Centro de Investigación MANES
Manuales Escolares
Exposiciones Temáticas

 

El libro de lectura como manual de instrucciones para el sentimiento infantil durante el primer franquismo


Kira Mahamud Angulo
Universidad Nacional de Educación a Distancia
 

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Introducción

Percibimos los manuales escolares como vehículos de transmisión de la ideología dominante, como soportes curriculares recopiladores de los conocimientos oficiales y legitimados, como productos culturales y pedagógicos que ofrecen una visión, una representación y una prescripción del mundo llamado “real”. Sin embargo, no nos hemos detenido lo suficiente en analizar el hecho de que constituyen, precisamente por lo mencionado, instrumentos moldeadores de sentimientos y emociones individuales y sociales. En esta breve exposición temática nos proponemos mostrar y destacar la presencia de emociones y sentimientos dentro de los contenidos de varios libros escolares de lectura para niñas publicados en los años 40 y 50 del siglo XX en España. La autoría corresponde a dos populares y prolíficos autores de textos escolares, a saber, Federico Torres, y la Inspectora de Enseñanza Primaria Josefina Álvarez de Cánovas (1). La muestra comprende nueve libros de lectura con otro denominador común: la narración de historias triviales de protagonistas femeninas, el transcurrir de sus vidas. Pero como bien señala el Inspector de Primera Enseñanza, Antonio Onieva, en su artículo sobre el libro de lectura escolar, ya en el año 1922, “cabe también encontrar poesía, emoción, aun en las cosas más insignificantes. Todo consiste en que un espíritu superior las trate con cariño” (2).

A continuación presentamos las portadas de todos ellos, salvo el de Maribel, la niña de suburbios, por la imposibilidad de acceder al original.

       



 







Los libros de lectura, que en palabras de García Crespo, “tantas y tan importantes funciones pueden cumplir dentro del quehacer escolar” (3) emergen como uno de los géneros didácticos favoritos de la escuela franquista. Efectivamente, su naturaleza más informal, menos tediosa y más cercana a lo lúdico, los convierte en manuales atractivos y con grandes posibilidades de llegar al alumno de una manera distinta a la de otro libro de texto de una disciplina concreta. Constituyen, a juicio de algunos autores, el género dominante en la escuela de la posguerra (4).

Los manuales escolares del franquismo –en especial los libros de lectura–apuntan con acierto hacia la estructura emocional de los niños y las niñas. Y decimos “con acierto” por dos motivos. Primero, porque consiguen su propósito: despertar emociones y sentimientos. El segundo motivo tiene dos argumentos. En primer lugar, porque la dimensión emocional del ser humano está estrechamente vinculada a la razón, es decir, a otras dimensiones como son la cognitiva y la volitiva, que repercuten directamente en el pensamiento y en la acción ; y en segundo lugar, porque la naturaleza de los vínculos sociales posee contenido emocional (6). Merece pues la pena indagar sobre el interés por tocar la fibra emocional de los niños y las niñas y sobre cómo se lleva a cabo.

 
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