.
superi1.gif (490 bytes)
 


ORIENTACIONES PARA EL ESTUDIO

 

Introducción y Objetivos

Material Didáctico

Equipo Docente

Addenda de fonética perceptiva

Programa 

Orientación para el Estudio 

Valoración

Horario de Consulta

Enlaces

 

 

 

 

 

 

 

 


 


UNIDAD DIDÁCTICA I

i. principios generales  

TEMA I: Fonología

El proceso de comunicación (11-15)[1]. El signo lingüístico (15-20)[2].Características del signo lingüístico (21-23). Fonología y Fonética (23-25). Sus divisiones (44). El principio de pertinencia (25-26). El fonema (27-28). Los rasgos distintivos (28-29)

        Los tres primeros temas contienen los principios básicos de la Fonología y de la Fonética sobre los que se establecerá prácticamente toda la teoría de la asignatura.
         Partimos del proceso de comunicación, porque es el vínculo que se establece entre una o varias personas cuando se dicen algo, cuando se envían un mensaje, bien hablando o por cualquier otro medio.
         Este mensaje está constituido por un sistema de signos que, en el caso de la lengua, hemos heredado cuando la aprendimos, pero que también se puede crear, como en el lenguaje matemático, donde, por ejemplo, el símbolo
+  indica que a una cantidad añado otra.
         Los signos son el fundamento del lenguaje. De ahí que sea tan importante para nosotros este concepto.

        Si el signo lingüístico está formado por el significante y el significado, en palabras de Saussure, o por la expresión y el contenido, según Hjelmslev, y si, además, tanto la expresión como el contenido tienen una forma y una sustancia, la disciplina lingüística que se ocupe del aspecto fónico tiene, necesariamente, una doble vertiente en función, precisamente, de estas dos facetas del signo lingüístico.

       Por otra parte, Saussure distinguió en el conjunto que conocemos con el nombre de lenguaje dos aspectos fundamentales: la lengua y el habla.
       La lengua es el modelo general y constante, común a todos los miembros de una colectividad lingüística.
        El habla es la realización, la materialización de ese modelo en cada hablante, en un momento y lugar determinados.

        Si todos los hispanohablantes, por ejemplo, nos podemos comunicar es porque tenemos en común el modelo de la lengua española, aunque, cuando hablemos, cuando realicemos actos concretos de habla, manifestemos nuestros rasgos individuales o los de la región a la que pertenezcamos. En el nivel de la lengua, puede existir una frase como Los patos son pocos, que todos los hispanohablantes entendemos, pero un castellano pronunciará [los pátos sóm pókos], manteniendo las [-s] finales; un canario, [loh pátoh sóm pókoh], aspirando las [-s], y un andaluz oriental, [lo páto sóm póko], omitiendo las [-s], pero abriendo las vocales[3], y, sin embargo, no se interrumpe la comunicación entre ellos, porque es la lengua lo que los une.

        Como indicábamos más arriba, la disciplina que se ocupa del estudio del nivel fónico del lenguaje se divide en:

        Fonología, que estudia el significante en la lengua (Saussure) o la forma de la expresión (Hjelmslev).
        Fonética, que estudia el significante en el habla (Saussure) o la sustancia de la expresión (Hjelmslev).

        Es decir, la Fonología estudia los elementos fónicos, o unidades, de una lengua desde el punto de vista de su función. En español, sabemos que hay una unidad /b/  en beso, porque si la cambiamos por /p/ obtenemos otra palabra: peso, y si la cambiamos por /t/, teso; y, si la sustituimos por /k/, queso, etc. En este caso, las unidades  /b/, /p/, /t/, /k/, que están actuando en el nivel de la lengua, o que son la forma de la expresión, se llaman fonemas.

        Cuando hablo, realizo, materializo, pronuncio esos fonemas, y puede ser que esa pronunciación varíe según el lugar que ocupe en la palabra, o según el dialecto o la forma de hablar de la persona: la pronunciación de /t/ en teso no tiene variaciones importantes en español, pero sí las tiene /b/: si digo un beso, pronuncio una /b/ diferente de la de ese beso: la primera será [úm béso][4], la segunda, [ése béso][5]. Lo mismo se puede decir de las realizaciones de /-s/ que indicábamos antes: puede pronunciarse como [-s], [-h] o desaparecer. Estas pronunciaciones o realizaciones de un fonema son los alófonos o sonidos. De su estudio, se ocupa la Fonética.

         Si el contenido y la expresión forman una solidaridad, es decir, se condicionan uno al otro, se mantienen unidos como el haz y el envés de una hoja, no podemos separar la Fonología de la Fonética.

         

Partimos del hecho de que el habla, que es un fenómeno esencialmente psíquico (en la primera fase, el cerebro envía impulsos nerviosos que originan la articulación de los sonidos, y en la última es el cerebro el que también recibe esos sonidos y los convierte en unidades lingüísticas), es, al mismo tiempo, un acto fisiológico (fonación y articulación), cuya realización crea fenómenos orden físico (acústico).  

   

    I                          II                             III                 IV                       V

     Fases del proceso de comunicación:

Las fases I y V son psicológicas a codificación y descodificación del mensaje. 

Las fases II y IV son fisiológicas a producción de la onda acústica y recepción de la misma. 

La fase III es acústica a características y transmisión de la onda sonora.

Tenemos, por lo tanto, las tres fases que intervienen en el estudio de los sonidos del lenguaje: la articulatoria (fonética articulatoria), la acústica (fonética acústica) y la perceptiva (fonética perceptiva).

En nuestra metodología, tanto de la enseñanza como de la investigación[6], partimos del nivel fonológico (lengua) y estudiamos después el nivel fonético (habla); en este nivel, examinamos, a continuación, la fase articulatoria, la acústica y la perceptiva[7].

Advertencia

            Es importante no confundir fonología con fonética o con ortografía, ni fonema con alófono o sonido, o con letra. La letra es la representación, mejor o peor, de un fonema en la escritura. Por ejemplo, el fonema /k/, y el sonido [k],  se representa en español por medio de las grafías c, qu, k: /kása/ [kása] casa, /késo/ [késo] queso, /kílo/ [kílo] quilo o kilo.

Los fonemas, y todo aquello que se refiere al nivel fonológico, se transcriben entre /  /, mientras que lo que se refiere al nivel fonético (alófonos o sonidos ) se transcribe entre [  ].

 

Los rasgos distintivos

            Utilizando un símil, podemos decir que los rasgos son como el nombre y los dos apellidos de una persona. Supongamos que una persona A se llama Antonio Pérez López y que otra persona B se llama Juan Pérez López: los rasgos que distinguen a ambas personas son Antonio frente a Juan. Estos son los rasgos distintivos. Los otros rasgos (los dos apellidos: Pérez, López), que sirven para identificar junto con el nombre a cada persona, son rasgos redundantes.  

A Antonio           Pérez  López

                   [r. distintivos]        [r. redundantes]  

            B g      Juan               Pérez  López

            Ahora, si comparo a la persona B con una nueva persona C, Juan Pérez Martínez, en este caso, los rasgos distintivos son López y Martínez, porque son los que distinguen B de C, y los redundantes, Juan Pérez.

             B g   Juan    Pérez           López

         [r. redundantes]     [r. distintivos]

C g   Juan    Pérez           Martínez

            Hay que tener en cuenta que cuando hablamos de rasgos redundantes o no pertinentes no queremos decir que sobren o que no sirvan, no: todos los rasgos son necesarios, porque todos son los que identifican una unidad (en este caso a una persona) concreta. Lo que ocurre es que en ciertas circunstancias, cuando comparamos dos unidades determinadas (en este caso, dos personas), funcionan como pertinentes o distintivos unos rasgos, y en otras circunstancias, otros.

 

Tema II: Fonología

Relaciones sintagmáticas y relaciones paradigmáticas (32-34). Conmutación y sustitución (31). Oposición y contraste (34-35). El fonema y sus realizaciones. La distribución (38-40). Reglas para la determinación de los fonemas (40-41[8]).

            El apartado 1.11. del manual no es materia de estudio, aunque contiene información de interés.  

 

Tema III: Fonología 

Neutralización y archifonema. Desfonologización (41-42). Las correlaciones (42[9]). Aplicaciones de la fonología y de la fonética (45-50). Modelos fonológicos. La transcripción fonológica y la transcripción fonética (50-57)

Neutralización y desfonologización

            Son dos conceptos que, a veces, se confunden: la neutralización se produce cuando dos fonemas no funcionan como tales en un lugar determi- nado de la palabra, pero sí en otro u otros: por ejemplo, r y rr diferencian unidades sólo en posición interior de palabra, antes de la vocal con la que forman sílaba: pero y perro. En final de palabra, no: puedo decir mar o marr, y el significado no ha cambiado; en este caso, se han neutralizado.

            La desfonologización se produce cuando dos fonemas dejan de oponerse en todos los contornos en los que pueden aparecer. Por ejemplo, en las zonas de seseo del español, la oposición entre /q/ c y /s/ s ha desapa- recido, dando como resultado de esta desfonologización un solo fonema /s/: /kosér/ cocer y coser, /síma/ cima y sima.  

           Modelos fonológicos

El objeto de este epígrafe es presentar al alumno los aspectos más importantes de las principales corrientes fonológicas actuales. Una excelente visión de conjunto puede verse en el primer capítulo de la obra de Juana Gil Fernández, Panorama de la fonología española actual[10].

