine y la ciencia-ficción , el nuevo conocimiento prospectivo del futuro , ya han señalado el peligro que implica esta nueva episteme y su identificación con el orden y el equilibrio social , al dominar , justamente , en el uso de las nuevas tecnologías de la información un tipo de pensamiento sedentario característico de la lógica del tautismo. Este neologismo , formado por la contracción del término tautología y el sustantivo autismo define el dominio de un sistema tecnológico y comunicacional autoreferenciado , sordo y mudo al ruido externo de la vida y de la realidad. Como comenta Sfez , el tautismo se convierte así en la forma de la forma simbólica. La tecnología es implementada entonces como un discurso " que pretende sobredeterminar la sociedad y sujetar a su propio criterio técnico la eficacia de todas las actividades del mundo terrestre , y aun de otros universos habitados o inhabitados"(2).

En respuesta a esta amenaza latente , numerosos autores han establecido una falsa dicotomía entre hombre y máquina , esto es , entre cultura y técnicas de reproducción , como una estrategia defensiva de rechazo del tecnicismo pragmático que domina el nuevo y viejo pensamiento del tecnocratismo occidental. Craso error para comprender la complejidad organizacional de nuestro tiempo pues se sitúa de nuevo , como señalamos al principio , en el camino trillado , en la misma vía , aunque en un sentido contrario , que resulta regresivo y común en el entendimiento de la transformación tecnológica de nuestro tiempo. Gran parte de los problemas de comprensión y análisis de la sociedad tecnológica en la actualidad deriva precisamente del dominio de un saber tópico poco imaginativo y excesivamente redundante en sus propuestas , incurriendo de nuevo en una interpretación reduccionista que reedita la oposición "apocalípticos" e "integrados" , que paradójicamente tienden a compartir un mismo lugar común.

Por lo general , son tres los tópicos que suelen aplicarse al analizar el desarrollo tecnológico en la era de la información : " la diversidad - el reconocimiento del gran número de artefactos o productos diferentes , disponibles desde antiguo - ; la necesidad - la creencia de que los seres humanos se ven impulsados a inventar artefactos para satisfacer las necesidades biológicas básicas - ; y la evolución tecnológica - una analogía orgánica que explica tanto la aparición como la selección de estos nuevos artefactos (...) La diversidad es un hecho de la cultura material , la necesidad es una explicación popular pero errónea de la diversidad , y la evolución tecnológica es una forma de explicar la diversidad sin recurrir a la idea de necesidad biológica " , tal y como ha explicado Basalla (3). De estos tres tópicos derivan principios como la naturalización del ámbito tecnológico , el pragmatismo burdamente materialista , el evolucionismo tecnológico y , en consecuencia , la autonomía social de la técnica.

Tal mecanicismo encuadra el marco comprensivo de interpretación en el que se intenta justificar el "natural desarrollo" de las nuevas tecnologías de la información. Por ejemplo , la estructura dinámica de lo que algunos autores denominan la era tecnotrónica (4) hoy tiende , según este principio , de manera acelerada y casi vertiginosa , a la convergencia de la tecnología , conformando así las señas de identidad de los modernos medios de comunicación que aparecieron a lo largo de la década de los ochenta para renovar o sustituir , según los casos , la función de los medios más convencionales. Se piensa entonces que estamos ante una nueva sociedad posindustrial , pues hoy tenemos un complejo entorno hipertecnologizado , cuyas posibilidades y amplia gama de potencial aplicado a la economía , la educación y la cultura , se distingue de anteriores etapas en la evolución tecnológica por numerosos rasgos distintivos :

1.- Presencia local. A diferencia de la orientación regional o nacional en el funcionamiento y comprensión informativa de los viejos medios , las nuevas tecnologías de la información favorecen un uso más enfocado de la cantidad de información disponible a través de su infraestructura técnica descentralizada , aunque esta presencia local a menudo se reduce a una actividad de mercadotecnia estrictamente económica , y no a una relación más bien comunicativa.

2.- Estructura descentralizada. Las condiciones técnicas de los nuevos medios de transmisión y almacenamiento de información responden a un proceso dinámico de descentralización-concentración , al igual que sucede a nivel macrosocial , según las nuevas tedencias económicas , con las lógicas de descentralización-recentralización y relocalización productiva.

3.- Información alfanumérica. El creciente dominio de los sistemas de bases de datos sobre el conjunto de operaciones de intercambio , investigación , desarrollo y producción informativa se impone paradójicamente junto a la urgente necesidad de una actualización permanente de esos fondos , haciendo que la información esté disponible y casi actualizada en tiempo real , con vistas a su rápida utilización.

4.- Polivalencia en sus aplicaciones. Los nuevos medios , por otra parte , se han venido destacando desde la pasada década por sus posibilidades , su flexibilidad y adaptabilidad tecnológica. De modo que los medios han adoptado múltiples aplicaciones para llegar a la lenta pero creativa convergencia de un entorno hipertextual.

5.- Hipertextualidad. El dominio de la lógica del selfmedia ha introducido una nueva cultura que denominamos de navegación superando , en una nueva ruptura epistemológica , el pensamiento lineal en favor de las "mezclas" , mediaciones y traducciones.

6.- Integración. La convergencia de códigos , textos , contenidos y canales establece como una tendencia irreversible la constante convergencia comunicacional que garantiza la integración de cualquier soporte y cualquier tipo de lenguaje. Las tecnologías no compatibles , poco amigables , rígidas o no escalables están condenadas a desaparecer en beneficio de un mayor acoplamiento técnico que hace si cabe más compleja el entramado en red de las nuevas telecomunicaciones.

