¿Más información, más libertad?

Ignacio Ramonet
Director de Le Monde Diplomatique.
Profesor de Teoría de la Comunicación en la Universidad de Paris VII

 

 

Resumen realizado por Jesús Barcos, de la intervención de Ramonet en los encuentros "Sur y Medios de Comunicación" (octubre de 1997)


Su presencia se dejó notar. Las aportaciones de Ramonet asomaron como referencia en la mayoría de las ponencias y grupos de trabajo, confirmando que su pensamiento, de indudable clarividencia y calado, alimenta hoy a una parte importante de los movimientos sociales. Lúcido en el fondo, y exquisito en las formas, Ramonet demostró ante el público su dominio de la argumentación.

Ramonet supo dibujar el presente informativo, con el desarrollo de tres ideas, partiendo de la progresiva influencia que, en su opinión, tiene el marketing en los medios de comunicación y en la cultura dominante.

"Cada vez más, los informativos de radio , televisión y prensa están concebidos con la lógica económica, industrial y retórica del marketing.Y a la cultura de masas le está sucediendo lo mismo". Para Ramonet la información hoy tiene tres características dominantes, que orientan su papel y su repercusión.

 

  1. La información es sobreabundante.

  2. "Hay demasiada información.Tanta, que no tenemos tiempo de procesarla. Durante siglos, la información fue muy escasa, prácticamente inexistente. Por esa razón , información equivalía a poder. Hoy día, ningún poder puede controlar la comunicación. Técnicamente es imposible pero, además, con la sobreabundancia informativa, no hay funcionarios suficientes para controlar todo lo que se transmite. Esta es una de las explicaciones del derrumbe de la Unión Soviética".

    Esta valoración optimista contrasta con otra consecuencia, sutil, pero nada despreciable que contempla Ramonet : "Hasta ahora en nuestras sociedades democráticas hemos establecido una correlación entre la información y la libertad. Cero información es igual a cero de libertad. A medida que aumenta la información aumenta la libertad. Yo diría que desde el siglo XVIII hasta la actualidad hemos asistido a una especie de curva entre la información y la libertad. En los años ochenta se da un máximo de capacidad de absorción de información. Yo planteo lo siguiente: ¿no habremos llegado a una fase en la que el aumento de la información ya no produce aumento de libertad?. Y otra cuestión todavía más preocupante: ¿no estaremos entrando en un mundo en el que el aumento de la información produce una disminución de la libertad, más confusión, más desinformación?".

     

  3. La información es veloz.

  4. "La información se ha acelerado de manera radical. Discurre hoy día en tiempo real, a la velocidad de la luz, y esa característica le confiere aprecio. Cuanto más rápido llega, mejor. El problema del directo es que se ha priorizado esa cualidad. Una información sin ningún interés, pero que llega en tiempo real, tiene más valor que una información con mucho interés, pero que llega en tiempo retardado"

  5. La información tiene carácter mercantil.

Para Ramonet, el valor y el precio de una información deben depender de su relación con la verdad, no de la cantidad de personas susceptibles de interesarse por ella. Son las leyes de mercado, en cambio, las que están determinando los contenidos informativos.

Pero el director de Le Monde Diplomatique todavía fue más lejos. "¿Qué es informar? Este concepto se ha modificado. Tradicionalmente la respuesta era decir quién ha hecho qué, con qué medios, por qué razones y con qué objetivos". Hoy sin embargo el quehacer del medio dominante, la televisión, arrastra a los demás medios."Se trata simplemente de hacernos asistir al acontecimiento, no de responder a ninguna pregunta. Cambia la idea de actualidad. Las noticias se eligen en función de su capital visual. La veracidad pasa a ser lo que todos los medios dicen que es verdad, aunque no sea cierto".

