RELACIONES ENTRE ORIENTACIÓN PARA LA CARRERA Y EDUCACION PARA LA CARRERA

 

 

Marisa Pereira González

Marcelle Gingras

Pierrette Dupont

 

 

Introducción

 

En los últimos años, tanto en España como en Canadá, se ha despertado un creciente y renovado interés por los procesos educativos dirigidos a estimular el desarrollo de la carrera de las personas, de acuerdo con los planteamientos más actuales, a nivel internacional, en el campo de la orientación y educación para el desarrollo de la carrera. Tanto la orientación para la carrera como la educación para la carrera, forman parte de las alternativas educativas más atractivas, viables y de mayor potencialidad para estimular y favorecer este desarrollo. Por ello, nos parece importante reflexionar y analizar las relaciones entre ambas, en un intento de clarificar y plantear un marco que posibilite establecer y discutir las bases para favorecer la intervención educativa en este sentido. En esta presentación nos referiremos a las relaciones entre orientación y educación para la carrera que nos permitirán concretar y comprender lo que comparten y tienen en común y lo que las diferencia, confiriéndoles a cada una su propia identidad.

 

Los especialistas están de acuerdo en que "educación para la carrera" y "orientación para la carrera" no son términos equivalentes y que no se pueden utilizaran distintamente porque su significado no es el mismo (Halasz, 88; Herr, Cramer, 92;Hoyt, SO, 85, 89, 91; Hoyt y Shilo, 1987; Minor y Burtnett, 1980; Sears, 1982).Cualquier observador atento puede darse cuenta de que, a pesar de su insistencia, aún hoy es frecuente encontrar trabajos y documentos en los que el confusionismo termino lógico contribuye a incrementar el desconcierto de quienes se acercan por primera vez a nuestro campo. Parece necesario retomar el tema e intentar clarificarlas relaciones entre ambas.

 

Ante todo, es necesario destacar que el significado de la palabra "carrera" es de suma importancia en este contexto. En 1982 Susan Sears desarrollo un proyecto dirigido a lograr el consenso entre los expertos y líderes de¡ área con respecto a 42 términos utilizados frecuentemente por los profesionales de¡ desarrollo de la carrera. Entre ellos están las definiciones consensuadas de "desarrollo de la carrera, "carrera " y "trabajo ". Se entiende por desarrollo de la carrera la constelación total de factores psicológicos, sociológicos, educativos, físicos, económicos, de suerte que combinados configuren la carrera de un individuo a lo largo de su vida.

 

La carrera es la totalidad de trabajo -pagado y no pagado- que uno realiza a lo largo de la vida. Por ello, la noción de trabajo es central. Este se concibe como el "esfuerzo consciente, distinto del implicado en otras actividades no productivas y descanso, dirigido a producir beneficios socialmente aceptables para uno mismo y lo para uno mismo y otros ". (Hoyt, 1991:23). (Estas mismas son las definiciones adoptadas actualmente por la NCDA (National Career Development Association), en su política relativa al desarrollo de la carrera.

 

Como vemos el significado de carrera, completamente distinto de las acepciones populares del término, es central y se basa en el significado, también fundamental, de "trabajo ". Comprenderlos es imprescindible por la relevancia de sus aplicaciones. En relación al concepto de trabajo, hay que subrayar la idea de que se refiere tanto al trabajo remunerado como al no remunerado, incluyendo por lo, tanto, todos esos trabajos no pagados, pero de máxima importancia, realizados en la familia, como estudiantes o cualquier otro tipo de trabajo voluntario. Esto supone una ampliación y reconsideración de muchos de los términos que hoy utilizamos, puesto que la pretensión de estos programas no se limita a preparar a las personas únicamente para el empleo remunerado del mundo laboral. Por otra parte, como el profesor Hoyth destaca en numerosos artículos, el verdadero trabajo requiere que ese esfuerzo sea voluntario, consciente, que la persona que lo realiza haya decidido hacerlo, que sea productivo, que le produzca satisfacción, que le permita realizarse y sentirse orgulloso de si mismo.

 

Partiendo de esta base conceptual, presentaremos lo que comparten y tienen en común y lo que diferencia a la orientación para la carrera de la educación para la carrera.

 

1. Origen de la orientación para la carrera (career guidance) y de la educación para la carrera (career education).

 

La referencia temporal a la orientación para la carrera es anterior y esta ligada alas aportaciones de los investigadores del desarrollo de la carrera que transformaron y generaron un cambio muy relevante en la evolución de la orientación vocacional. Por su parte, y siendo participe de la misma herencia común, habrá que esperar hasta principios de los años 70 para encontrar las primeras referencias a la11 educación para la carrera ", cuando, en base a la propuesta de Marland de reformarla educación, enfatizando las relaciones educación/trabajo, se plantea como un movimiento de reforma educativa, concebido para responder a las críticas al sistema educativo, que ponían de manifiesto enormes necesidades en todos los sentidos en relación con la preparación para el trabajo y el desarrollo de la carrera.