7.- Interactividad. Paralelamente a la capacidad de flexibilidad , y a la estructura descentralizada , aunque en última instancia bajo un control central , los nuevos medios ofrecen un panorama muy distinto a los usuarios de la comunicación , posibilitando su rol activo en el acceso , selección y procesamiento de los datos susceptibles de uso público. La intervención del usuario ya no sólo se da en el proceso de lectura y recepción de mensajes , sino también en el canal y en el texto , pudiento consultar , interrogar , pedir , manipular o procesar cualquier tipo de información a través de los diferentes medios. El concepto de interactividad remite , de este modo , en la actualidad a las nuevas oportunidades de diálogo hombre-máquina y a las comunicaciones horizontales cruzadas y a nivel planetario que se pueden establecer entre los destinatarios finales de la información.

8.- Inestabilidad. Los permanentes cambios acelerados , según la lógica de investigación e innovación tecnológica , exigen continuas adaptaciones a nivel de las estructuras organizativas , incidiendo en gran medida en la multiplicación de la masa y formatos técnicos de procesamiento de la información. Lo que , a su vez , incide en la configuración de lo que Castells llama la geometría variable de los flujos de poder , frente a la era mecánica de la previsión de las determinaciones , tanto a nivel físico (principio de indeterminación) como a nivel social (5).

Estos rasgos nos ofrecen un marco social muy distinto , en el que las nuevas tecnologías por fin han superado las restricciones de tipo espacial y temporal en la aplicación a la producción , el ocio y el trabajo. Tomando en consideración tales características cabría pensar que estamos , ciertamente , ante la emergencia de un nuevo tipo de sociedad. Ahora bien , cómo se está configurando este modelo societario , qué perfiles adopta la organización social en relación al influjo que pueden ejercer las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Esto es , para qué se está utilizando este potencial tecnológico : _ realmente para un modelo social de emancipación individual o colectiva o para ahondar en las desigualdades , el control y la manipulación sociocultural de la población mundial ?.
 
  EL NUEVO ORDEN MUNDIAL DE LA INTERDEPENDENCIA

Si como hemos visto el desarrollo tecnológico hoy se identifica en el origen de la globalización y el acceso a una sociedad poscapitalista , esta modelo de desarrollo sustentado en el poder de las tecnologías se concreta en el nivel político con la identificación del Nuevo Orden como el triunfo de la ideología liberal , y más allá aún con el propio fin de las ideologías.

Hoy es un hecho aceptado como natural el que , aunque el Estado siga jugando un papel importante en el orden político internacional , el monopolio y centralización del poder sancionador sea progresivamente disgregada en beneficio de los actores transnacionales , dando lugar a lo que Hirsch denomina el Estado Nacional de Competencia.

La actual fase de desarrollo tardocapitalista no sólo ha llevado a que la empresa fiscalice las funciones de administración , producción y consumo de la casi totalidad de los bienes y servicios , sino también incluso la educación de los futuros consumidores. El foro "Las otras voces del planeta" ha identificado los fundamentos de este discurso universalizado por el Nuevo Orden Internacional a partir de tres principios básicos : " el desarrollo , mantenido como objetivo y destino universal para el conjunto de la humanidad. La globalización de la economía , aceptada como necesidad histórica y como único camino para lograr extender el desarrollo a todo el mundo. Y la competitividad , considerada como el único instrumento capaz de regular de modo óptimo el funcionamiento de la economía globalizada " (6).

Un principio igualmente ligado a la globalización económica es el concepto político de interdependencia. Un término cuyo pronunciamiento remite directamente en la práctica a la inevitabilidad de la ley de hierro del desarrollo económico internacional. Lo global expresa de manera condensada en este concepto sólo un orden , una sola función productora , un solo accionar en el desarrollo histórico. La interdependencia significa , en última instancia , el inevitable imperio de la globalización. No es posible desvincularse de esta tendencia , como propusiera Hamelink , salvo a riesgo de quedar al margen del sistema de circulación y comercio internacional. La comunicación en la aldea mundial se convierte de hecho en un factor virtual de unificación y participación.

Ahora bien , la expansión tecnológica de los nuevos medios no ha significado como consecuencia la construcción de la anhelada aldea global , o el aula sin muros , sino más bien al contrario , como subraya acertadamente Hamelink , un modelo de aldea empresVerdana en el que la producción y el marketing a escala planetaria conciben el mundo como un gran zócalo universal. De tal manera que , en esta perspectiva , los esquemas culturales nacionales son considerados restricciones a la libre circulación de bienes y servicios. Las exigencias de la producción y los modelos de consumo no se detienen en las fronteras de las culturas locales , que , impelidas por la necesidad , son obligadas a diluirse para una más eficaz y rápida circulación de los bienes , servicios y capital circulante. El carácter ideológicamente mixtificador de la Aldea Global queda así pues en evidencia cuando se comprueba que la única mercancía que ve limitada su capacidad de circulación transfronteriza es justamente la mano de obra. El factor trabajo queda al margen de las políticas de liberalización e integración regional. Es más , la mano de obra será objeto en el marco de la globalización económica de un proceso de disciplina represiva , reterritorializando su disponibilidad permanente al servicio del gran capital monopólico.

A tal fin , el orden solipsista y desigual de la sociedad mundial globalizada impone nuevas formas de adoctrinamiento de una segunda naturaleza económica según la distinción dualista y dicotómica entre los técnicos expertos, poseedores del saber y control de la ingeniería social , y la mayoría de las masas de la población , convertidas , como presumía Platón de los esclavos , en ilotas sin habla , corazón ni espíritu.