Ramonet enumeró algunos ejemplos para fundamentar esta frase, y citó los episodios de Rwanda, Somalia, la guerra del Golfo, el Congo, Rumanía, China..."Cada vez que dan la misma interpretación están imponiendo una verdad mediática. Puede haber una censura en un sistema perfectamente democrático, repitiendo de buena fe algo que es falso. Comprobamos como los medios de comunicación no saben distinguir la verdad estructuralmente".

Y la pregunta del millón: ¿qué posibilidades tenemos de salir de esta confusión?. "Nuestra capacidad crítica tiene límites. Estamos en un sistema democrático en el que existen verdades oficiales; no debemos pensar que entre unos y otros medios hay especificidades tan claras. Están mucho más próximos de lo que podemos imaginar". Para conservar una cierta autonomía en el pensamiento, recordó la importancia de conocer quienes son los propietarios de cada medio de información, especialmente en estos tiempos de concentración empresVerdana. Según apuntó, en Francia los tres grupos de comunicación más importantes pertenecen al negocio militar, al inmobiliario y al hídrico. Tampoco pasó por alto el dominio de las grandes agencias norteamericanas en el panorama informativo, que conforman una oferta de noticias orientada y con dosis de incoherencia. "Yo tengo muy poca información de lo que ocurre en Portugal, pero sí mucha sobre Oriente Próximo, lugar donde se concentran muchos intereses norteamericanos. Eso no es normal". Con este panorama Ramonet no sólo reconoce, sino que lleva mucho tiempo proclamando desde las páginas de Le Monde Diplomatique la dificulta de estar informados.

"Informarse cuesta. Es una actitud que supone esfuerzo y movilización. No es una tarea fácil y menos individualmente".

 

Una profesión que hace aguas.

Ramonet ahondó en la influencia que tiene el medio televisivo en el periodismo. "La información se inspira en dos ciencias humanas: la historia y la sociología. En el contexto actual, sin embargo, no hay métodos de referencia. Se muestra la realidad como un deporte. La forma actual de información tiende a la primacía de la imagen: incluso ya tenemos espacios en los que se ofrecen sólo imágenes. Nos da la impresión de estar infomados, porque este fenómeno lleva a integrar al espectador en el acontecimiento.

Nos convierten en testigos, creando un sistema de autoinformación. Decimos, como prueba de sabiduría, que lo hemos visto con nuestros propios ojos, pero ser testigo no implica conocer la verdad; estar no basta para saber o comprender".

Con este sistema el riesgo de desinformación es indudable, además de ser culpabilizante. "Los medios muestran y nosotros analizamos. Si nos equivocamos en ese análisis, la culpa es nuestra".

La ponencia avanzó hacia la demanda de profesionales con una mayor capacidad crítica y sosiego en su trabajo. "Hay dos visiones que deben complementarse: el informador que está en el terreno, cuya labor es indispensable, y la visión del analista. Sin embargo, este último tipo de periodista está desapareciendo en función de la velocidad que requiere la información. Periodista significa analista de un período. La situación en la que estamos hoy se conforma con inmediatistas. Y está claro que no se puede analizar lo inmediato".

El director de Le Monde Diplomatique todavía tuvo tiempo en el coloquio posterior de redondear su disertación. "La profesión periodística está disminuyendo su status. Los periodistas son tratados como obreros. Las instrucciones en las redacciones son limitarse a recibir los documentos de los gabinetes de prensa". La credibilidad de esta forma se desmorona,en un momento en el que las instituciones políticas y religiosas también están tocadas. Para Ramonet es imprescindible la aparición de ecólogos de la información: "cualificados profesionales que limpien la maleza informativa, conserven la diversidad del paisaje, cultiven nuevas publicaciones y protejan a las ya existentes de las agresiones al nivel crítico. Es indispensable que se desarrollen medios críticos, ONGs con voluntad de descontaminar informativamente los medios de comunicación. Hay que caer en la cuenta de la importancia de esta tarea. Todo para devolverle a la información la fiabilidad perdida".

Publicado en "El Sur" ( nº 5-diciembre de 1997), revista de cooperación editada por Medicus Mundi Navarra.

 

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