 

Tanto la "orientación para la carrera" como la "educación para la carrera" se justifican en base a la necesidad de preparar a las personas para el trabajo. Es un punto de convergencia importante que, tanto los programas de orientación para la carrera, como los de educación para la carrera, tienen su origen en la necesidad de ayudar a las personas en el desarrollo de su carrera.

 

Los argumentos que fundamentan tales planteamientos, como los referentes a la gravedad de la situaciones originadas por el fracaso y abandono escolar, la falta desconexión entre educación y trabajo, la dificultad de la transición escolarización-empleo, los rápidos cambios de¡ mundo laboral durante las últimas décadas, la necesidad de adaptarse a posibles cambios de ocupaciones, los problemas a los que nos enfrentamos en el desarrollo de nuestras carreras, el desempleo, el subempleo y la sobre cualificación, la falta de preparación y cualificación laboral, en definitiva, la inadecuada preparación para el trabajo y la urgente' necesidad de ayudar y estimular el desarrollo de la carrera de las personas, no constituyen una razón para diferenciar la orientación y la educación para la carrera. Todos ellos inciden en la importancia de elaborar estrategias de intervención educativa que permitan solucionarlos problemas a los que nos enfrentamos en este sentido y estimular el máximo desarrollo potencial de la carrera a través de programas de prevención y desarrollo.

 

Tanto la orientación para la carrera como la educación para la carrera se fundamentan en el proceso de desarrollo de la carrera. Las teorías del desarrollo definen el desarrollo de la carrera como un proceso que se inicia en el nacimiento y que continúa a lo largo de toda la vida de la persona. Este desarrollo supone el paso a través de una serie de tareas y características propias de cada una, que sirven de base, tanto a la orientación como a la educación para la carrera, porque son el marco referencial para concretar las pautas de intervención para estimular dicho desarrollo en diferentes momentos. En este sentido, por lo tanto, también convergen la orientación y la educación para la carrera. Se trata de diferentes vehículos para implementar el mismo proceso, para favorecer y estimular el desarrollo de la carrera.

 

La National Carcer Development Association (NCDA: 1993) -Asociación Nacional para el Desarrollo de la Carrera- recientemente ha elaborado un interesante documento en el que se recoge su política actual en relación al desarrollo de la carrera. Partiendo del hecho de que este desarrollo tiene lugar durante la mayor parte de la vida de la persona, una serie de afirmaciones sirven de punto de partida y de fundamentación de toda su política:

 

1. Uno de los derechos más importantes de toda persona es la libertad de elección ocupacional y de carrera. Esta libertad debe protegerse y estimularse a lo largo de la vida.

2. Todas las personas a lo largo de su vida deben poder disponer de asistencia profesional en el desarrollo de su carrera (incluyendo, pero no limitándose al consejo para la carrera -career counseling-).

3. La asistencia para el desarrollo de la carrera es un esfuerzo compartido de la comunidad que implica al sistema educativo, a la estructura familiar, negocios/industria, y una amplia variedad de agencias y organizaciones comunitarias. No se lleva a cabo únicamente por profesionales del desarrollo de la carrera.

4. Debe de favorecerse para toda persona la equidad, no sólo la igualdad de oportunidades de desarrollo de carrera. Esto significa que, cuando dos personas igualmente cualificadas compiten por el mismo puesto, debe darse preferencia a la persona que pertenezca al grupo que más probablemente haya sido excluido de esa posición en el pasado debido a prejuicios o estereotipos.

5. El derecho de cambiar de ocupaciones y/o direcciones de carrera es tan importante como el derecho de elegir una ocupación y/o dirección de carrera.

6. Una información correcta y actualizada sobre oportunidades educativas y ocupacionales es vital.

7. Ayudar a los individuos a incrementar la autocomprensión de sus habilidades, intereses, valores y metas es un fundamento vital del proceso de desarrollo de la carrera.

 

Por lo tanto, la orientación y la educación para la carrera se fundamentan en la necesidad de proteger y estimular la libertad de la persona con respecto al desarrollo de su carrera y en su derecho a recibir ayuda profesional en los distintos períodos de su vida a través de un esfuerzo comunitario. También se destaca la enorme importancia que para este desarrollo tiene el que la persona se conozca realmente y que disponga de información adecuada sobre sus oportunidades de carrera. Tanto la orientación como la educación para la carrera estimulan, favorecen y potencian el desarrollo de la carrera, basándose en los conocimientos sobre dicho desarrollo, que fundamenta su intervención programática en diversos niveles.