En efecto , tal y como advierten ya numerosos investigadores , si arduo ha sido el camino que las modernas sociedades recorrieron para garantizar el reconocimiento de la libertad y la democracia , más difícil se presenta la aplicación efectiva de los derechos humanos en la era tecnotrónica de control y colonización del espíritu. En la actualidad , la globalización unidimensional del tardocapitalismo se ve opacada por las borrascosas nubes de incertidumbre en el ámbito de la comunicación y la cultura del nuevo milenio. En "Democracia y mercados en el Nuevo Orden Mundial" , Noam Chomsky analiza, por ejemplo , la nueva doctrina de la seguridad nacional apoyada por la Administración Clinton en la estrategia estadounidense de globalización , destacando la vital importancia del trágico capítulo protagonizado en la Guerra del Golfo , como el inicio de una nueva etapa que , a modo de juego de comunicación (Dominique Wolton) , inaugura la amplia ofensiva final del Pentágono en su intento de imponer el modelo tecnocráctico de democracia vigilada , siguiendo el razonamiento de Walter Lippman , según el cual las clases populares deben ser consideradas poco más que entrometidas e ignorantes en su incapacidad para el ejercicio de un buen gobierno , por lo que su participación sólo debe reducirse a estar presentes como espectadores y testigos mudos de la escenificación política en los asuntos públicos de interés general.

La historia de la comunicación demuestra así , una vez más , desarrollarse como una auténtica crónica de guerra. Si en la década de los sesenta se establece la doctrina de la seguridad nacional como principio rector en las relaciones internacionales , en la década de los noventa el sistema global de vigilancia inicia una renovación y perfeccionamiento de la teoría de la seguridad gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías.

La nueva teoría de la seguridad nacional hoy se basa , según Sandra Breham , en cinco realidades que se derivan de la globalización :

a) Las fronteras geopolíticas de las naciones han perdido importancia para los propósitos de la seguridad nacional.

b) La noción de seguridad nacional ha sido extendida más allá del ámbito militar para incluir los ámbitos comerciales y penales.

c) La distinción entre ámbito público y privado ha sido eliminada.

d) La nueva teoría , destacando el carácter efímero de la defensa , pone énfasis en la recolección y procesamiento de la información en el desarrollo de formas organizativas para lograrla.

e) La nueva teoría de la seguridad se apoya especialmente en las infraestructuras telemáticas de la información configurando un sistema global de vigilancia (7).

El uso de la información y los nuevos medios más que construir un orden global , un sólo mundo y voces múltiples , está derivando en consecuencia , en una sola voz y mundos múltiples bajo la vigilancia y control de las potencias y agentes transnacionales, que en calidad de propietarios de las nuevas tecnologías , utilizan pública o privativamente estas para el control de sus intereses corporativos , independientemente de la anhelada aldea global. La democracia y la paz universales que nos anticipan las nuevas tecnologías se despachan entonces como una cuestión de seguridad nacional. Todos somos iguales , todos somos libres , todos somos partícipes del Nuevo Orden Mundial. Ahora , de qué manera y cómo participamos en la inmensa red tecnológica , quién decide sobre como se gobierna esta red , esto es , quien procesa , transmite y clasifica la información que circula por estas redes , pero sobre todo , quién toma decisiones con esta información. Es cierto que estamos ante un nuevo modelo social , pero políticamente , si ya estamos de acuerdo que deja de tener validez un orden de control panóptico , vertical , de la sociedad por el Estado , cabe preguntarse quien diseña y organiza la red del laberinto tecnológico en el que actualmente nos encontramos perdidos. Esto es , es necesario seguir cuestionándose quién dice qué en el canal entreverado del nuevo orden mundial , que más que un nuevo orden se nos antoja un viejo orden de la desigualdad y la falta de libertad , eso sí , arropado por un nuevo tipo de discurso actual y eficiente como metarrelato para el conjunto de la humanidad.
  TECNOLOGIAS VIRTUALES Y COLONIZACION DE LA CONCIENCIA

Hasta ahora , el nivel ideológico representa , ciertamente , la única y verdadera universalización de patrones de valores y la generalización de los modelos de consumo a nivel planetario. El fenómeno de la globalización prácticamente podríamos reducirlo a un proceso de planetarización de la conciencia que involucra a los actores sociales en el contexto universal de los problemas humanos siguiendo el camino de una sola voz mundos múltiples.

El espíritu de nuestro tiempo , según Morin , vendría caracterizado por varios aspectos importantes : una segunda colonización , ya no espacial sino vertical , que conquista el interior de los hombres ; la industrialización del espíritu , el ascenso de la cultura y dominio tecnocráticos ; y la comercialización de la cultura de masas por el complejo de las industria de la información. Según este mismo esquema , el espíritu de nuestro tiempo se caracterizaría por la "industrialización de la mente" (Enzensberger).

La estructura transnacional de poder " utiliza como carta de presentación un conjunto de valores y aspiraciones que pretende representar la estabilidad política , la eficiencia económica , la creatividad tecnológica , la lógica del mercado, las bondades del consumo (y) la defensa de la libertad " (8). Básicamente , el papel de los medios en el proceso de transnacionalización cultural está orientado a la determinación de los valores transversales que integran los objetivos de producción. El nuevo ecumenismo capitalista y su ética universal de la globalización forma parte de un mismo proyecto ideológico de imposición de un nivel de realidad demagógicamente virtual que , de forma cada vez más clara , cumple funciones de equilibrio y reproducción social , básicamente orientadas a : mantener en buen funcionamiento el sistema productivo mediante la instauración paralela de la norma acrítica del consumo ; sostener la estructura de poder político que consolida , a nivel de la superestructura , el orden económico y la desigualdad social ; reforzar una cosmovisión individualista y atomizadora de lo social en el control de actitudes y valores ; y reducir la capacidad crítica de los comunicadores en función de patrones ideológicos de corporativismo profesional.