            Como en casi todas las áreas de la lingüística, los dos modelos mayoritarios en fonología son, por una parte, el estructuralista y, por otra, el generativo. En el libro recomendado para el estudio de esta asignatura, el modelo adoptado es el primero. Sin embargo, existen otros puntos de vista que interesa conocer, aunque sea brevemente.

            La corriente generativa ha sufrido varias revisiones, que han dado lugar a diferentes propuestas. Su comienzo en el nivel fonológico se remonta a la publicación de The Sound Patterns of English, de Noam Chomsky y Morris Halle, en 1968. El objetivo central del módulo fonológico  dentro del paradigma generativo era entonces establecer la relación entre las represen- taciones más profundas de cada unidad y sus representaciones finales en la superficie. Y como el corazón de todo el sistema es la gramática, interesan las unidades fonológicas por su relación con las unidades gramaticales (los morfemas). Pueden leerse, en las págs. 25 y 26 del capítulo mencionado, los tipos de representaciones propuestos por Chomsky y Halle y la relación entre ellas, que da lugar a la formulación de reglas.

            Una de las primeras revisiones de la fonología generativa fue la fonología natural, de David Stampe, que, a pesar de haber decaído con cierta rapidez entre los lingüistas,[11] tuvo la virtud de resaltar la importancia de una unidad de análisis que se convertiría en el eje de corrientes sucesivas: la sílaba, tomada como punto de partida por los dos grandes herederos de la fonología generativa: las llamadas fonología autosegmental y la teoría prosódica.

            Las representaciones que propone la fonología autosegmental[12]  son mucho más complejas que las anteriores, puesto que abarcan propiedades distintivas de los fonemas distribuidas jerárquicamente en varios planos.

            La teoría prosódica, por su parte[13], se ha ocupado también de la descripción de unidades superiores al fonema, como la misma sílaba o el pie, una unidad rítmica compuesta por una sílaba tónica  y otras átonas.

            En cada uno de esos niveles, se aplican las reglas fonológicas, que ya no se conciben como mecanismos derivativos, para pasar de unas repre- sentaciones a otras, sino como principios de buena formación univesales, pero sujetos a restricciones que dependen de cada lengua.

            A lo anteriormente expuesto, hay que añadir la fonología léxica.

 

            La transcripción fonológica y la transcripción fonética         

          En las páginas 50-56, se dan los símbolos que se utilizarán en este libro, según el Alfabeto Fonético Internacional[14] (AFI) y el alfabeto de la Revista de Filología Española (RFE). Son los más utilizados en España. Estos símbolos se irán aprendiendo poco a poco, pero el alumno sólo debe aprender uno de los dos sistemas: o el AFI o el de la RFE. Solemos recomendar el primero porque tiene la ventaja de ser un modelo internacional, pero el segundo cuenta con una larga tradición investigadora en España, sobre todo en el terreno de la Dialectología.

           También ofrecemos los cuadros con la clasificación articulatoria y acústica de los fonemas y sonidos españoles, siguiendo los alfabetos indicados. Estas clasificaciones se irán aprendiendo a medida que se avance en el estudio de la asignatura.

            En las transcripciones, damos, por regla general, primero la transcripción fonológica y, luego, la fonética.  

 

 ii. fases en el estudio de los sonidos del lenguaje

Tema IV: Codificación: fonética articulatoria

Producción del sonido articulado (57). Cavidades infraglóticas (57-58). Cavidad laríngea u órgano fonador (58-62). Cavidades supraglóticas (62-65). Fenómenos relacionados con la fonación: gasto de aire (65-66). Acción de las cuerdas vocales en la producción de diversos tipos de articulación:       1. Sonoro, sordo y energía articulatoria; 2. Sonorización y ensordecimiento; 3. Ataque vocálico (66-68).

            Se empieza a estudiar en este tema la fonación o codificación del mensaje que queremos enviar a través de determinados sonidos articulados. Conocer bien el aspecto articulatorio es importante, porque a él se referirá una gran parte de la descripción fonética e histórica, no sólo del español, sino de cualquier lengua.

            La segunda parte de este tema (Fenómenos relacionados con la fonación y Acción de las cuerdas vocales en la producción de las articulaciones) le permitirá conocer el porqué de determinadas articulaciones o el proceso de evolución de los  sonidos. Estos conocimientos les servirán, posteriormente, en las asignaturas de Historia de la Lengua Española, de Dialectología Hispánica, de Lingüística Románica, de Enseñanza del Español como segunda lengua, etc.

 

Tema V: Fonética articulatoria

Clasificación articulatoria de los sonidos del lenguaje: 1. Por la acción de las cuerdas vocales; 2. Por la acción del velo del paladar; 3. Por el modo de articulación; 4. Por el lugar de articulación (69-74[15]). Definición articulato- ria de un fonema o de un sonido (74-75). Integración de los sonidos en la sílaba (75-76).

            La clasificación articulatoria de los sonidos nos sirve para definir desde este punto de vista un fonema o un sonido, es decir, para establecer sus rasgos, en este caso, articulatorios.  

 

 TEMA VI: Fonética articulatoria

Base de articulación (76-79). Base articulatoria del español (79-80). Fenó- menos fonéticos relacionados con la combinación de sonidos:  1. Asimila- ción (80-82); 2. Coarticulación. 3. Diferenciación y disimilación (82-83);        4. Inversión y metátesis (83).

En este tema, los conceptos de los fenómenos relacionados con la combinación de los sonidos son muy importantes porque aparecerán constantemente tanto en la descripción de cualquier lengua, como en su evolución.

Coarticulación

            La coarticulación es la coordinación que se produce entre diversos movimientos articulatorios para la realización de un mismo sonido. En espa- ñol, por ejemplo, la lengua tiende a adoptar la posición de la vocal que sigue a una consonante ya durante el momento tensivo de la articulación de la conso- nante; por ejemplo, en perro, la lengua ha adoptado la posición articulatoria de la  [e], mientras se está articulando la [p] (los labios están cerrados)[16].

           También es sorprendente la anticipación vocálica  que se produce en los grupos formados por «consonante + r + vocal», como en cuadro, cuatro, abrir, etc.[17], donde se anticipa a la oclusión de la [r] un elemento vocálico, que es semejante a la vocal siguiente.

 

UNIDAD DIDÁCTICA II

Tema VII: Transmisión: fonética acústica

Acústica del sonido (84-85). Las ondas sonoras (85-91). La onda compuesta (91-96). Resonancia y filtros (96-101). La producción de los sonidos del len- guaje desde el punto de vista acústico (101-103). El sonograma o espectro- grama (104-110). Índices acústicos y rasgos distintivos (110-111). Clasifica- ción de los rasgos distintivos (111-121). Predominio del análisis acústico sobre el articulatorio (121-122). Definición acústica de un fonema y de un sonido (122-123).

            Este tema estudia la onda sonora y sus componentes para llegar a entender la constitución acústica de los sonidos del lenguaje. Todo ello es necesario para comprender qué es un índice acústico y un rasgo acústico. De este modo, así como a los fonemas y a los sonidos les atribuimos unos rasgos articulatorios, en este caso, les podremos atribuir unos rasgos acústicos.

            Es necesario entender bien los contenidos comprendidos desde la primera pregunta hasta la página 103. El resto del tema conviene leerlo, pero se irá asimilando a medida que avance el curso[18].

            Para facilitar su comprensión, adelantamos aquí un resumen:

Vocálico/no vocálico y consonántico/no consonántico:

            Corresponden, a grandes rasgos, con la tradicional división entre vocales y consonantes, con una excepción importante: las consonantes líquidas (laterales y vibrantes), que se consideran «+ vocálico» y también «+ consonántico».

 Compacto/difuso

            Las consonantes compactas o densas son las que presentan un predominio del resonador anterior, es decir, las que se articulan en la parte posterior de la cavidad bucal: palatales y velares.

            Las vocales compactas son las que ofrecen una mayor sección de paso, una mayor abertura: la /a/.

         Sonoro/sordo

            Idéntica a la división ‘sonoro/sordo’ que ya vimos en la descripción articulatoria.

        Nasal/oral

Idéntica a la división ‘oral/nasal’ expuesta en la descripción articulatoria.

Interrupto/continuo

            Como regla nemotécnica general, podemos tomar como referencia la división entre consonantes fricativas (continuas) y oclusivas y africadas (interruptas). Sin embargo, las nasales son continuas (porque el aire sale ininterrumpidamente por la nariz), lo mismo que las laterales (la salida continuada del aire es por los lados de la boca).

Estridente/mate

            Los únicos fonemas estridentes de nuestra lengua son /s/ y /tf/ (debido a su segmento fricativo).

        Grave/agudo

            En los fonemas predominan las ondas de baja frecuencia, las ondas lentas. Esto se debe a la presencia de una cavidad de resonancia amplia. ¿Cómo generar una cavidad amplia en la boca? Por medio de articulaciones periféricas, en los extremos de la boca, ya sea el extremo anterior (segmentos bilabiales o labiodentales), ya sea en el extremo posterior (vocales o consonantes velares).  

 

TEMA VIII: Descodificación: fonética perceptiva

La descodificación del habla.  Tareas y etapas en la descodificación lingüística.  Las características del habla y la descodificación. Relaciones entre percepción y producción.

            Los temas de percepción han de estudiarse por medio de la Addenda de Fonética perceptiva, que sustituye al tema IV del manual.