 

2. Los objetivos de la orientación para la carrera y de la educación para la carrera.

 

Si hasta el momento ninguno de los aspectos que abordamos, salvo la referencia temporal con respecto a su aparición, nos permiten distinguirlas ¿quizás sea a través de la comparación de sus objetivos más específicos donde encontremos la base de su diferenciación?

 

Son muchas las referencias a las que podríamos aludir en relación a los objetivos de la orientación y la educación para la carrera. Por ejemplo Herr y Cramer (1992:16-17) se refieren al énfasis de la orientación para la carrera con respecto a objetivos relacionados con:

La toma de decisiones

El autoconcepto.

Estilos de vida, valores, tiempo libre

Libertad de elección.

5) Diferencias individuales.

6) Flexibilidad y habilidad para enfrentarse al cambio.

 

Por otro lado, Hoyth destaca siete objetivos asociados comúnmente a la educación para la carrera asegurando que sólo cuando los siete se organizan en un esfuerzo integrado y sistemático se puede hablar de "educación para la carrera" (Hoyth y Shylo, 1987:5). Estos son:

1. Promover e implementar la colaboración (partnerships) entre el sector privado y el sistema educativo.

2. Equipar a las personas con habilidades generales para el empleo, de adaptación y para promocionarse.

3. Ayudar a las personas en la conciencia, exploración y toma de decisiones de carrera.

4. Reformar la educación a través de la infusión del énfasis en las "carreras" en las clases.

5. Hacer del trabajo una parte significativa del estilo de vida total.

6. Relacionar educación y trabajo de manera que puedan realizarse las mejores elecciones en relación a ambos.

7. Reducir los prejuicios y estereotipos y de este modo proteger la libertad de elección de carrera.

 

Al analizar detenidamente los objetivos de los programas de educación para la carrera y de orientación para la carrera, encontramos que coinciden en la mayor parte de los objetivos que plantean. Sin embargo, difieren de algunos de ellos. La educación para la carrera nació con la pretensión de reformar el sistema educativo, mientras que, por su parte, la orientación para la carrera nunca se planteó este intento de reforma a través de su intervención. Por eso mismo, tampoco comparten el énfasis de la educación para la carrera en priorizar el objetivo de educar para el trabajo entre los demás objetivos del sistema educativo. Del mismo modo, el primer propósito de la operativización de Hoyt de estimular la adquisición de habilidades académicas básicas, tampoco suele plantearse como objetivo prioritario en los programas de orientación para la carrera.

 

Estas diferencias están ligadas a una de las principales razones que hace de la orientación para la carrera y de la educación para la carrera programas generalmente distintos: la estrecha vinculación de esta última con el proceso de enseñanza/aprendizaje.

 

Por otra parte, hay que destacar que no podemos encontrar en el nivel en el que trabajan o en el tipo de población al que se dirigen, ninguna particularidad que haga diferentes los programas de orientación para la carrera y los de educación para la carrera. Ambos suponen esfuerzos longitudinales, dirigidos a todas las personas. Si bien es cierto que en un principio ambos se plantearon principalmente en los primeros niveles del sistema educativo, con el transcurso del tiempo y progresivamente se han ido ampliando y extendiendo a otros niveles, marcos y poblaciones.

 

3. Los componentes básicos de la educación para la carrera ¿son también característicos de la orientación para la carrera?

 

Durante todos estos años y hasta la fecha, dos componentes fundamentales han servido para definir y caracterizar a la educación para la carrera: la colaboración y la infusión curricular.

 

Hay un acuerdo generalizado en que la educación para la carrera debe ser un esfuerzo comunitario que implique, no sólo al sistema educativo, sino también a distintos sectores de la comunidad. En este sentido, se ha hecho especial hincapié en el significado de "colaboración" diferenciándolo del de "cooperación", en la medida en que todos los participantes planifican, desarrollan y evalúan un proyecto que les pertenece y del que son todos responsables (no se trata de que "ayuden" al sistema educativo a lograr "sus" objetivos). El argumento que está a la base de este planteamiento es el papel fundamental que el incremento de la variedad en el proceso de enseñanza-aprendizaje jugará para motivar a los estudiantes y para lograr los objetivos propuestos. (Dupont, 1985:57, Gingras, 1990: 26,27).

 

Por su parte, la orientación para la carrera también participa de estos planteamientos, destacados en innumerables ocasiones durante todo su desarrollo. De este modo, ambas comparten el énfasis en la necesidad de colaboración entre el sistema educativo y la comunidad. Recordemos cómo uno de los principios básicos de la política de la NCDA (1993) en relación al desarrollo de la carrera hace referencia explícita a este aspecto: "La asistencia para el desarrollo de la carrera es un esfuerzo compartido de la comunidad que implica al sistema educativo, a la estructura familiar, negocios/industria, y una amplia variedad de agencias y organizaciones comunitarias. No se lleva a cabo únicamente por profesionales del desarrollo de la carrera ".