La comunicación - como señalan Golding y Pasquali , entre otros - ha experimentado a lo largo de los últimos años un progresivo y restrictivo proceso de profesionalización , resultando el modelo empresVerdana el único modo posible para la comunicación pública. Un análisis histórico de la genealogía de la comunicación internacional que sitúe adecuadamente en su contexto social las transformaciones del medio en que han ido operando los medios y las nuevas tecnologías revela de manera ejemplar , como ha demostrado Mattelart , el verdadero sentido político del uso y aplicaciones de las nuevas tecnologías de la información al servicio de un proyecto social que precisamente concibe la comunicación como dominio. Es por eso que " la ideología contemporánea de la comunicación que ha inundado a nuestras sociedades se caracteriza por lo efímero , el olvido de la historia y del por qué de los objetos y de su conjunto social" (9). Para que un orden social sea eficaz en su dominio , debe evitar que se perciba el hecho del dominio mismo. Quizás por ello el actual desarrollo del pensamiento tecnologista es coherente con el discurso social de la globalización que como tópico está en la mente , el discurso y el habla de todos los grupos humanos. La globalización es pues , antes que nada , un metarrelato ideológico que nos sitúa ante un presente-futuro que está al alcance , que ya forma parte nuestra , que está aquí y ha venido a quedarse sin que nada ni nadie pueda cambiarla como realidad objetiva....Esto es , los efectos colaterales , los costos sociales que la acompañan son males menores inevitables. Lo que importa es que si , ideológicamente , nos creemos libres , de verdad podemos serlo , independientemente de las condiciones materiales. Si bien en este nivel la realidad nos indica otra cosa muy distinta a la ideología del fin de las ideologías que proclama el fin de la historia y el fin de las contradicciones sociales.
  LA NUEVA CULTURA "FAXISTA"

El carácter ideológico del relato globalizador aquí criticado queda en evidencia especialmente en el ámbito de la economía informacional. La llamada economía de servicios o economía de la información se nos presenta hoy como la prueba que revela la construcción de un orden social poscapitalista en el que ya no existirá la producción , ni las penosas tareas de trabajo humano , tendiendo la organización social a un modelo de organización económica basada en la imaginación y creatividad humana. Lo cual sin dejar de ser cierto dista bastante del perfil que va tomando la nueva economía-mundo. Centrémonos por ejemplo en el factor trabajo.

Ciertamente , uno de los principales factores de cambio social que introduce la revolución de las comunicaciones es la profunda transformación del proceso de producción , progresivamente desagregado hasta el punto de plantear nuevas claves explicativas en la actual tendencia de individualización y fragmentación de tareas , distribuídas heterogéneamente por las redes informacionales. De hecho , el principal reto que tienen en la actualidad los sistemas económicos es que la nueva "sociedad de flujos" (10) demanda hoy otra cultura del trabajo y un sujeto distinto para el proceso de producción. Las mutaciones económicas , y sobre todo culturales , obligan al hombre en esta etapa de desarrollo a asumir el esfuerzo de prever su futuro sentando las bases para una formación permanente y actualizada en función del cambio social constante y acelerado y de una educación que enseñe a desaprender hábitos y ritos cognoscitivos , al objeto de poder abrir la mente en su totalidad para adaptarse a la innovación tecnológica continua (flexibilidad laboral/liquidez : del cristal al humo). Educar hoy para la producción no es otra cosa sino PENSAR AL REVES (11). La empresa japonesa demanda una organización de los recursos humanos que inviertan la lógica de producción para asimilarse al cambio de un contexto regido por el riesgo , la incertidumbre y , por tanto , la complejidad.

Las nuevas tecnologías de la información demandan por ello en el mercado de trabajo una mayor cualificación profesional , en el proceso de sustitución de los empleos rutinarios por nuevas funciones y actividades profesionales que requieren de destrezas técnicas y reflexivas , bien distintas al perfil mostrado hasta la fecha por el trabajador fordizado. Frente a la segmentación y descomposición del trabajo colectivo en la cadena de montaje , el fordismo hoy es desplazado progresivamente por la lógica de los círculos de calidad. La descentralización , autonomía y flexibilidad organizativa favorecen , al contrario que en los grandes talleres fordistas , la participación del trabajador , que debe ser necesariamente inventivo , cooperante y críticamente reflexivo para comprender el proceso total desde su posición de productor polivalente.

Precisamente los principios de polivalencia y de transversalidad definen en términos generales el modelo de empresa Toyota y el espíritu del modelo de organización social que establece la era de las comunicaciones para el nuevo milenio. Ahora bien , paradójicamente , estos planteamientos renovadores de la empresa toyotista limitan la participación , la organización descentralizada y los flujos de información y decisiones a nivel transversal dentro de un marco linealmente uniforme. Es así que la nueva gestión holista en la empresa recurre a una terminología metafórica proveniente de la biología. La empresa y el mercado-mundo son tratados a través del prisma del organismo vivo (12). Y de puertas a dentro , la jerarquía empresVerdana heredada del capitalismo clásico es sustituida por la capilaridad de la función directiva , difundida a lo largo y ancho del cuerpo de la empresa , tal y como se tratara de una ameba.