Este tema VIII del programa corresponde al primero de la Addenda. En él, tras una introducción que sitúa la fonética perceptiva en el ámbito de los estudios sobre la comunicación oral humana, se abordan las bases de los mecanismos y procesos que intervienen en la descodificación:

- Tareas a las que se enfrenta el oyente:           

                            9 segmentación  

                                       
9 normalización

                                        
9 agrupación


           - Etapas en la descodificación: 

                            9 audición  

                                       
9 percepción  

                                        
9 compresión                          

         A continuación, en el epígrafe 1.3., se han reunido algunos de los fenómenos que afectan de modo más significativo a la descodificación. Los hemos ordenado en dos grupos:  

a) Los que dificultan el proceso:

    9 coarticulación y efectos contextuales  
   
9 las variaciones interindividuales (diferencias entre los hablantes)
   
9 las variaciones de ritmo

b) Los que facilitan el proceso:

    9 el intercambio de claves
   
9 la redundancia
   
9 la “suplencia mental” o restauración fonológica

            

        Concluimos con un apartado sobre las relaciones entre los sistemas de producción de mensajes (estudiados por la fonética articulatoria) y los de descodificación (estudiados por la fonética perceptiva): ambos están conde- nados a entenderse, a buscar un equilibrio entre el menor esfuerzo articula- torio y la mejor audibilidad. El resultado de ese ajuste entre dos exigencias contrapuestas es el repertorio de fonemas de cada lengua: el conjunto de sonidos mejor adaptados es el que sobrevive al paso del tiempo.

 

TEMA IX: Fonética perceptiva

1. Audición. Introducción. Anatomía y fisiología del oído. Psicoacústica.     2. Percepción. Introducción. Modelos de percepción del habla. 3. Compren- sión.

            1. Audición 

            Pasamos así al segundo tema de la Addenda, con dos apartados claramente diferenciados, correspondientes a las dos perspectivas desde las que se puede abordar el estudio del sistema auditivo: la más “médica” se centra en la descripción y el funcionamiento de los órganos implicados en él; las más “psicolingüística” aborda la relación entre las dimensiones físicas y las psicológicas de un sonido.

a)      Anatomofisiología del sistema auditivo.

Para los alumnos de Filología es posible que este apartado resulte sorprendente, incluso puede que se sientan algo intimidados en un primer momento; sin embargo, confiamos en haber conseguido una descripción accesible sin ninguna formación neurofisiológica previa (a costa de una simplificación que esperamos no sea excesiva). Hemos intentado en todo momento seleccionar sólo la información relevante desde el punto de vista lingüístico, la que tiene consecuencias para el desarrollo posterior de este programa.

No obstante, sí es imprescindible, al llegar aquí, dominar los conceptos básicos de la fonética acústica:

- qué son y en qué unidades se miden las tres categorías que definen un sonido,

                  frecuencia  a    (Hz)

                  intensidad  a     (dB)

                  duración    a     (ms o c.s.)

- qué es una onda sonora, cómo se analiza y qué tipos hay (simples y complejas, periódicas y aperiódicas),

- qué es un filtro.

      Por lo tanto, si es necesario, le recomendamos que repase atentamente estos conceptos en el tema VII, antes de abordar este apartado.

            Nuestra exposición comienza con la división fisiológica clásica entre oído externo, oído medio y oído interno (con niveles crecientes de complejidad). Una vez traspasados los límites del oído, nos ocuparemos de las siguientes tres etapas en el camino hacia el cerebro: el nervio auditivo, las vías auditivas y la propia corteza cerebral.

1)      En el oído, el órgano más importante es, sin duda, la cóclea, resguardada en su parte interna. Antes de llegar a ella, tanto el oído externo (pabellón y canal auditivo) como el medio (cadena de huesecillos y tímpano) tienen la función de proteger la cóclea y proporcionarle la información más aprovechable posible, amortiguando los ruidos y reforzando las frecuencias conversacionales, e incrementando, en general, la presión sonora, para compensar las diferencias entre la ligereza del aire, de donde viene la onda sonora, y la densidad del líquido interior de la cóclea. Una vez que llegamos a ella, tendremos que ir haciendo un “zoom” progresivo, para detenernos en el funcionamiento de un pequeñísimo órgano, oculto en el interior de la membrana que subdivide a la cóclea por dentro: es el órgano de Corti, el encargado de codificar –a través de las diminutas células ciliadas– la información del sonido exterior para enviarla a través del nervio auditivo. El interior de la cóclea es una sucesión permanente de “olas”, cuya cresta depende de la frecuencia del sonido que le dio origen: los sonidos graves generan olas que tardan mucho en alcanzar su punto más alto, y lo consiguen ya al final –ápice– de la cóclea; los sonidos agudos, en cambio, llegan a su punto más alto muy rápidamente, cerca de la entrada –base– de la cóclea. Las células ciliadas presentes en cada uno de esos puntos se han especializado en el tipo de sonido que allí alcanza su cresta: es lo que se conoce como organización tonotópica, origen de la selectividad frecuencial del sistema auditivo.  

2)      El papel del nervio auditivo es trasladar, mejorándola, la información procedente de las células ciliadas hacia las vías auditivas. Para conseguirlo, además de una organización tonotópica aún más fina que la coclear, las fibras del nervio auditivo pueden sincronizarse en fase con la onda de la cóclea, con lo que proporcionan una información temporal que permite transmitir los patrones sonoros en circunstancias más difíciles (por ejemplo, en frecuencias o intensidades altas).

        Los dos fenómenos más significativos respecto a la fisiología del nervio auditivo son la adaptación y el enmascaramiento[19]. Ambos son muestra de lo que se ha calificado como “no linealidades” del sistema: no estamos ante un simple transportador de la señal, sino ante un conjunto complejo de mecanismos que incluyen y eliminan información. Esto, aunque suponga una dificultad para su estudio, no necesariamente obstaculiza la descodificación de la señal (cfr. nota 47).  

3)      La función más importante de las vías auditivas es compensar la pobreza inicial del sistema auditivo, en sus estadios anteriores: a medida que el estímulo, convertido en patrones de excitación nerviosa, pasa por el núcleo coclear, la oliva superior, el colígulo inferior y el cuerpo geniculado medio (aunque no todos pasan por los cuatro), se va incrementando el número de neuronas dedicadas al análisis del sonido, hasta llegar a los 130 millones de la corteza cerebral. Y es allí donde la información se integra y donde tienen lugar las funciones más complejas.

      Este apartado concluye con un epígrafe (2.2.5. La memoria y la descodificación del habla) que no va a ser objeto de evaluación en esta asignatura. No obstante, le recomendamos su lectura, porque contribuye a darle una visión algo más global de la percepción.  

b) Psicoacústica

Terminamos el tema con el estudio de las respuestas subjetivas a los estímulos físicos. Para ello, será necesario estudiar el apartado 2.3. (concep- tos generales) y 4.1. (la psicoacústica del lenguaje).

Empezaremos por distinguir entre percibir, discriminar e identificar, tres tareas con muy diferentes repercusiones. A continuación, nos ocupamos de las dos parcelas más importantes de la psicoacústica: los umbrales y las diferencias mínimas perceptibles.

b.1.) En cuanto a los primeros, nos movemos entre dos extremos: el umbral de la audición, o umbral absoluto, a partir del cual empezamos a percibir los estímulos, y el umbral del dolor. Pero lo interesante es que ambos (especialmente el primero) dependen no sólo de las intensidades, como es lógico, sino también de las frecuencias de los estímulos: un sonido de 1000 Hz requiere muchísima menos intensidad física que otro de 100 Hz para producirnos la misma sensación subjetiva de intensidad, la misma sonía. Evidentemente, no se trata de un hecho banal, sino que tendrá grandes repercusiones para la comunicación oral.  

b.2.) El umbral diferencial, la menor diferencia detectable entre estímulos, da lugar a las unidades de medida psicoacústicas conocidas como diferencias mínimas perceptibles. En el apartado 2.3.2. de la Addenda, se encontrarán referidas a las tres dimensiones del sonido: frecuencias, intensidades y duraciones. La conclusión general a todas ellas es que disfrutamos de un sistema extraordinario para la percepción.

        En este punto, el alumno puede avanzar hasta el tema 4, y estudiar su primer apartado, la Introducción. En él, se trasladan a los sonidos del lenguaje algunas de las cuestiones más importantes del funcionamiento del sistema auditivo. También se aplican las diferencias mínimas perceptibles al habla.

  

            2. Percepción

Nos ocupamos ahora de lo que ocurre una vez que los patrones de excitación originados por el estímulo sonoro han llegado al cerebro: cómo se convierten en unidades lingüísticas. Abordaremos en primer lugar el nivel fónico (percepción). Los niveles superiores, en los que interviene el signifi- cado, se incluyen bajo el epígrafe de  comprensión.

            El estudio de la percepción se inicia con un fenómeno considerado, desde hace muchos años, como piedra de toque en este campo: la percepción categorial, un modo muy especial de procesar los sonidos, agrupándolos en compartimentos claramente diferenciados, sin matices intermedios. En el apartado 3.1.1. de la Addenda, se analizan las repercusiones de este fenómeno para las distintas corrientes en la percepción del habla.

            Continuaremos (§ 3.2.) resumiendo las posturas más conocidas de esas corrientes, los modelos que explican el modo en que obtenemos repre- sentaciones abstractas partiendo de patrones sonoros. La mayor parte de ellos se decanta por considerar la existencia de representaciones interme- dias, para unos de origen articulatorio (la teoría motora), para otros una simplificación del estímulo (la teoría del análisis por síntesis) y  para otros una reinterpretación del mismo (las teorías auditivas y el modelo WRAPSA). Algún otro modelo rechaza esta etapa fónica intermedia, proponiendo un acceso directo entre el patrón de excitación sonora y la palabra (LAFS).

