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Tipos de movimientos oculares
El ojo es uno de los "instrumentos"
más maravillosos con los que hemos sido dotados los organismos. Los ojos se encuentran
insertos en las órbitas oculares del cráneo. Sus movimientos los rigen seis
músculos controlados por los nervios craneales tercero, cuarto y sexto. Estos
músculos se organizan en tres pares antagónicos (recto superior vs. recto inferior,
recto interno vs. recto externo y oblicuo superior o mayor vs. oblicuo inferior o menor) y
orientan el ojo en dirección vertical, horizontal o circular. Los investigadores han
puesto de manifiesto la existencia de diversos movimientos característicos del ojo que
guardan una estrecha relación muy estrecha con diversos procesos y mecanismos
psicológicos.
Movimientos compensatorios: Son movimientos reflejos que
implican la participación coordinada de ambos ojos y surgen como un mecanismo de
fijación del campo visual ante movimientos de la cabeza o del tronco. Su funcionamiento
depende de la actuación de los sistemas
vestibulares y optocinéticos. Tenemos que destacar aquí la funcionalidad del denominado
Reflejo Vestibulo Ocular (VOR). Este reflejo actúa a partir de los sensores de aceleración
angular que residen en los canales
semicirculares del laberinto. Estos sensores responden muy rápidamente (en unos 16
msgdos.) y producen la señal adecuada para que se ocasione un movimiento ocular que
compense un desplazamiento de la cabeza asegurando estabilidad en la imagen retiniana. Por
ejemplo, a pesar de que durante la
locomoción nuestra cabeza se desplaza 30º a la izquierda el VOR iniciará la ejecución
de un movimiento ocular de 30º a la derecha asegurando
así la estabilidad de la imagen visual.
Sacádicos y fijaciones:
Los sacádicos constituyen uno de los movimientos
más característicos de los ojos. Son movimientos fundamentalmente voluntarios también
los hay involuntarios (e.g., los realizados en la fase REM
de sueño y respuesta de orientación)- que nos permiten visualizar diversas zonas de una escena; los
utilizamos para dirigir la mirada a diversas zonas del ambiente y facilitar así la
recogida de información. En esencia su objetivo no es otro que el de disponer la imagen
visual en la fóvea que es la región de la retina que dispone de mayor agudeza visual.
Durante la ocurrencia del sacádico se ocasiona el denominado fenómeno de supresión sacádica, es decir, durante el movimiento la recogida de información visual del
medio queda prácticamente interrumpida (aunque no en su totalidad). Una experiencia que
permite comprobar el fenómeno de supresión sacádica consiste en ponerse delante de un
espejo y tratar de observar el movimiento de nuestros propios ojos: casi con toda la
seguridad lo único que podremos percibir será una imagen estática de nuestros ojos y
nunca el movimiento porque cada vez que éste se realiza se interrumpe la recogida de
información.
El rasgo más distintivo de un
sacádico es la relación existente entre el tamaño del movimiento y la velocidad punta:
a mayor amplitud del movimiento mayor velocidad.
Es la denominada main relation. Por ejemplo, un sacádico que abarque
80º de ángulo visual, puede alcanzar velocidades de hasta 700 grados por segundo. Asimismo
la duración media de un sacádico
también depende de su magnitud y oscila entre promedios de 30 y 120 msgs.
(Becker,
1991; Carpenter, 1988; Leigh y Zee, 1991; Young y Sheena, 1975).
El área típica de cobertura de un
sacádico alcanza hasta los 30º aproximadamente, ángulo a partir del cual la conducta
exploratoria precisa cada vez más del movimiento de la cabeza. Los sacádicos exhiben un
periodo de latencia (TR
sacádico o tiempo
que transcurre entre la aparición de un
estímulo y el inicio del desplazamiento ocular
hacia el mismo)
que oscila entre 180 y 300 msgs, descubriéndose además entre
sacádicos sucesivos un periodo refractario motor de unos 100 a 200 msgs. Sin que seamos
conscientes de ello alrededor de 230.000 sacádicos son ejecutados a lo largo de un día.
Los ojos sólo permanecen relativamente quietos para
enfocar una zona concreta de la escena durante periodos de tiempo muy breves,
frecuentemente, de 200 a 350 milisegundos de duración. Sin embargo, una fijación es un
complejo proceso, en el que se han identificado dos componentes que pueden estar más o
menos solapados (Salthouse y Ellis, 1980; Viviani, 1990): un primer componente queda
definido por el periodo refractario motor entre movimientos sacádicos (100-200 msgs.); un
segundo componente está vinculado al procesamiento cognitivo (con una duración mínima
de unos 50 msgs.), el cual está influido por numerosos factores, pero en el que se
determina qué zonas del estímulo se atienden, cómo se integra la información anterior
y venidera, a qué zonas de la periferia visual se debe prestar atención y a qué zonas
de la escena se dirigirá la siguiente fijación ocular. Por ello, las fijaciones son el
parámetro ocular más ampliamente utilizado por los psicólogos de la percepción y
atención.