El viejo proyecto positivista del padre negado está , de este modo , en el trasfondo sustancial del modelo fordista de producción para fundamentar actualmente el paradigma japonés de organización empresVerdana , reduciendo la complejidad de lo humano a esquemas propios del organicismo. Este , de hecho , fue el origen de las ciencias de la comunicación -Goebbels/Lipmann- y explica ahora el hecho de que la eufemísticamente denominada flexibilidad laboral halle su contrapeso en la rigidez de la norma y de las políticas de calidad total dentro de las instituciones , que exigen , como requisito incuestionable , la asunción automática de los valores , rituales y objetivos de la organización por influjo directo de la mercadotecnia y la comunicación corporativa. Por eso el nuevo modelo productivo de organización horizontal y de participación de los trabajadores en la gestión de la empresa exige una cultura tecnologizada de progreso en orden que , según la lógica de la física social - tal y como la entendía Comte o como en su día describió Moles al hablar del nuevo muro de la comunicación - reduzca al sujeto como un ser esencialmente reactivo.

La nueva filosofìa de la organización y el trabajo va a retomar la cultura funcionalista en el estudio psicológico de las relaciones laborales para heredar la concepción organicista del conductismo , a partir de autores como Werner , centrándose en los procesos concretos que utilizan los sujetos para la resolución de problemas , con el fin de lograr una mayor eficiencia productiva. La fantasía capitalista de una programación óptima lineal de la producción y el desarrollo humano basará de este modo su ideología en el biologismo típicamente positivista desplazando métodos , técnicas , objetos , enfoques y marcos de comprensión conceptual de las ciencias naturales aplicadas al ámbito de las relaciones humanas (recursos humanos). Es más , el actual tecnocratismo dominante en los discursos de la economía , la política , la psicología , lo social y en algunos teóricos de la comunicación puede incluso ser comparado mediante un análisis genealógico con el plan , hasta ahora incumplido , de unificación de las ciencias en el proceso de racionalización de la naturaleza y de naturalización de lo social y humano que propusiera antaño el propio positivismo.

La objetivación del hombre y su medio cultural como objeto de la ciencia en las obras de Lorenz y Skinner , entre otros , tiene como consecuencia su reducción a una máquina bioquímica. Se trata de una forma burda de trazar la frontera de legitimación entre los especialistas que trazan con tiralíneas las leyes objetivas de la determinación y la gran masa de la humanidad sometida a la mirada poderosa de los técnicos positivistas que se situan en la cúspide platónica ( de nuevo el muro de la comunicación , según Moles ) como administradores del saber-poder , criticado por Foucault.

" Por intermedio de la teoría general de sistemas , convalidada así por la biología , el modelo de gestión de la firma industrial se transforma en modelo de gestión de Estado. Este modelo acarrea prácticas centralizadoras en su espíritu ( gestión de la economía , pero también de la administración pública , del hospital , de la escuela (...) La función de la biología en las relaciones entre campos científicos explica su lugar en el seno del cientificismo , y mediante ello la articulación que asegura entre cientificismo y tecnocracia (...) La concepción del mundo que la biología moderna toma de Darwin posee la triple cualidad de ser liberal (competidora) , progresista y naturalista. A este título permite naturalizar el liberalismo político y económico y asegurar el progresismo en la sociedad liberal " (13) :

" Las costumbres o prácticas culturales son asimiladas a rasgos anatómicos poseídos y transmitidos por los miembros ( de la especie , de la cultura ). Es reduciendo la sociedad a la cultura , la cultura a la especie - una cultura responde a una especie - y recurriendo al principio de evolución , que excluye relaciones sociales , para abrir caminos a la planificación nacional e incluso mundial" (14).

El orden social debe adaptarse así orgánicamente a las leyes de la evolución social que marcan los científicos planificadores de la evolución , independientemente de los efectos sobre el "cuerpo comunitario". La epistemología positivista nos lleva , de este modo , al terreno político de las decisiones y los intereses contradictorios en juego , que involucran el uso , conceptualización y aplicación de las nuevas tecnologías al servicio de la producción y el desarrollo social. El liberalismo , el neorganicismo , el pensamiento tecnologista comparten una misma filosofía de la comunicación que involucra el domino de la misma al servicio de otros intereses distintos a los que filantrópicamente se pregonan. Un análisis de la economía de la información nos revela , por ejemplo , la coherencia de un pensamiento totalitario de la pseudoindividualidad , ya estudiado por los críticos de Frankfurt, y el sentido político de las nuevas transformaciones en curso que favorece la globalización.

En primer lugar , tomando en cuenta el contexto general de desregulación económica , la política de desarrollo , la innovación científica y tecnológica y la apertura a la competitividad (racionalidad instrumental) hasta la fecha han traído consigo como consecuencia una progresiva y fragmentadora privatización. El sector público ha sido desplazado en sus funciones para convertirse en proveedora de recursos económicos de los fondos públicos a las corporaciones transnacionales (privatización de los beneficios , socialización de las pérdidas ) en perjuicio de la democracia económica y la igualdad informativa. Por ejemplo , la ausencia de control sobre los medios y la privatización de los bienes informativos consiste básicamente - como explica Schiller - en una reasignación de recursos de toda la economía , del conjunto de la población a los usuarios corporativos , prevaleciendo el principio del mercado. " Eso determina quién los recibirá y quién será exluido de los beneficios de una economía lubricada por la información (...) Transformar la información en una mercancía en venta , disponible sólo para quienes la pueden pagar , cambia la meta del acceso a la información : de ser una igualdad pasa a ser un privilegio " (15). Es por ello que las políticas de integración económica de los bloques regionales marginan sistemáticamente la discusión pública sobre el componente de las comunicaciones , contemplando su liberalización sin ningún tipo de excepcionalidad :

" La comunicación es una mercancía más. Al no establecer ninguna excepción para con los productos culturales , éstos quedan asimilados a cualquier otra mercancía y , por lo tanto , comprendidas en este régimen. Toda política o medida posible de ser interpretada como proteccionista o reguladora , es denunciable como violatoria del Tratado , lesiva para la libertad de comercio y de empresa y atentatoria del principio de libre competencia , dando lugar a sanciones económicas para el país infractor " (16).