  

           3. Comprensión

            El último apartado de este tema se relaciona con los niveles interme- dio y central de la descodificación: la identificación de palabras, oraciones y discurso, y la asignación de significado pragmático a los mismos. Su lectura es obligatoria, pero, como se trata de cuestiones que superan el ámbito de esta asignatura, no será tenido en cuenta para  las pruebas presenciales.

 

iii. el nivel segmental. los fonemas del español

TEMA X: Vocales y consonantes

Vocal y consonante (141-142). Fundamento articulatorio de la división vocal/consnante 142-143). Fundamento acústico de la división vocal/conso- nante (143-144). Percepción de las vocales. Percepción de las consonantes.

            El fundamento acústico de la distinción entre vocal y consonante, pergeñado en este tema, se comprenderá a medida que se avance en el estudio de la asignatura.

 

Percepción de las vocales. Percepción de las consonante

En cuanto a la percepción de las vocales (apartado 4.2. de la Addenda), en su mayor parte está dedicado a analizar el papel de los formantes: el valor relativo del F1, del F2 y del F3, y el peso de las transiciones frente a los momentos estables, así como su codificación neuronal, que podría utilizar tanto información frecuencial como temporal.

            Los fenómenos presentados en el primer capítulo (§§ 1.3.1.1. y 1.3.1.2.) de la coarticulación (efectos del contexto) y la normalización (diferencias entre hablantes) se aplican aquí al caso concreto de las vocales. Recomendamos al alumno que relacione los datos que aquí se aportan con los del capítulo 1.

            La percepción de las consonantes (apartado 4.3.) se centra especialmente en tres órdenes: oclusivas, fricativas y nasales.

            En cuanto a las oclusivas, tomamos de nuevo el papel de las transi- ciones vocálicas en su identificación, por contraposición a la función de la pro- pia barra de explosión, cuyo papel parece ser mayor de lo  que los primeros experimentos daban a entender (en los temas XVI y XVII del programa el alumno volverá a encontrarse con estas cuestiones). Las investigaciones sobre las fricativas se han centrado fundamentalmente en su codificación neuronal. Respecto a las nasales, por último, destacar el hecho de que las lenguas sin oposición entre vocales orales y vocales nasales (como el espa-  ñol) provocan la percepción categorial de la nasalidad, frente a la percepción continua que consiguen los hablantes de lenguas como el francés, en las que esa oposición sí es pertinente.

 

Tema XI: Vocales

Fonemas vocálicos (144). Realizaciones de los fonemas vocálicos (145). Clasificación articulatoria de las vocales (146-151). Estructura acústica de las vocales (152-158). Correspondencias articulatoria y acústica (158-160). Triángulo acústico (160-163). Un triángulo acústico del sistema vocálico español (163-164). Clasificación acústica de las vocales (164-167). Validez fonológica de los rasgos acústicos aplicados al sistema vocálico español (168).

            En cuanto a las realizaciones de los fonemas vocálicos en el español general, hay que señalar que las diferencias que existen entre vocales abiertas y cerradas son muy pequeñas y que, por otra parte, no aparecen en distribución complementaria.

            Por el contrario, están en distribución complementaria las realizaciones (alófonos) orales y las oronasales o, simplemente nasales. Como se indica en las págs. 149-150, éstas aparecen cuando se encuentran entre dos consonantes nasales, o entre pausa[20] y consonante nasal, como en mano, amparo. Fonológicamente, serán /máno/, /aNpáro/[21], ya que son realizaciones del único fonema /a/ español. Desde el punto de vista articulatorio, si comparamos la articulación oral de /e/ de la fig. 5.3. de la pág. 147, con la realización nasal del mismo fonema que aparece en la fig. 5.7. de la pág. 149, podemos observar que en la primera, oral, el velo del paladar está adherido a la pared faríngea, mientras que en la segunda está separado, dejando el paso rinofaríngeo abierto.

 
Lo mismo puede decirse de las [a] oral y nasal de las figs. 5.5. y 5.8. Es muy importante fijarse bien en los esquemas articulatorios  de las vocales (págs, 146-147) para comprender la clasificación según el modo y lugar de articulación, y el llamado tradicionalmente <<triangulo>> vocálico articulatorio, como el de la pág.148.[22]

            En la figura siguiente, damos un esquema figurado de un triángulo vocálico en el interior de la cavidad bucal, para representar la articulación (modo y lugar) de cada vocal.

 

Esquema figurado de la articulación (modo y lugar) de cada vocal

 

Conviene leer despacio lo que se refiere a la estructura acústica de las vocales, comprender lo que es un formante (F), observar su situación en los sonogramas de las págs. 154 y 155[23], y recordar el esquema de la posición de los dos primeros formantes (F1 y F2) de las vocales españolas que se incluye en la pág. 164.

  Asimismo, es necesario entender lo que se dice en las págs. 158 y 159, para conocer la correspondencia entre la posición de los órganos articulatorios en la emisión de las vocales y su estructura acústica, sobre todo en lo que se refiere a la posición de los dos primeros formantes. Resumiendo, podemos decir:

1º. Hay una relación directa entre la abertura de la cavidad bucal y la altura del F1 o, dicho de otro modo, cuanto más baja es la posición de la lengua dentro de la cavidad bucal, más alta es la frecuencia del F1, y viceversa. Si vemos la anterior figura, o la fig. 5.5. de la pág. 147, observamos que la articulación de [a] es la más abierta: la lengua ocupa la posición más baja de entre todas las vocales, y en el esquema de la pág. 164, su F1 es el más alto, el que tiene mayor frecuencia. Si volvemos a la figura anterior, o a las figuras de la pág. 146, vemos que las vocales [i], [u] son las más cerradas: la lengua ocupa la posición más alta, y sus F1, en los sonogramas de las págs. 154 y 155, o en el esquema de la pág. 164, tienen la posición más baja o, lo que es lo mismo, la frecuencia más baja. En las vocales medias [e], [o], la lengua ocupa una posición intermedia, y sus F1 lo mismo.

2º. Cuanto más anterior es la posición de la lengua (o lo que es lo mismo, cuanto más pequeño es el resonador anterior) más alto es el segundo formante (F2). En la figura que aquí reproducimos, y en la fig. 5.1. de la pág. 146, la lengua está muy adelantada, y el resonador anterior es muy pequeño; su F2, según el sonograma de la pág. 154, o el esquema de la pág. 164, ocupa la posición más alta o la de mayor frecuencia. Por el contrario, en [u], la lengua ocupa la posición más posterior, por lo que el resonador anterior es más amplio, según la figura anterior o la fig. 5.2. de la pág. 146; su F2 ocupa la posición más baja, como muestra el sonograma de la pág. 155, o el esquema de la pág. 164.

         Resumiendo: a medida que la lengua va retrocediendo dentro de la cavidad bucal o, lo que es lo mismo, cuanto mayor volumen va teniendo el resonador anterior, el F2 va descendiendo en la escala de frecuencias (se ve muy claramente en el esquema de la pág. 164).

Vocales cardinales

            En la pág. 162, aparecen los triángulos articulatorios de las vocales cardinales, llamadas así porque representan el promedio de muchas vocales de muchas lenguas. Su posición articulatoria dentro de la cavidad bucal fue determinada por medio de radiografías. Las vocales cardinales primarias son las que presentan una serie anterior no labializada y una serie posterior labializada: sería el sistema vocálico español, el italiano, el inglés, etc. Las vocales cardinales secundarias presentan una serie anterior labializada y la posterior deslabializada: el francés y el alemán, por ejemplo, tienen las vocales cardinales primarias y la serie anterior de las secundarias: fr. [pir] pire ‘peor’, [i] cardinal primaria, y [pyr] pur ‘puro’, [y] cardinal secundaria, por ejemplo; el japonés posee la serie posterior deslabializada: su [u][24] no tiene la proyección labial de la española, sino que se pronuncia con los labios pegados a los incisivos.

            Las vocales cardinales sintetizadas en sus dos primeros formantes son las que aparecen en la fig. 5.14. de la pág. 159.  

             Empecemos  por la izquierda de la fig: la 1ª vocal es [i]; la 2ª, [e] cerrada; la 3ª, [
e] abierta; 4ª, una [a] palatalizada. El F1 de estas cuatro vocales va subiendo a medida que la lengua va bajando; el F2 va bajando a medida que la lengua va retrocediendo. La 5ª vocal, [y], es la u del francés ( i labializada); la 6ª, la [e] cerrada labializada; la 7ª, la
[e] abierta deslabializada; la 8ª, la [a] semejante a la española.

Si comparamos la [i] con la [y] podemos comprobar que el F1 está a la misma frecuencia[25] (240 Hz): la articulación lingual de ambas es la misma (son vocales altas y anteriores), sin embargo, mientras que el F2 de [i] está a 2.880 Hz, el de [y] está a 2.400; el F2 ha descendido notablemente porque, al producirse la labialización en [y], ha aumentado el volumen del resonador anterior. Lo mismo se puede decir de las vocales 2ª y 3ª , al compararlas con las 6ª y 7ª, que son las labializadas.  

             Hemos dicho que la 4ª vocal es una [a] palatalizada: su F1 está a 720 Hz; la [a], 8ª vocal, también tiene el F1 a 720 Hz. Ambas se diferencian por la posición de su F2: es mas alto para la [a] palatalizada (1.680 Hz) que para la [a] (1.360 Hz) porque en la primera, la lengua ocupa una posición más anterior, disminuyendo el volumen del resonador

            Comparemos, por último, la u japonesa, 9ª vocal, con la [u], 13ª vocal: los primeros formantes de ambas tienen la misma frecuencia (240 Hz); el F2 de la u japonesa está a mayor frecuencia (1080 Hz) que el de la [u] (720 Hz), porque, al no haber labialización, ha disminuido el volumen del resonador anterior.