Entre sacádicos y fijaciones se producen interacciones
psicológicas de interés. Varios trabajos (Nattkemper y Prinz, 1986; Salthouse y Ellis,
1980) ponen de manifiesto que en tareas de búsqueda visual o identificación de
estímulos se descubre una relación positiva entre la amplitud del movimiento sacádico y
la duración de la fijación que se produce a continuación de éste, de manera que la
fijación ocular es más larga cuanto mayor ha sido el desplazamiento sacádico
precedente. Este último resultado es explicable a partir de un mecanismo de
pre-procesamiento o priming periférico: durante una fijación no sólo se atiende a la
zona que se circunscribe a la fóvea sino también a la periferia, de tal forma que la
información periférica es pre-procesada, con lo cual, al redirigir la mirada hacia ella
se exige una fijación ocular de menor duración que si la zona hubiera quedado fuera del
campo visual y se mirara por primera vez (Nattkemper y Prinz, 1990).
Sacádicos express: Este
tipo de movimiento fue puesto de manifiesto
por el grupo de Fischer a inicios de los
ochenta del siglo XX. Reciben este nombre
porque la latencia sacádica es de unos 80-100
msgdos. Este tipo de movimientos parece estar
estrechamente vinculado a un proceso de
desenganche atencional justo antes de la
presentación de un target.
Micromovimientos de fijación: Durante las
fijaciones oculares es posible descubrir micromovimientos de naturaleza involuntaria, con
una amplitud inferior a 1º, cuya misión es ubicar la imagen lo más exactamente
posible en la fóvea. Los drifts son movimientos lentos (0.1 º / sg.). Los
flicks
son rapidísimos movimientos microsacádicos involuntarios cuya amplitud puede alcanzar
1º de ángulo visual que se suceden separados por intervalos de unos 20-30 msgs. Durante
las fijaciones también es posible descubrir minúsculos movimientos de temblor o
vibración del ojo (tremor), con frecuencias entre 30Hz-150hz.
Movimientos de seguimiento o persecución lenta: Son movimientos que se producen de
forma coordinada con ambos ojos y cuya finalidad es la de seguir estímulos visuales que
se desplazan lentamente. Su velocidad oscila entre 1-30 º / sg.
A priori no son movimientos voluntarios y su
finalidad no es otra que la de estabilizar la
imagen visual en movimiento sobre la retina; sin
embargo es posible ejercer control sobre los
mismos mediante entrenamiento.
Movimientos de vergencia: Alternativamente a los movimientos
de persecución este tipo implica el movimiento de los ojos en direcciones opuestas. Como
se puede adivinar su finalidad no es otra que la de proyectar la imagen sobre ambas
retinas y obtener una única imagen fusionada. Los movimientos de vergencia son de dos
tipos: convergencia y divergencia. En el primer caso (convergencia) el movimiento de los
ojos se dirige hacia la nariz y ocurre cuando el campo visual u objeto a explorar se
acerca hacia el sujeto; en el segundo caso (divergencia) el movimiento de los ojos se
produce hacia el exterior y aparece en el supuesto contrario. Ambos movimientos de
vergencia llegan a alcanzar velocidades de unos 10 º / sg. y su amplitud alcanza
los 15 º de ángulo visual.
Un interesante fenómeno
relacionado con la vergencia ocular es el
denominado error de vergencia o disparidad de
la fijación.
Consiste en que en numerosas ocasiones, el ángulo
de convergencia generado por la línea de la mirada
de ambos ojos reside ligeramente desplazado
(adelantado o retrasado) del objeto o localización
exacta que se pretende observar. pretende, sino
ligeramente desplazada
Nistagmo ocular: El nistagmo es un patrón de movimiento ocular
coordinado, caracterizado por una oscilación rítmica o alternante de los ojos. Dos fases
han sido descubiertas: una fase de ida (fase lenta) y otra de retorno (fase rápida). En
la fase lenta del nistagmo los ojos se mueven para focalizar un objeto en la retina -el
movimiento de esta fase es similar al observado en los movimientos de seguimiento o
persecución lenta- mientras que la fase rápida se caracteriza por un movimiento de
vuelta o retorno similar a un salto sacádico.
Tradicionalmente se han distinguido dos
tipos de nistagmo: el optocinético y el vestibular. El nistagmo optocinético se puede
inducir en un sujeto haciéndole percibir un campo visual en movimiento que contenga
patrones repetidos (por ejemplo, un tambor en movimiento con enrejados blancos y negros).
La frecuencia del nistagmo es variable, aunque con movimientos del estímulo rápidos puede
alcanzar los 5 Hz y un tiempo entre fases rápidas de 200 msgs. Por su parte el
nistagmo
vestibular presenta un patrón de movimiento similar al anterior y aparece como
consecuencia de una estimulación diferente en los canales semicirculares. Presentado en
un sujeto de forma espontánea es indicio de lesión en el sistema vestibular,
aunque se puede inducir en laboratorio denominándose entonces "nistagmo
calórico" debido al tipo de prueba que se realiza: con una determinada posición de
cabeza se inyecta en uno de los oídos agua fría o caliente que estimule de forma
prolongada el canal semicircular, ocasionando de esta manera un nistagmo.
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