Esta visión mercantilista de lo social y lo comunicativo es , por supuesto , coherente con el modelo dominante de las industrias culturales , caracterizado por el monopolio y oligopolio cultural , además de la progresiva integración con el capital financiero. Hamelink , por ejemplo , sintetiza el actual perfil de la industria transnacional de la información en tres aspectos principales :

11) La industria está controlada , en gran parte , por una red de transnacionales estrechamente interconectadas entre sí.

21) Es una industria muy intensiva en capital.

31) Los diferentes sectores de la industria cultural muestran un alto grado de oligopolización.

La naturaleza del libre mercado que convoca voluntades y moviliza adhesiones en la configuración de la nueva hegemonía transnacional se reduce , por tanto , a la lógica monopolizadora que determinan los conglomerados multimedia. Lo que conocemos hoy como mercado tiende por su propia lógica interna al oligopolio y monopolio informativos. Y todo monopolio u oligopolio es regresivo socialmente pues , como advirtiera el Informe McBride , es el causante de una enfermedad del sistema nervioso de la sociedad que produce diversos fracasos culturales , al debilitar la opinión pública y toda posibilidad de control democrático por parte de la sociedad.

" El complejo transnacional industrial de la información no conoce ni el mercado libre ni la competencia abierta ; se trata de un negocio muy grande , pero está reservado exclusivamente a empresas gigantescas " (17). Frente a la implementación de políticas nacionales de información y comunicación , el desarrollo de las nuevas tecnologías ha sido objeto de utilidades y beneficios por la industria y el sector privado. " Los asuntos relativos a la información , que afectan profundamente la calidad de la vida cultural (...) son decididos con base en consideraciones comerciales , mayoritariamente corporativos" (18). "

Esta dinámica desreguladora corporativa en el campo cultural-informativo corre por dos vías principales. Primero , trata de promover las actividades generales de información comercial que realiza el sistema transnacional corporativo. Su segundo objetivo es satisfacer las necesidades específicas de mercadeo de las corporaciones productoras de bienes y servicios de consumo , y cuyas ventas requieren de un acceso fuerte y continuo a los medios nacionales de difusión " (19).

En las palabras de autores como Negroponte , Ithiel de Sola Pool o Daniel Bell el futuro, sin embargo, es otro muy distinto al que aquí se describe , pues estamos ya en la era poscapitalista , más allá del bien y del mal.
  GLOBALIZACION Y POLITICAS CIENTIFICO-TECNICAS

Si aceptamos que la educación y el conocimiento , dado su caracter universal , son susceptibles de un uso igualitario , las nuevas tecnologías de la información pueden favorecer fácilmente estrategias de desarrollo que saquen del atraso a los países pobres. La inversión en políticas de investigación y desarrollo pueden garantizar soluciones locales en la medida que resuelvan directamente los problemas económicos. La ciudad cableada es , de hecho , la utopía tecnológica que diseña un ambiente ideal para la evaluación de productos y servicios de la nueva economía de la información.

Más aún , el poder ubicuo de las telecomunicaciones y la distribución reticular de la información por las redes que distribuyen la inteligencia y el conocimiento se nos presentan hoy como la muestra sintomática que anuncia el establecimiento de nuevas relaciones socioeconómicas y vivenciales , construidas en la virtualidad intrínseca de los nuevos medios de comunicación. Las nuevas redes , dicen , va a ser vehículo de nuevos contenidos y espacio virtual de nuevos diálogos. El mito , o coartada , de la sociedad interactiva condensa las utopías bienhechoras del futuro tecnológico que nos hará libres , ofrece los marcos ideales de socialización , establece formas virtuales de relación social , anuncia el futuro soñado de libertad , igualdad y fraternidad , e incluso nos promete y asegura el bienestar económico de las naciones.

Como hemos visto , se dice , y con fe se cree , que la transnacionalización económica ha sido incitada y promovida por la extensión de los operadores en telecomunicaciones. El acceso en tiempo real a la información y la posibilidad de acceso a bases de datos para la toma de decisiones en las políticas comerciales apuntarán a los nuevos medios como centros neurálgicos de la competitividad en el mercado. La empresa identificará de este modo en las nuevas tecnologías de la información un factor esencial del proceso productivo en las estrategias de valor agregado. La idea rectora de la nueva economía de la información es justamente que las telecomunicaciones se han configurado como la infraestructura estratégica sobre la que circulará la competitividad de la economía productiva del mañana. Por otra parte , además , hoy existe un acuerdo generalizado entre los investigadores que señalan que la industria cultural es el sector punta de la producción. Por ejemplo , el Libro Blanco de Delors anunciaba hace un par de años para Europa la creación de más de tres millones de puestos de trabajo en la Comunidad antes de finalizar el milenio.