   

Triángulos acústicos

Hemos hablado más arriba de los «triángulos articulatorios»,  pero del mismo modo también se puede elaborar un «triángulo acústico».

            En la fig. 5.17. de la pág. 163, aparece la representación de un «triángulo acústico» de las vocales españolas.

            Fijémonos en el fondo del papel sobre el que está dibujado este triángulo: no es un papel cuadriculado, como el de un cuaderno, donde los lados de las cuadrículas miden lo mismo (es una escala aritmética); en el caso del papel de la mencionada figura, las cuadrículas no tienen la misma distancia, o, lo que es igual, no valen lo mismo: es una escala logarítmica. La razón es de índole perceptiva: según la ley de Weber-Fechner, la sensación crece como el logaritmo de la excitación. Relacionemos, pues, esta representación con lo que sabemos sobre percepción. Si se observan las figuras 4, 5 y 6 de la Addenda de Fonética Perceptiva se verá una comparación entre el peso de cada banda de frecuencias en la carta de formantes y en la cóclea.

Los números situados en el eje de ordenadas (el vertical), y en el eje de abscisas (el horizontal), representan frecuencias.

En el eje de ordenadas, entre los 200 y los 300 Hz[26], que son 100 Hz, hay 20 cuadraditos, luego cada cuadradito vale 5 Hz. Entre los 300 y los 400 Hz[27], también hay 100 Hz, pero sólo 10 cuadraditos; aquí, cada uno de ellos, vale 10 Hz. Entre los 400 y los 600 Hz, hay 200 Hz y 20 cuadraditos, luego cada uno de ellos equivale también a 10 Hz[28]. Y, por último, entre los 600 y los 800 Hz, hay 200 Hz, pero 10 cuadraditos, luego cada uno de ellos corresponde a 20 Hz.

            En el eje de abscisas, la frecuencia más baja es la de 500 Hz. Entre los 500 y los 1000 Hz, hay 5 líneas gruesas verticales: la 1ª, a la izquierda del 5 de los 500, equivale a los 550 Hz[29]. La 2ª línea a la izquierda del 5 de los 500 son los 600 Hz. Entre 500 y 600, cada cuadradito vale 10 Hz. La 3ª línea a la izquierda del 5 de los 500 son los 700 Hz. La 4ª línea a la izquierda del 5 de los 500 son los 800 Hz. La 5ª línea a la izquierda del 5 de los 500 son los 900 Hz[30]. Los cuadraditos que están entre las cantidades mencionadas valen 20 Hz. Entre los 1000 Hz y los 2000 Hz, hay 20 cuadrados: cada uno de ellos, vale 50 Hz[31]. La primera línea a la izquierda del 2000 es el 2500, la siguiente 3000, y la siguiente 3500, etc.

            En el eje de ordenadas, se llevan los valores del F1 de la vocal, y en el de abscisas, los del F2 de la misma vocal; en el punto de coordenadas, se sitúa la vocal correspondiente. Por ejemplo, la vocal [i] de la fig. 5.17., corresponde a los siguientes valores: F1 = 250 Hz; F2 = 2575 Hz.

            En la fig. 5.15. de la pág. 161, aparece el “triángulo acústico” de las vocales sintetizadas que examinamos en la fig. 5.14, de la pág. 159. En los ejes de abscisas y ordenadas, también están señaladas las frecuencias, como antes indicamos.

            Para la clasificación y definición acústica de las vocales, véanse las págs. 164-170 y §§ 3.6.1.2.-3.6.1.2.1.3.; 3.6.1.2.2.-3.6.1.2.2.1. (págs. 112-116) y 3.6.1.2.2.-3.6.1.2.2.1. (págs.119-120) del Tratado de fonología y fonética españolas.    

 

Tema XII: Vocales

Definición y distribución de los fonemas vocálicos (168-169). Fenómenos dialectales relacionados con el vocalismo español (170-171): 1. Inestabilidad vocálica (171); 2. Pérdida de vocales (171-173); 3. Desdoblamiento vocálico (173-178).

            En este tema, y en los siguientes, aparece siempre un apartado dedicado a los fenómenos dialectales. Su estudio es muy importante en una lengua tan extendida y hablada por tantos millones de personas, porque: a) los fenómenos fonológicos y fonéticos son los más rentables para la caracterización de los dialectos y de las hablas, y el español no es sólo el que se habla en Castilla, Méjico, Colombia o Puerto Rico, por ejemplo, sino el de los veintidós países que constituyen la comunidad hispánica. b) En este curso, tratamos de explicar el porqué de esos fenómenos[32], muchos de los cuales se han producido también en la evolución del español.

 

UNIDAD DIDÁCTICA III

 

Tema XIII: Secuencias vocálicas  

Secuencias vocálicas (178-179). Diptongo (179-181). Triptongo (181-182). Naturaleza fonológica de los diptongos y triptongos (182-183). Hiato (183-184). Reglas para la formación de diptongos y triptongos (184-186).

 

Tema XIV: Secuencias vocálicas

Características acústicas de los diptongos y de los hiatos (186-188). Fenómenos fonéticos que afectan a las secuencias vocálicas (188-189). Tendencia antihiática (189-192).

            En la pregunta sobre los fenómenos fonéticos que afectan a las secuencias vocálicas, es suficiente con saber que se puede dar la inversión, la disimilación, la asimilación, la pérdida de uno de los segmentos del diptongo y, sobre todo, la tendencia antihiática por su presencia tanto en la historia del español, como en el momento actual.

Es muy importante evitar en la pronunciación de las secuencias vocálicas la pérdida de cualquiera de sus elementos: *diciséis  por dieciséis, *ventidós o *vintidós por veintidós, *solvidan por se olvidan, *Uropa por Europa, *torías por teorías, *caborda por que aborda,  *cocupa por que ocupa, *cutiliza por que utiliza, etc. Asimismo, no se debe pronunciar [we] como [o]:  *pos por pues, *logo por luego.

Tema XV: Prácticas

            Prácticas nº 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 (págs. 96 y 97) y 46 (pág. 110) de El comentario fonológico y fonético de textos. Las soluciones están en las págs.139-140 y 158-160.

 

            Con la práctica n.º 1, tratamos de reproducir las articulaciones de las vocales con el objeto de fijarse bien en la posición del velo del paladar, de la lengua y de los labios. Pueden ver los esquemas que están en las págs. 45-46 de El comentario fonológico y fonético, o en las págs. 146-147 del Tratado de fonología y fonética.

              La práctica n.º 4 recuerda que sólo hay cinco fonemas vocálicos en español, /i/, /e/, /a/, /o/, /u/, que se pueden realizar en distribución complementaria como orales u oronasales.

La práctica n.º 8 vuelve a recordar que sólo hay cinco fonemas vocálicos en español, /i/, /e/, /a/, /o/, /u/, que se pueden realizar como semivocales o semiconsonantes, en función de su posición silábica. 

            Práctica 46. En la figura de la pág. 158, la distancia desde la línea inferior al centro del F1 es de 17 mm, y al centro del F2, de 35 mm.

Tema XVI: Consonantes  oclusivas o explosivas

Características (194). Los fonemas oclusivos del español: bilabiales, linguodentales, linguovelares (195- 201). Alófonos de /b/, /d/, /l/ (201-202). Oposiciones fonológicas (202-204). Neutralización de los fonemas /p/, /t/, /k/, /b/, /d/, /l/ (204-206).

             En las transcripciones fonológicas de hombre, tumba, un buen viejo, que aparecen en la pág. 197, y siguientes, /N/ representa el archifonema nasal, que, por ahora, no nos interesa. Puede verse más adelante, el § 7.3., en la pág. 228.

             En este tema (págs. 202-204), y en los sucesivos, hay un apartado dedicado a las oposiciones fonológicas, cuyo fin es mostrar la relación que un fonema determinado guarda con los demás fonemas del sistema. Es conveniente que el alumno piense previamente cuál es el rasgo que fundamenta la oposición de dos fonemas, y, luego, compruebe su resultado con lo que figura en el libro.

 

Tema XVII: Consonantes  oclusivas o explosivas

Caracterización acústica (206-213). Clasificación acústica (214-215). Definición y distribución de los fonemas oclusivos (216-218). Fenómenos dialectales relacionados con los fonemas oclusivos: 1. Realizaciones en posición implosiva (218-220); 2. /d/ intervocálica en /-ado/ (220); 3. Realizaciones oclusivas de /b/, /d/, /l/ tras [l], [r], /s/, /i/, /u/ (221); 4. Sonorización de /p/, /t/, /k/ (222-224).

            En el § 6.5. de la pág. 206, aparecen tres conceptos nuevos, que se irán repitiendo y desarrollando a lo largo del tema, pero que vamos a esbozar aquí:

En a), se habla de interrupción en la emisión del sonido; en el sonograma un peso de la fig. 6.7., no aparece nada (ausencia de energía) en el espacio correspondiente a [p]; en el de un beso, el lugar correspondiente a [b] también aparece en blanco, salvo la barra de sonoridad (b.s. en la fig.) situada en la parte inferior del espectro.