 

El otro componente fundamental de la educación para la carrera es la "infusión curricular". "La educación para la carrera es un esfuerzo de equipo en la escuela que funde el desarrollo de la carrera con el proceso de enseñanza/aprendizaje "(Hoyt, 1980:2) Se defiende la necesidad de realizar la infusión del énfasis en el desarrollo de la carrera en las actividades diarias de todas las asignaturas.

 

Cuando se habla de infundir los objetivos de la educación para la carrera en las actividades del curriculum ordinario, se considera que es posible desarrollar actividades que, al mismo tiempo, estén logrando los objetivos curriculares de cada asignatura y alguno de los objetivos de la educación para la carrera a los que antes nos referíamos. Se trata de que los profesores incorporen a su actividad diaria ese énfasis en la carrera, que se intenten relacionar los contenidos que enseñan con su utilidad y aplicación práctica en el mundo del trabajo, que se transmitan valores positivos sobre el trabajo y su importancia y significado en la vida de la persona, que se estimule el desarrollo de hábitos de trabajo, así como el resto de los objetivos que se consideran imprescindibles para el adecuado desarrollo de la carrera de la persona, como el autoconocimiento y conocimiento de las oportunidades educativas y laborales, la toma de decisiones en relación a la carrera, etc.

 

Si es importante que todos estos objetivos se logren, y el acuerdo sobre esto es generalizado, la mejor manera de conseguirlo es implicando y coordinando los esfuerzos de todos los que día a día forman parte fundamental de los procesos formativos. Por otra parte, ésta se considera como la alternativa más viable, porque no es un enfoque que demande el espacio curricular (ya que se trata de una labor de todos y cada uno desde su nivel y asignatura), y porque, además, no se pretende desplazar o eliminar otros contenidos para añadir unos nuevos, sino motivar a los estudiantes a aprender mejor esos contenidos a través del énfasis en las carreras y al mismo tiempo favorecer la exploración profesional y el desarrollo de la carrera.

 

De este modo, la educación para la carrera, al vincularse así al proceso de enseñanza/aprendizaje, implica una metodología de intervención educativa distinta a la de la mayoría de los programas de orientación para la carrera. Los programas de orientación para la carrera, como señalábamos, no plantean entre sus objetivos la necesidad de reformar el sistema educativo enfatizando las relaciones educación y trabajo, y, por lo tanto, no han hecho de la infusión curricular uno de sus componentes definitorios, como es el caso de la educación para la carrera, aunque deberían hacerlo si son verdaderos esfuerzos adecuados y comprensivos.

 

Tanto unos programas como otros han defendido la necesidad de aprovechar en la mayor medida posible todos los recursos materiales y humanos, pero ha sido la educación para la carrera la que ha hecho del profesorado el principal protagonista y responsable de estos programas.

 

Por otra parte, la importancia fundamental del papel de la orientación y de los orientadores como base y apoyo de los programas de educación para la carrera es incuestionable. "Para la implementación de la educación para la carrera es crucial una orientación para la carrera efectiva ". (Herr y Cramer, 1992:64).

 

Lo ideal sería llegar a implementar programas comprensivos que supongan ese trabajo en equipo, coordinado de todos los participantes, tanto del sistema educativo como de la comunidad, con el aprovechamiento de todos los recursos existentes, para estimular y favorecer este desarrollo de la carrera. Sin embargo, mientras nos acercarnos y no a ese programa ideal, parece importante clarificar nuestros objetivos y el tipo de planteamiento metodológico que asumimos para alcanzarlos, y creemos que la cuestión terminológica no es irrelevante dadas las amplias connotaciones que, como hemos visto, estos planteamientos conllevan.

 

Para terminar, queremos volver a subrayar la necesidad de programas de orientación y educación para la carrera en los contextos en los que trabajamos. La valoración que hemos realizado de las necesidades de educación para la carrera de los estudiantes que finalizan la secundaria en Quebec y en Asturias, ha puesto de relieve la urgencia de reconsiderar y replantear nuestra intervención educativa en relación al desarrollo de la carrera. El estudio comparativo de nuestros resultados muestras peores condiciones en Asturias que en Québec. Pero en los dos casos nos parece que son graves e importantes las necesidades evidenciadas, cuando tantos jóvenes manifiestan que no conocen los factores principales relacionados con su planificación de carrera, que también desconocen los aspectos fundamentales en relación a la profesión que les interesa, que sus habilidades relacionadas con el empleo son muy limitadas, que tampoco han realizado las actividades de exploración necesarias, ni obtenido la ayuda que precisan en el desarrollo de su carrera.

 

Estos estudios, de manera clara y contundente ratifican y reafirman la urgente necesidad de plantear estrategias educativas de educación y de orientación para la carrera para favorecer el desarrollo de la carrera de las personas con las que trabajamos.

 

 

Bibliografía

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