Ahora bien , la pretendida concetividad de los mercados a través del poder dinámico y flexible de las redes de telecomunicaciones no están favoreciendo la globalización y liberalización económica que se pregona a los cuatro vientos. Más bien al contrario , los operadores de telecomunicaciones y la financiarización de la economía-mundo lo que están favoreciendo es la conformación de grandes monopolios. Y , por ende , un modelo de sociedad dual, que , como señalamos , orienta el desarrollo tecnológico según los criterios exclusivos de rentabilidad.

Como hemos señalado a lo largo de esta exposición , la técnica y lo social mantienen relaciones de interdependencia. Por lo tanto , " los sistemas de comunicación no tienen posibilidad de librarse de las relaciones sociales". Es muy común que los apologetas de las nuevas tecnologías de la información olviden que éstas se desarrollan y aplican dentro de un sistema de relaciones sociales dominante que determina su uso y significado social. A modo de resumen , podríamos decir que existen dos versiones elementales sobre el poder tecnológico de los nuevos medios aplicados al trabajo , la educación y la cultura. El enfoque integrado atribuye a la ciencia y la técnica potencialidades demiúrgicas que liberadas lograrán la emancipación universal del género humano. Mientras que , por otro lado , la visión apocalíptica observa las nuevas tecnologías como una fuente de alienación del trabajo. Ambas formas de fetichismo tecnológico encuentran , no obstante , su punto de anclaje crítico en las renovadas utopías del aula sin muros. Comparten además una misma mirada tecnológica reduccionista.

Es por ello que cobra pertinencia la idea de desarrollar las nuevas tecnologías y los programas educativos que incorporen las nuevas tecnologías de la información a partir de una mirada distinta de lo social , que , en el caso particular de la educación y el conocimiento , considere los siguientes principios pedagógicos esbozados por Escudero :

11) Plantearse abiertamente aquellas cuestiones que tienen que ver con los valores, intereses , propósitos y condiciones de utilización de las nuevas tecnologías.

21) Integrar el conocimiento disponible procedente del desarrollo tecnológico , del diseño fundamentado psicológicamente , y de la teoría de la información y comunicación , en conocimiento específico sobre el curriculum yla enseñanza.

31) Contextualizar el discurso educativo sobre las nuevas tecnologías en el sistema institucional de educación y en el marco social de referencia.

41) Impulsar una reflexión sobre los procesos de innovación tecnológica (20).

La moderna historia de la comunicación , contrariamente al optimismo idealista de McLuhan , demuestra que el funcionamiento de las nuevas redes tecnológicas ha contribuído a reproducir el sistema de autoridad y la división internacional del trabajo , dominantes en el capitalismo. La tecnología ha pasado así a convertirse en tecnología de dominio. Quizás por ello mismo , como destaca irónicamente Schiller , las nuevas tecnologías de la información " siempre han sido introducidas con la promesa de un enriquecimiento cultural para todos , educación para los menos privilegiados , mayor diversidad y tecnología para integrar a la más remota y depauperada aldea " (21).

La prometedora emancipación de las nuevas tecnologías no es sino un espejismo creado por los apologetas del nuevo orden de la sociedad de la información. Así , por ejemplo , Ithiel de Sola Pool , desde una posición reduccionista , cifra para el nuevo milenio en las nuevas tecnologías toda posibilidad de democracia y educación universales. El reduccionismo tecnológico propio del modelo macluhiano encuentra actualizadas reediciones en el infundado y desbordante optimismo de profetas de la nueva realidad digital como Nicholas Negroponte , para quien la digitalización de las comunicaciones internacionales trae consigo , automáticamente , el bienestar y desarrollo sociales en un nuevo contexto en el que la democracia pasará a ser más participativa y vital (22). Pues el desarrollo de las teleconferencias , de la enseñanza a distancia y las telecomunicaciones en general que abanderan el nuevo futuro tecnológico en la sociedad de la información , han demostrado el cumplimiento de cuatro principios básicos :

a) Las telecomunicaciones benefician a la sociedad y la economía.

b) Las nuevas tecnologías mejoran la relación costes beneficios en el conjunto de la producción social.

c) El desarrollo de los nuevos medios y la universalización del conocimiento permite una distribución y acceso igualitario de la información redistribuyendo de manera equilibrado los beneficios económicos.

d) La aplicación de las nuevas tecnologías es un factor determinante que facilita el cambio social y el desarrollo de mejores condiciones en la calidad de vida.

Por supuesto , cabría mucho que cuestionar de tales supuestos. Por apuntar sólo un hecho podríamos decir , parafraseando a Fernández Enguita , que , paradójicamente , " cuando más se agranda el horizonte intelectual de la humanidad , cuando más se desarrollan sus poderes prácticos , cuando más necesaria es para la especie la perfecta síntesis entre ciencia y producción , entre saber y acción , entre mano y cerebro , más escindidos se muestran estos campos desde el punto de vista de la experiencia individual " (23). Por otra parte , la sociedad tecnológica , y la supuesta democratización que del saber realiza la tecnología por sí misma , obvia ya de principio cualquier decisión social sobre las desigualdades primarias entre los usuarios potenciales. La educación pierde el sentido igualitario entre clases y entre los hombres , porque efectivamente vamos hacia un mundo sin clases , cuyo modelo es la ciudad cableada como ciudad educativa. Ahora bien , como han indicado Colom y Melich, en el modelo de la nueva ciudad informacional que se está configurando históricamente , " lo que nadie nos dice es cómo desaparecerán las clases hoy existentes. Se concibe la tecnología como un instrumento para mejorar al hombre mejor , o para el ya mejorado , pero nunca se nos plantean las oportunidades de las clases desfavorecidas (...) para incorporarse al mundo feliz y aséptico de la formación permanente (para los ya formados) y de autonomía individual " .