En b), se habla de explosión; vayamos a la fig. 6.10. de la pág. 212: en la sílaba [ka], al final de [k] y antes de [a] hay una barra perpendicular que corresponde a la explosión de [k], es decir, es el momento en el que se termina la oclusión, y el aire sale al exterior: es la barra de explosión.

En c), hay referencia a las transiciones; en la fig. 6.7. de la pág. 207, los F2 de la sílabas [pé] y [bé] no son totalmente horizontales como lo son, por ejemplo, los F2 de las vocales de las págs. 154-155; en las indicadas sílabas, los F2 presentan un movimiento ascendente, de izquierda a derecha: ese movimiento es la transición.

            En la fig. 6.8. de la pág. 209, las transiciones del F1 (T1) de las sílabas ba, da, ga son iguales; lo mismo ocurre con las T1 de las sílabas pa, ta ka: indican oclusión o cierre bucal. Las transiciones del F2 (T2) indican el lugar de articulación: es ascendente en ba, pa; descendente en da, ta; descendente, pero con comienzo más alto, en ka, ga.[33].

            En el § 6.8.1 de la pág. 218, se da la pronunciación normativa o correcta de cada fonema oclusivo. Normativamente, resulta vulgar tanto su omisión como su sustitución por otro sonido que no sea el que le corresponde: no se debe decir, por ejemplo, como se oye muy frecuentemente hasta en los medios de comunicación, [páto] por pacto, ni [áto] o [áto][34] por acto o apto, ni [álas] o [aléta] por atlas o atleta, ni [asolúto] absoluto, ni [inoránte] o [ixnoránte] por ignorante, ni [amirár] admirar o [berdá] verdad, etc.

            Lo mismo puede decirse de la terminación –ado, se considera vulgar, pese a su extensión, la pérdida de la d intervocálica, en casos como [kompráo] comprado, [tomáo] tomado, etc.

            Para la clasificación y definición acústica de las consonantes oclusivas orales, véanse las págs. 214-218, y §§ 3.6.1.2.-3.6.1.2.1.3.; 3.6.1.2.1.5.-3.6.1.2.1.8. (págs. 112-118) y 3.6.1.2.2.-3.6.1.2.2.1. (págs.119-120) del Tratado de fonología y fonética españolas.

Tema XVIII: Prácticas

            Prácticas nº 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16 (pág. 97), 41 (pág. 101[35]) y 48 (pág. 117) de El comentario fonológico y fonético de textos. Las soluciones aparecen en las págs. 140-143, y el de la práctica nº 48, en las págs. 168-173[36].

           Práctica n.º 15: la grafía x representa los fonemas /Gs/, que, en el nivel fonológico, siempre tienen que estar. En el nivel fonético, hay que distinguir: a) cuando se encuentran entre vocales o en posición final de palabra, como en taxi o en clímax, se pueden realizar y transcribir como [ks], [gs] o, lo más corriente, como [gs]: [táksi], [tágsi] o [tagsi] y [klímaks], [klímags] o [klímags]; b) cuando se encuentran en posición inicial de palabra o antes de una consonante, se realiza, y por tanto se transcribe, como [s]: [silófono] xilófono y [espulsár] expulsar.

            En la práctica nº 16, las figs. 10, 13, y 16 están en las págs. 48 y 49 de El comentario fonológico y fonético de textos.Práctica nº 48 (págs, 168-173. Es el primer sonograma que se va a analizar. Predominan las vocales y los sonidos oclusivos. Léase, en primer lugar, el texto del  Comentario de un espectrograma de las págs. 160-161 de El comentario fonológico y fonético de texto.

            En el sonograma de la fig. 42 (pág. 118), el texto viene dado, en transcripción fonológica, en la parte superior. En este caso, es: /líma es la kapitál del perú/ Lima es la capital del Perú. Deberemos transcribir estos fonemas debajo de las ondas acústicas que les correspondan, pero teniendo muy en cuenta cómo son sus realizaciones. Por ejemplo, la [s] de es, que es breve, está muy sonorizada: se debe transcribir con un angulito en su parte inferior.

            En un sonograma, las duraciones se miden en el eje de abscisas. En el de la fig. 42 (pág. 169), las duraciones de cada sonido ya están señaladas por medio de los trazos verticales que aparecen en su parte inferior.  

       En la escala de estos sonogramas ==> 1 mm = 0,8 c.s y 1 mm = 80 Hz

Compruébense las mediciones que se hagan con los valores dados en la pág. 168, y léanse los Comentarios de la pág. 170. Se han medido las frecuencias de los formantes de las vocales y de las [l].

Recuérdese lo dicho anteriormente, y el esquema de la pág. 158 de El comentario fonológico y fonético de textos.

            Los valores obtenidos, que aparecen en la pág. 170, los llevamos a la carta de formantes de la pág.119; el resultado está dado en la carta de formantes de la pág. 172. Léanse los comentarios de las págs. 171 y 172.

Aunque con esta práctica concluye el primer cuatrimestre de la asignatura, no se exigirá al alumno la interpretación de sonogramas hasta la segunda Prueba Presencial, en el mes de junio, momento en el que ya habrán realizado muchas segmentaciones y comentarios de los mismos. 

UNIDAD DIDÁCTICA IV

Tema XIX: Consonantes nasales

Características (225). División (225-227). Neutralización de los fonemas nasales en posición silábica implosiva (228-231). Oposiciones fonológicas (231). Caracterización acústica (232-236[37]). Clasificación acústica (236-237).Definición y distribución de los fonemas nasales (237-239). Fenómenos dialectales relacionados con las consonantes nasales: 1. Velarización de la nasal (239-242); 2. Palatalizaciones y despalatalizaciones (242-244); 3. Secuencia [-ns + consonante] (244); 4. Secuencias [mn], [nm], [mb] (244-245).

            Las características acústicas más importantes de las consonantes nasales son: a) la presencia de resonancias nasales en su espectro (en forma de formantes poco intensos, por lo general); b) las transiciones del segundo formante, T2, que son las mismas T2 de las consonantes oclusivas orales.

            Para la clasificación y definición acústica de las consonantes oclusivas nasales, véanse las págs. 236-238, y los correspondientes epígrafes del Capítulo III (págs. 112-120) del Tratado de fonología y fonética españolas.

            De los fenómenos dialectales mencionados en este tema y en los siguientes, no es necesario que aprendan los lugares exactos donde se producen, sino saber cuáles son y tener una idea de las regiones donde están más extendidos.

            El contenido del § 7.8.1. de la pág. 239, la velarización de la consonante nasal en posición final de palabra es importante para comprender después el fenómeno de la juntura (§ 12.5., págs. 377-380).

            Ortológicamente, se considera vulgar la pérdida de [n] en las secuencias [-ns + consonante]. Debe decirse [konstár] constar y no [kostár], que se oye con demasiada frecuencia. También es vulgar la pérdida de [m] en [mb]: debe decirse [tambjén] también y no [tamjén].  

Tema XX: Consonantes constrictivas o fricativas

Características (246). Clasificación y distribución: fricativo labiodental sordo; fricativo linguointerdental sordo: fricativo lingualveolar sordo; fricativo linguopalatal sonoro; fricativo linguovelar sordo (246-255). Alófonos fricativos de /b/, /d/, /g/ (255-256). Oposiciones (257).

Fonema /s/. En muchas zonas de España y de Hispanoamérica, cuando el fonema /s/ se encuentra en posición silábica postnuclear, no se pronuncia como [s], sino que se aspira, realizándose como una fricativa laríngea o faríngea, [h]: [káhko] casco,  [míhma] misma, [kóhta] costa, [tóh] tos.  Asimismo, en algunas regiones, como en la Andalucía oriental, el fonema /s/, en posición final, se pierde, abriendo la vocal precedente.  [el páto] el pato y [lo páto] (con vocal abierta) los patos.

          Por otra parte, el fonema /s/, en una dicción natural, no enfática, se pierde cuando precede a una /r/ múltiple[38]: [iraél] Israel, [larósas] las rosas, [dóreáles] dos reales. Si la pronunciación es muy cuidada, el resultado del contacto de los dos sonidos es una consonante fricativa sonora algo rehilado, extraña a la mayoría de los hablantes.

            Grafía x. La grafía x, en posición inicial de palabra o cuando precede a una consonante, se pronuncia y se transcribe como [s]: [silófono] xilófono, [senófobo] xenófobo, [esténso] extenso, [espulsár] expulsar, [esqéso] exceso. Cuando se encuentra en posición intervocálica o final de palabra, se realiza y se transcribe, normalmente, como [gs],  y como [gs], o [ks] en una pronunciación enfática: [tágsi], [tágsi] o [táksi] taxi; [égsito], [égsito] o [éksito] éxito; [flégso], [flégso] o [flékso] flexo; [klímags], [klímags] y [klímaks] clímax; [fágs], [fágs] y [fáks] fax.

              También, en relación con la grafia x (§ 8.2.3.4., pág. 251), es muy importante tener en cuenta que algunos nombres geográficos de Hispa- noamérica, como México, Texas, Oaxaca, etc., no deben pronunciarse con [ks], [gs] o [gs], como a veces se oye en España, sino con [x]: [méxiko], [téxas], [oaxáka].

Tema XXI: Consonantes constrictivas o fricativas

Caracterización acústica (258). Fricativas de resonancias bajas[39] (258-262). Fricativas de resonancias altas (262-271). Clasificación acústica (271-274). Definición y distribución de los fonemas fricativos (274-275).

            Los sonogramas de las figs. 8.12, 8.13, 8.17, 8.20, 8.21 están muy ennegrecidos para que se vean mejor las consonantes fricativas.

