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¿Murió Alejandro por el virus del Nilo?

 
Envenenamiento, infección, fiebre tifoidea... muchas han sido las hipótesis sobre la muerte de Alejandro Magno. Investigadores de la Universidad de Colorado y del Departamento de Salud de Richmond, en Virginia, han incorporado una nueva teoría: el virus del Nilo. Argumentan su hipótesis por los síntomas descritos y por el fallecimiento abundante de córvidos durante su llegada a Babilonia.

 
 

 
Y más...
- Consulte el estudio publicado en Emerging Infectius Diseases
 

 


 
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- Universidad de Colorado
 

 

Alejandro Magno murió en la ciudad de Babilonia en el 323 antes de Cristo. Su fallecimiento, a los 32 años llegó tras dos semanas de fuerte fiebre, diafóresis, dolor abdominal agudo y periodos de debilidad unidos a otros de delirio. Desde aquel momento se empezó a especular con las causas de su muerte y hoy, más de 2.300 años después, siguen apareciendo datos que dan luz a uno de los sucesos que han abierto más incógnitas en la historia.

John S. Marr, del Departamento de Salud de Richmond, en Virginia, y Charles H. Calisher, profesor de la Universidad de Colorado, ambos en Estados Unidos, han publicado en el último número de Emerging Infectius Diseases una nueva teoría sobre la muerte de Alejandro Magno: el virus del Nilo.

 
Mosaico de la Batalla de Issos, en Pompeya, en el que aparece Alejandro Magno derrotando a Darío, rey de Persia.
Esta enfermedad no había sido considerada como causa de la muerte de Alejandro debido a que sólo hace unos pocos años ha sido conocida globalmente. El Flaviviridae Flavivirus fue aislado por primera vez en un paciente ugandés en 1937, y es uno de los numerosos virus que causan encefalitis, una infección que se caracteriza por la fiebre, cambios cognitivos, dolor abdominal y en algunos casos desemboca en estado comatoso. El virus del Nilo, transmitido por mosquitos, utiliza como reservorios naturales a los pájaros. Su distribución depende en gran medida de las migraciones de aves, que al llegar a su destino y al ser picadas por mosquitos transmiten la infección a los humanos.

En un estudio realizado en el zoo del Bronx, en Nueva York, se observó que, antes que la infección pasara a humanos, muchas aves sufrían casos de encefalitis. De hecho, en este estudio se apreció que las especies europeas, africanas y asiáticas eran menos susceptibles a la infección que las americanas, que no habían desarrollado inmunidad. De todos modos, tanto en el caso de Nueva York en 1999, como en Israel en 2000, se apreció un aumento de la muerte de aves semanas antes de los primeros casos en humanos.

Augures
En la antigüedad, el comportamiento de las aves era signo de augurio; por eso, antes de las batallas o cualquier suceso destacado se observaban sus movimientos. Los investigadores releyeron las crónicas de Plutarco, en especial la dedicada a la entrada de Alejandro en Babilonia. El historiador escribe: "cuando Alejandro llegó, en las murallas de la ciudad se vieron a muchos cuervos picándose unos a otros, multitud yacían muertos y otros caían a su paso...". Plutarco anotó este comportamiento anómalo de los animales como un preludio de la muerte de Alejandro que se produjo semanas después.

En un estudio de la Fundación Rockefeller sobre arbovirus en Egipto se consiguió aislar 23 cepas; algunas de ellas utilizaban cuervos como reservorio. La muerte de estos ejemplares llegaba casi al cien por cien una vez infectados.

Los autores concluyen: Alejandro Magno murió a finales de primavera en un área urbana. La actual Iraq es endémica de fiebre del Nilo, y nada hace suponer que hace 2.300 años no lo fuera. Falleció tras dos semanas con fiebre y los signos externos hacen pensar que se trató de una encefalitis, según las narraciones de Plutarco, que interpretó como un mal augurio la muerte masiva de aves. En este caso, tal vez los augurios fueran acertados.

(Em. Inf. Dis. 2003: 9 (12); 1599-1603)

Otras teorías
Las teorías tradicionales sobre la muerte de Alejandro Magno van del envenenamiento a las infecciones. Muchos venenos provocan fiebre; algunos ya eran conocidos hace 2.000 años. Plutarco mencionó en sus textos que Aristóteles, tutor de Alejandro, le dio arsénico para envenenarlo. Sin embargo, la muerte por este químico no produce fiebre.

Las condiciones medioambientales favorecen que la zona sea endémica de leishmaniasis, fiebre bubónica y fiebres hemorrágicas. No obstante, los historiadores no han mencionado si durante la vuelta de la India las tropas macedonias sufrieron pérdidas o enfermedades relacionadas con sarpullidos, vómitos, diarrea, disentería, hematurias o cualquier tipo de ataque