Cabe por tanto concluir preguntándose con Escudero , " _ cuáles son los efectos reales de las nuevas tecnologías más allá de los slogans al uso ; cuáles son sus relaciones con el mercado de trabajo ; cuál su lugar en el aula (...) ; en qué tipo de escuela se piensa , cuáles son sus intereses dominantes y cuál es el tipo de profesor como profesional de la educación que quiera prefigurarse ? " (24).

La respuesta a tales cuestiones , que no son nada banales , debe encontrarse a nuestro modo de ver en el ejercicio de una praxis crítica de la educomunicación , que en forma colectiva , supere el pensamiento técnico dominante , propio del modo capitalista de producción , en favor de un uso y apropiación social de las nuevas tecnologías , que libere localmente las potencialidades tecnológicas y beneficie socialmente el disfrute compartido de los alcances logrados por la Revolución Científico-Técnica frente a la lógica social de la comunicación como dominio. En este sentido , la cuestión de una crítica de la comunicación pasa , como ha señalado el profesor Sfez , por una crítica de las nuevas tecnologías de la información.

Las redes han llegado a todas partes. Ahora sólo hace falta saber hasta donde es capaz de llegar el hombre : hasta el camino trillado de un espacio y una ruta sin salida , que reproduzca los errores y azares señalados , o , por el contrario , hasta el lugar complejo de las rutas , vericuetos y atajos que hacen más difícil el camino , por inhóspito y no conocido , pero que , en su peligrosidad , puede llegar a hacer posible e imaginables otros mundos virtuales y necesarios , esto es , utópicos .... La respuesta, por supuesto, la tiene el interlocutor. NOTAS

1.- Heinz Dieterich , Globalización , educación y democracia en América Latina , en Noam Chomsky y H. Dieterich , La sociedad global , Joaquín Mortiz Editores , México , 1995 , p.56.

2.- Lucien Sfez , Crítica de la comunicación , Amorrortu Editores , Buenos Aires , 1995 , p.38.

3.- George Basalla , La evolución de la tecnología , Editorial Grijalbo , México , 1991 , p.9.

4.- Resulta cuando menos significativo el hecho de que el término acuñado para designar la revolución de las comunicaciones electrónicas tenga su origen en la teorización estadounidense fundamentada en la doctrina de la seguridad nacional. La diplomacia de la cañonera , remplazada por la lógica uniformizadora de la "aldea global" , seguirá siendo en la obra de autores como Daniel Bell el elemento legitimador del papel de los medios en las nuevas relaciones de interdependencia de un sistema mundial desequilibrado y en constante desorden y desvertebración social.

5.- Cfr. Manuel Castells , La ciudad informacional , Alianza Editorial , Madrid , 1995.

6.- Cfr. Foro Alternativo , Por una convivencia equitativa y autónoma , en paz con el planeta , Documento de Trabajo Las otras voces del planeta , Madrid , 1994.

7.- Cfr. Sandra Breham , Global suveillance , media policies and civil liberty , Media Development , Vol. XL , número 2 , WACC , Londres , 1993 , pp.36-43.

8.- Fernando Reyes Matta , El nuevo orden informativo internacional y el concepto de participación social , en VV.AA. , Nuevo orden informativo y enseñanza de la comunicación, UNAM , México , 1979 , p.18.

9.- Armand Mattelart , Los nuevos escenarios de la comunicación internacional , Centre d _ Investigació de la Comunicació , Barcelona , 1995 , p.7.

10.- Manuel Castells , La sociedad de la información. Diez tesis , Temas para el Debate , número 5 , 1995 , p.68.

11.- Cfr. Benjamin Coriat , Pensar al revés. Trabajo y organización en la empresa japonesa , Siglo XXI , Madrid , 1993.

12.- Armand Mattelart , La comunicación-mundo. Historia de las ideas y de las estrategias , Fundesco , Madrid , 1992 , p.243.

13.- Pierre Achard , Discurso biológico y orden social , Nueva Imagen , México , 1980 , p.336.

14.- Patricia Nève , Aprendizaje y tecnología del comportamiento : B.F. Skinner , en Achard , op.cit. , p.223.

15.- H.I. Schiller , Cultura S.A. La apropiación corporativa de la expresión pública , Universidad de Guadalajara , México , 1993 , p.105.

16.- Mario Kaplún , Integración , comunicación y cultural en el marco del Mercosur , en Laan Mendes de Barros et al. , Comunicación , cultura y cambio social. Mercosur y la integración de mercados , WACC , Sao Paulo , 1994 , p.59.

17.- Cees Hamelink , Finanzas e información , ILET/Nueva Imagen , México , 1984 , p.86.

18.- Schiller , op.cit. , p.101.

19.- Ibid. , p.160.

20.- Cfr. J.M. Escudero , Del diseño y producción de medios al uso pedagógico de los mismos , en J. De Pablos y Carlos Gortari (Eds.) , Las nuevas tecnologías de la información en la educación , Editorial Alfar , Sevilla , 1992 , pp.15-30.

21.- H.I. Schiller , Cultura SA , op.cit. , p.72.

22.- Cfr. Nicholas Negroponte "El mundo digital " , Ediciones B , Barcelona , 1995.

23.- Mariano Fernández Enguita , Juntos pero no revueltos , Visor , Madrid , 1992 , p.189.

24.- Escudero , op.cit. , p.15.

 

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