            Para la clasificación y definición acústica de las consonantes fricativas, véanse las págs. 271-275, y los correspondientes epígrafes del Capítulo III (págs. 112-120) del Tratado de fonología y fonética españolas.

Tema XXII: Consonantes constrictivas o fricativas

Fenómenos dialectales relacionados con las fricativas: 1. Aspiración de /-s/ (275-281); 2. Aspiración procedente de /f-/ latina (281-282); 3. Velarización se /f-/ moderna 282-283); 4. Seseo y ceceo (283-286).

            Sobre el seseo y el ceceo, del § 8.7.4. deben estudiarse: a) el primer párrafo (*Hemos mencionado…muy revolucionario+); b) los dos primeros párrafos de la pág. 286.

Tema XXIII: Consonantes semioclusivas o fricativas

            Características (287). Naturaleza de las consonantes africadas[40] (287-290). Distribución: africada linguopalatal sorda; africada linguopalatal sonora (290-292). Caracterización acústica: africadas sordas; africadas sonoras (292-298). Clasificación acústica (298). Definición (298). Realizaciones del fonema africado sordo en el dominio hispánico (299-306).

            Para la clasificación y definición acústica de las consonantes africadas, véase la pág. 298, y los correspondientes epígrafes del Capítulo III (págs. 112-120) del Tratado de fonología y fonética españolas.

            Es importante leer con cuidado el § 9.8, dedicado a las realizaciones del fonema africado, observando los sonogramas, para tener idea de los tipos de africadas que puede haber en español. Las cifras sobre frecuencias, duraciones, etc., no es necesario aprenderlas, ni con detalle su distribución geográfica.

            En la parte derecha de las figs. 9.6. y 9.7. (págs. 300 y 301), se representa el sonograma con los contornos de energía según las gamas de gris: a mayor oscuridad, más intensidad (véanse págs. 108-110).

Tema XXIV: Prácticas

            Prácticas nº 17, 18,19, 20, 21, 22, 23, 24[41], 25[42], 26, 27[43], 28, 29 (págs. 98-99), 42 y 43 (págs. 101-106) de El comentario fonológico y fonético de textos. Las soluciones están en las págs. 142-145  y 153-154.

 

UNIDAD DIDÁCTICA V

Tema XXV: Consonantes líquidas

Concepto y terminología (307). Distribución (308). Líquidas laterales: 1. Lateral linguoalveolar; 2. Lateral linguopalatal (308-311). Oposiciones fonológicas (311). Caracterización acústica (312-314[44]). Fenómenos dialectales relacionados con las consonantes laterales: 1. Conservación y pérdida de la consonante palatal lateral (314-323); 2. Realizaciones de /-l/ postnuclear o implosiva (325-326).

            Observaciones al § 10.3.5.1.1.1. (316-319). Es importante conocer las soluciones cuando se conserva la oposición –apartados a), b), c) del mencionado epígrafe- y tener una ligera idea de las zonas geográficas donde se producen.

            Observaciones al § 10.3.5.1.1.2. (319-320). Es importante conocer las soluciones cuando se conserva la oposición –apartados a), b) del mencionado epígrafe- y tener una ligera idea de las zonas geográficas donde se producen.[45] Observaciones al § 10.3.5.1.2. (321-323). Es importante saber que aún se mantiene la oposición entre los dos fonemas palatales, y tener una ligera idea de las zonas geográficas donde se preducen. [46]  

En las realizaciones de /-l/ postnuclear o implosiva, estudie sólo los §§ 10.3.5.2 y 10.3.5.2.1. (págs. 325-326).

Tema XXVI: Consonantes líquidas

Líquidas vibrantes: 1. Vibrante simple; 2. Vibrante múltiple (329-331). Neutralización de los fonemas vibrantes en posición silábica postnuclear (331-332). Oposiciones fonológicas (332). Caracterización acústica (332-342[47]). Clasificación acústica de las consonantes líquidas (342). Definición y distribución de los fonemas líquidos (342-343).

            Para la clasificación y definición acústica de las consonantes líquidas, véanse las págs. 342-343, y los correspondientes epígrafes del Capítulo III (págs. 112-120) del Tratado de fonología y fonética españolas.

Tema XXVII: Consonantes líquidas

Evolución de las consonantes vibrantes: 1. Transformación, por pérdida de las oclusiones, en una consonante continua (344-345); 2. Pérdida o vocali- zación de [r] (345); 3. Articulación velar de la vibrante múltiple (346-347). Fenómenos dialectales relacionados con los fonemas vibrantes: 1. Realiza- ción asibilada (347-350); 2. Realización velar (350-352); 3. Realización africada del grupo [tr] (352-354); 4. Realizaciones de [-r] implosiva (355-358).

            Observaciones al § 10.4.8. (344-347). En este epígrafe, se va a estudiar y a explicar la evolución de las consonantes vibrantes. Es una cuestión que afecta a muchas lenguas: al alemán, al francés, al portugués y al español, entre otras. Las soluciones más importantes que se van a considerar como resultado de esta evolución son: la líquida asibilada, la [l], la pérdida o vocalización de [r], y la articulación velar.

            Resumen del § 10.4.9.1. (347). Como consecuencia de la pérdida de las vibraciones apicoalveolares, la vibrante múltiple se convierte en una fricativa sonora, como la que muestra la fig. 10.16. de la pág. 349: tiene un espectro semejante al de [s]; como son sonoras, se advierte la presencia de la barra de sonoridad en la parte inferior del espectro, y la presencia de un F2, que recuerda la estructura de una líquida. En Hispanoamérica, aparece en zonas de Cuba, Méjico, América Central, Colombia, Bolivia, Perú, Chile, Argentina y Nuevo Méjico. En España, en las dos orillas del Ebro, desde Logroño hasta casi Zaragoza.

            Resumen de los §§ 10.4.9.2. y 10.4.9.3. (350-351). La articulación velar se encuentra en zonas de Cuba, de Puerto Rico, de la República Dominicana y en las costas de Venezuela y Colombia.

            Resumen del § 10.4.9.5. (352-357). El grupo consonántico [tr], como en cuatro, tres, etc., se realiza en algunas zonas del español como africada, como muestra el sonograma de la fig. 10.17. En ella, la oclusión es mucho más larga que la fricación; si se compara esta africada con la que aparece en cachos de la fig. 10.18., puede verse en ésta una oclusión más pequeña y una fricación más larga. Esta africada procedente de [tr] se da en zonas de Chile, de la Argentina, del Ecuador, de Bolivia, del Paraguay, de Méjico, Guatemala, Costa Rica y de los Estados Unidos. En España, se produce en la misma zona donde aparece la asibilada, que hemos descrito antes.

            Resumen de los §§ 10.4.9.6.1. y 10.4.9.6.2. (355-358). Cuando la consonante vibrante se encuentra en posición postnuclear o implosiva, unas veces se realiza como [-l] y otras se pierde, como ocurre en zonas del Caribe, de Colombia, Ecuador, Venezuela, etc., y en España, en Canarias y Andalucía, sobre todo.[48]

 

  iv. unidades superiores al fonema

Tema XXVIII: La sílaba

Definición (360). Estructura fonética de la sílaba (361-362). Jerarquía de los fonemas en la sílaba (362-365). Límites silábicos (365-366). Caracterización acústica de la sílaba (366-367). Sílaba abierta y sílaba cerrada (367). Sílaba acentuada y sílaba inacentuada (368). La percepción de la sílaba. Características de la  sílaba española (368). La división silábica en español (368-370). Frecuencia de los tipos de estructura silábica en español (370-371)[49].

 

La percepción de la sílaba

El apartado 4.4. de la Addenda de fonética perceptiva resalta la importancia de esta unidad lingüística para la descodificación, tanto desde el punto de vista de la fonética (articulatoria, acústica y auditiva), como desde el psicológico, psicoacústico, neurofisiológico y evolutivo. Los experimentos sobre su papel en el procesamiento del habla muestran que los resultados dependen en gran medida de las características de la lengua en la que se esté trabajando.

Tema XXIX: Fonosintaxis

Definición (372). Sirrema (372-374). Concurrencia de fonemas homólogos: 1. Vocales homólogas; 2. Consonantes homólogas (374-376). Pertinencia de la cantidad (376-377). Juntura (377-380). Combinación de fonemas (381-383[50]).

Tema XXX: Prácticas

            Prácticas nº  30, 31, 32, 33, 34, 35, 36, 37 (págs. 99-100), 44, 45 (págs. 107-110), 47 (págs. 113-116), 49 (págs. 117, 120-122) y 50 (págs. 117, 123-124) de El comentario fonológico y fonético de textos.          Las soluciones se encuentran en las págs. 145-148, 155-156, 157, 162-168, 173-179, 179-183.

Observaciones

            En la solución de la práctica 34 (pág. 146), ha de añadirse el rasgo no compacto a /u/, en sus distintas manifestaciones.

            Con la práctica nº 36, comienzan los ejercicios de transcripción fonológica y fonética de frases. Conviene leer las Observaciones de la pág. 147.

UNIDAD DIDÁCTICA VI

  v. el nivel suprasegmental  

Tema XXXI: Suprasegmentos. Acento

Suprasegmentos o prosodemas (384-387). Definición del acento (388). Tipología acentual (388). Función del acento (388-390). Palabras acentuadas y palabras inacentuadas en español: 1. Palabras acentuadas; 2. Palabras inacentuadas (390-395). Acento enfático o de insistencia (396). La percepción del acento.

