noticia
La UNED desarrolla un sensor portátil que mide la radiación solar más peligrosa para la piel
El diseño del aparato ha sido desarrollado por un equipo del Departamento de Ciencias Analíticas de la Facultad de Ciencias de la UNED, integrado por Roberto Maria-Hormigos, Olga Monago‑Maraña, Antonio Zapardiel Palenzuela y Agustín G. Crevillén, autores del estudio publicado en la revista Microchemical Journal sobre este dispositivo portátil para monitorizar en tiempo real la radiación solar UV‑A.
La radiación solar forma parte de la vida cotidiana, pero no toda tiene el mismo impacto sobre la salud. La radiación ultravioleta A (UV-A), invisible y constante a lo largo del día, penetra en las capas profundas de la piel y está asociada a daños acumulativos, envejecimiento prematuro y determinados tipos de cáncer cutáneo. Controlarla sigue siendo un reto, especialmente para quienes trabajan al aire libre. El equipo de la UNED ha dado ahora un paso decisivo con el desarrollo de un sensor portátil capaz de medir en tiempo real la exposición a UV-A sin necesidad de batería.

El dispositivo, con forma de pulsera flexible, se basa en un nuevo material fotosensible que combina nitrato básico de bismuto con puntos cuánticos de grafeno. El resultado es un sensor ligero, económico y estable que genera señal eléctrica únicamente al recibir radiación UV-A, lo que permite cuantificar con precisión la dosis recibida a lo largo del día.
Roberto Maria‑Hormigos lo resume así: "La idea científica clave es que la combinación de un semiconductor estable (BBN) con GQDs mejora notablemente la absorción de luz UV‑A, la separación de cargas y la generación de fotocorriente, permitiendo detectar radiación UV‑A con alta sensibilidad, selectividad y sin necesidad de alimentación eléctrica (0 V). El material se obtiene mediante un método de síntesis muy simple, barato y escalable —pirólisis en una placa calefactora—, lo que facilita su uso práctico".
A diferencia de otros sistemas comerciales, que suelen ser imprecisos o dependen de la interpretación visual del usuario, el sensor de los investigadores funciona sin alimentación externa y ofrece una lectura directa y objetiva. “La clave es que el material es capaz de generar corriente eléctrica incluso sin aplicar voltaje”, explica el equipo investigador, lo que abre la puerta a dispositivos de monitorización continua, cómodos y sostenibles.
Pensado para la vida real
El sensor ha sido probado tanto en laboratorio como en exteriores, donde ha demostrado responder de forma inmediata a los cambios de exposición solar, por ejemplo, al pasar de una zona soleada a la sombra. Además, mantiene su rendimiento tras semanas de almacenamiento y durante jornadas completas de uso continuado, una condición esencial para su aplicación práctica.
El diseño incorpora también una solución ingeniosa para evitar interferencias: una fina capa protectora filtra la radiación UV-B —responsable de las quemaduras—, de modo que el dispositivo responde exclusivamente a la UV-A, la más difícil de detectar y la más dañina a largo plazo.
Aplicaciones en salud laboral y prevención
El desarrollo tiene un claro enfoque social. Según la Organización Mundial de la Salud, los trabajadores expuestos de forma prolongada al sol presentan una mayor incidencia de cáncer de piel. La posibilidad de llevar un dispositivo que informe en tiempo real de la radiación recibida permitiría mejorar la prevención en sectores como la construcción, la agricultura o los servicios urbanos, además de concienciar a la población general sobre un riesgo que suele pasar desapercibido.
Este avance tecnológico refuerza el papel de la UNED en la investigación aplicada, orientada a problemas reales y con impacto directo en la salud y la calidad de vida. Demuestra cómo la creación de dispositivos al servicio de la prevención y la salud pública puede acabar llevándose —literalmente— en la muñeca.
