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Luis Ayala, catedrático de Economía de la UNED y nuevo presidente de Cáritas España, reclama redoblar esfuerzos para combatir la desigualdad
La pobreza cronificada, la crisis de acceso a la vivienda y la polarización del debate migratorio constituyen algunos de los principales desafíos sociales de la España actual. Así lo sostiene Luis Ayala, quien reclama políticas públicas de mayor alcance para combatir unas desigualdades que considera cada vez más profundas.

El especialista en desigualdad, distribución de la renta y políticas de bienestar, considera que uno de los fenómenos más preocupantes es la cronificación de la pobreza, especialmente en los hogares con menores. Aunque reconoce que durante los últimos años se han producido avances en algunas políticas sociales, sostiene que "el carácter estructural de los problemas exige intervenciones de mayor magnitud".
Además, advierte contra la crispación que dificulta la búsqueda de grandes acuerdos sociales. A su juicio, vivimos en una sociedad en la que muchas personas interpretan la realidad desde categorías de enfrentamiento. No obstante, confía en que sean muchas más las dispuestas a dialogar y a trabajar para mejorar las condiciones de vida de quienes quedan relegados en los márgenes.
Entre todos los factores que alimentan la exclusión social, sitúa el acceso a la vivienda como una de las mayores preocupaciones. "La vivienda se ha convertido en una de las principales causas de exclusión social", afirma. Detalla que muchas familias destinan una parte excesiva de sus ingresos al alquiler o al pago de la hipoteca, viven en habitaciones realquiladas, sufren hacinamiento o se enfrentan a desahucios. A su juicio, una de las prioridades debe ser incrementar de forma sustancial el parque público de vivienda y reforzar las medidas que eviten desahucios sin una alternativa habitacional.
Crecimiento económico que no llega a todos
El economista advierte también de la aparente contradicción entre los buenos datos macroeconómicos y la persistencia de importantes bolsas de vulnerabilidad. En su opinión, el crecimiento económico no se traduce en una mejora generalizada del bienestar porque afecta de manera desigual a los distintos grupos sociales.
Los procesos de transformación demográfica, la transición energética o la digitalización de la economía están teniendo un mayor impacto sobre quienes ya partían de situaciones de mayor fragilidad, como las personas desempleadas, los trabajadores con menor cualificación, los jóvenes o quienes sufren precariedad laboral. A ello se suma que los salarios han evolucionado por debajo de la inflación y que el elevado coste de la vivienda agrava aún más las dificultades de muchas familias.
Para avanzar hacia una sociedad más inclusiva, Ayala defiende la necesidad de mejorar la calidad del empleo, reforzar las políticas redistributivas, ampliar las prestaciones familiares y actuar también sobre el funcionamiento de los mercados para reducir las desigualdades antes incluso de que se produzcan.
Migraciones e integración
Como presidente de Cáritas España, el catedrático reivindica una mirada centrada en la dignidad de las personas migrantes frente al aumento de los discursos de rechazo y sostiene que “en una economía que está creciendo a un ritmo alto y cuya fuente principal de crecimiento es el empleo, negar el papel fundamental y positivo de las personas migrantes es rechazar una evidencia básica”.
Recuerda que la organización ha impulsado el proceso de regularización extraordinaria y defiende una integración basada en la acogida, el acompañamiento, el apoyo jurídico, la sensibilización y la defensa de los derechos de quienes llegan a España en busca de nuevas oportunidades. "La mejor herramienta contra esos juicios es la integración efectiva en la sociedad de las personas migrantes", afirma.
El compromiso social de la Iglesia
Ayala considera que Cáritas mantiene una elevada credibilidad social gracias a su presencia allí donde las personas sufren situaciones de mayor vulnerabilidad y donde ni el mercado ni las administraciones públicas llegan plenamente. En su opinión, la Iglesia debe seguir desempeñando un papel activo en la denuncia de las desigualdades y en la defensa de los derechos de los excluidos.
En este sentido, sostiene que "la Iglesia no puede ser ajena a esta realidad y tiene que hacer más audible una voz capaz de denunciar la injusticia".
Al mismo tiempo, recuerda que la corrección de las grandes desigualdades corresponde fundamentalmente a los poderes públicos, aunque insiste en que toda la sociedad comparte la responsabilidad de construir una convivencia más justa.
La economía y la experiencia humana
Tras décadas investigando la desigualdad desde la universidad y ahora al frente de Cáritas España, Ayala reconoce que el aprendizaje más valioso no procede únicamente de la investigación académica. El contacto directo con las personas acompañadas por la organización le ha permitido comprobar que las experiencias de solidaridad vividas junto a quienes sufren la exclusión le han mostrado una dimensión de la realidad que ninguna teoría económica puede sustituir: el valor de la cercanía, el cuidado y la justicia social para construir una sociedad más cohesionada. Lo resume con una idea sencilla: "cada gesto cuenta, cada aportación sostiene y cada persona suma".
La investigación al servicio del compromiso social
El catedrático considera que su trayectoria académica y su nueva responsabilidad institucional se complementan mutuamente. Confía en que su conocimiento contribuya a reforzar una de las principales misiones de Cáritas: trasladar propuestas que permitan mejorar las políticas sociales en los ámbitos local, estatal y europeo.
Además, considera que el contacto directo con las personas en situación de vulnerabilidad le permitirá desarrollar una investigación aún más comprometida con las raíces de la pobreza y la exclusión.