            En este tema, tienen especial relieve los rasgos distintivos prosódicos (111-112). En español, sólo funcionan los rasgos prosódicos de fuerza (§ 3.6.1.1.2.).[51]

            Es muy importante, por sí mismo y por su especial aplicación a la métrica[52], el § 13.5. dedicado a las palabras átonas y tónicas, siempre desde el punto de vista fónico.

La percepción del acento

            Este apartado puede prepararse por medio de la Addenda de la asignatura. En ella, se mencionan los correlatos acústicos más importantes para la percepción del acento, centrándonos especialmente en el caso del español.

Tema XXXII: Acento 

Cambios acentuales en español (397-398). Naturaleza fonética del acento español (398-400). Frecuencia de los esquemas acentuales en español (400-403). Escala de intensidad de los sonidos españoles (403-408).

            El § 13.9., dedicado a la frecuencia de los esquemas acentuales en español, tiene una incidencia muy importante en los estudios de fonoestilística.

            El § 13.10. proporciona una información muy importante, de aplicación técnica principalmente,  sobre la intensidad de los sonidos españoles. No hay que estudiarlo.

Tema XXXIII: Entonación

Definición (409-410). Forma y sustancia de la entonación (410-412). Pará- metros físicos de la entonación (413-417). Forma de la entonación (417). Grupo fónico (418-419). Grupo de entonación (419-420). Las unidades de la entonación (420-424). La percepción de la entonación

Conviene retener la definición de la entonación que se da en el 4) de la pág. 410.[53]

La percepción de la entonación

            Remitimos de nuevo al alumno a la Addenda sobre fonética perceptiva, donde se sintetizan los aspectos más importantes que, a partir de la señal física del sonido, nos permiten extraer información entonativa.

Tema XXXIV: Entonación

Funciones de la entonación (425): 1. Funciones de la entonación en el nivel lingüístico: función integradora de la entonación (425-427); función distintiva de la entonación (427-433); función demarcativa (433-445).

Tema XXXV: Entonación

Funciones de la entonación: 2. Funciones de la entonación en el nivel expresivo (445-453); 3. Funciones de la entonación en el nivel sociolingüístico (453-489).

Tema XXXVI: Prácticas

            Prácticas nº 38, 39, 40 (pág. 100), 51, 52, 53, 54 (págs. 125-138) de El comentario fonológico y fonético de textos. Las soluciones están en las págs.149-152, y 184-200.

            Estudie también los dos comentarios fonológicos siguientes: el § 9.1. de las págs. 201-209, el § 9.2. de las págs. 210-223 y el § 9.3. de las págs. 224-243.

 

 

 



[1] Entre paréntesis, señalamos las páginas correspondientes del Tratado de Fonología y Fonética españolas de Antonio Quilis, indicado en la Introducción.

[2] No es necesario que estudien la nota 9 de la pág. 20.

[3] Estos conceptos de aspiración, abertura vocálica, etc., se irán aprendiendo más adelante. No representamos en este momento la [o] abierta con su signo adecuado.

[4] La pronuncio con los labios totalmente cerrados, porque está después de [m]: es una [b] oclusiva, como veremos más adelante.

[5] Pronunciada con los labios sin cerrar totalmente porque está después de una vocal: es una [b] fricativa.

[6] Vid. Quilis, 1967. La bibliografía citada puede verse en la que aparece al final del citado Tratado de fonología y fonética españolas.

[7] Este modo de operar se aplica a las lenguas conocidas o que ya tienen, de algún modo, descripciones. Si se desconoce todo de una lengua que pretendemos estudiar (supongamos, el huitoto de la Amazonia colombiana), habrá que partir del habla, del nivel fonético para poder luego establecer su sistema en el nivel de la lengua.

[8] Los dos últimos renglones de la pág. 40, antes de las notas, por error, están repetidos: aparecen de nuevo en la pág. 41.

[9] En la pág. 43, aparece la frecuencia de los fonemas españoles. Estos datos pueden ser útiles a la hora de hacer estudios fonoestilísticos, comparativos con otras leguas, para caracterizar la base de articulación, para el reconocimiento del habla, etc., pero no hay que aprenderlos

[10] Madrid, Arco/Libros, 2000.

[11] No así entre los psicolingüistas, que siguieron utilizando el modelo para explicar la adquisición de la fonología por el niño.

[12] En las págs. 30-31 de la citada obra de Gil Fernández.

[13] Pág. 35 de la citada obra.

[14] El diacrítico de dentalización utilizado en nuestros materiales didácticos no coincide, por razones tipográficas, con el propuesto por el AFI (un pequeño corchete abierto hacia abajo). Los signos correspondientes al vibrante múltiple, y al fricativo palatal sonoro son propuestas aceptadas por la International Phonetic Association para esos sonidos del español.

[15] Por error en la impresión, la fig. 2.9. de la pág. 70 está invertida.

[16] Vid. sobre este problema el importante artículo de Joseph A. Fernández, “La anticipación vocálica en español”, Revista de Filología Española, XLVI, 1963, págs. 437-440, con 23 figuras de articulaciones y sonogramas.

[17] Vid., por ejemplo, Navarro Tomás (1918), Gili Gaya (1921), Malmberg (1948), Quilis (1970 ) y Tratado de Fonología, págs. 337-342.

[18] En la pág. 115, no es necesario estudiar el segundo párrafo (“En (1963, 128)…abertura pequeña”)

[19] Al final del apartado dedicado a la psicoacústica se introduce nuevamente el concepto de enmascaramiento; le recomendamos su lectura en este punto.

[20] Por pausa se entiende el silencio o la ausencia de voz que se produce entre dos enunciados, no la separación ortográfica que pueda existir entre las palabras.

[21] En esta última palabra, /N/ representa un archifonema nasal. Ahora no nos interesa saber más, ya lo estudiaremos en otra ocasión.

[22]El primero que ideó la representación de las vocales en forma triangular fue Hellwag, y aunque los esquemas posteriores suelen ser pentágonos o trapecios, siguen recibiendo la denominación de “triángulos”.

[23] Sobre todo del primer formante (F1) y del segundo formante (F2).

[24] Cuyo símbolo fonético es una “m” al revés, [].

[25] La frecuencia, dada en c.p.s. o Hz, aparece a ambos lados de la figura.

[26] Entre el 200 y el 300, aparece una línea horizontal más gruesa, que corresponde a  los 250 Hz.

[27] La línea más gruesa entre ambos valores corresponde a los 350 Hz.

[28] Entre el 400 y el 600, hay 3 líneas gruesas, que corresponden a los 450, 500 y 550 Hz.

[29] Entre 500 y 550, cada cuadradito vale 10 Hz.

[30] Es la línea que pasa a la izquierda del 0 de las unidades del 1000. La línea que corresponde al valor de los 1000 Hz es la situada a la derecha del 0 de las centenas del 1000.

[31] La línea gruesa entre 1000 y 2000 corresponde a 1500.

[32] Lo que no se suele hacer en los cursos de Dialectología, que persiguen otros objetivos, pero cuya comprensión es muy importante para la formación de un filólogo.

[33] Al final del tercer párrafo de la pág. 208, ms son milisegundos o milésimas de segundo.

[34] Para los símbolos nuevos que vayan apareciendo, pueden verse las págs. 51-53.

[35] No tenga en cuenta la nota nº 5 de la pág. 101.

[36] La explicación de la práctica 41 se da en la misma pág. 101.

[37] No es necesario aprender los datos de los formantes que aparecen en la pág. 233.

[38] La transcripción de la [r] múltiple debería llevar una rayita horizontal encima, pero, por razones tipográficas, no podemos reproducirla aquí.

[39] Por error de la imprenta, la fig. 8.10., de la pág. 261 está invertida de izquierda a derecha, por lo que es muy difícil leerla.

[40] No es necesario estudiar el párrafo en letra pequeña de las págs. 289-290; léase solamente.

[41] La sonorización se señala por medio de un angulito con el vértice hacia abajo, colocado debajo de la consonante correspondiente.

[42] Compruebe las definiciones con las dadas en el Tratado de Fonología y Fonética españolas.

[43] El ensordecimiento se señala por medio de un circulito colocado debajo de la vocal o de la consonante sonora correspondiente, como en el sonido [b] de la práctica.

[44] No es necesario aprender los datos de los formantes que aparecen en las págs. 313-314.

[45] No es necesario estudiar el § 10.3.5.1.1.3., de la pág. 321.

[46] No deben estudiar los §§ 10.3.5.1.3., 10.3.5.1.4., 10.3.5.1.5., 10.3.5.1.6. y 10.3.5.1.7., de las págs. 323-325.

[47] No es necesario aprender los valores de las duraciones ni de las frecuencias de los formantes, que aparecen en la págs. 336 y 340. Tampoco es importante leer la nota nº 21, de la pág. 338.

[48] Pueden aparecer otras realizaciones, como las señaladas en las págs. 358-359, de menor importancia.

[49] No es necesario aprenderse las frecuencias exactas de cada tipo silábico, aunque sí tener una idea general de su distribución.

[50] Este epígrafe 12.6. es mera información, no hay que estudiarlo.

[51] Los rasgos de tono son propios de las lenguas tonales, como el chino, el fang , el bubi, etc.; los de cantidad son pertinentes en lenguas como el latín, el griego, el estonio, etc.

[52] En el análisis métrico, no se puede tratar arbitrariamente el acento de las palabras: la acentuación es un pie forzado: las palabras tónicas siempre lo son, y las átonas también.

[53] Las notas n.º 1, de la pág. 409, y 2, 3 y 4, de la pág. 410, no es necesario estudiarlas.