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El profesor de la UNED, José Carlos Muinelo Cobo, defiende una filosofía sin dualismos

El profesor titular de Filosofía Jurídica de la UNED, Muinelo Cobo, acaba de publicar La estructura homeostática de la filosofía (Dykinson), una obra que propone repensar la filosofía desde su base natural y biológica, sin recurrir a dualismos ni a supuestos sobrenaturales. El libro, fruto de un trabajo de largo recorrido, ha sido posible —según reconoce el propio autor— gracias a las condiciones “excepcionales para el estudio y el desarrollo investigador” que ofrece la UNED.
30/01/2026

Para Muinelo, la filosofía no es una actividad desligada de la vida, sino una forma de pensamiento profundamente enraizada en la naturaleza humana. “Nuestra naturaleza no es menos ética, política o jurídica que física o química”, sostiene. Con esta idea, el autor cuestiona algunos de los dualismos más arraigados de la tradición occidental —alma y cuerpo, mente y cerebro, ser y deber ser— que hoy también están siendo revisados desde la neurociencia.

 

José Carlos Muinelo Cobo 

El concepto central de su obra es el de estructura homeostática de la filosofía. Este modo de pensamiento no presume nada que trascienda el orden racional o natural, remite a una manera de articular el pensamiento sin presuponer ningún orden trascendente o sobrenatural. Frente a concepciones teológicas o hipostáticas, la filosofía homeostática se mantiene íntegramente dentro del orden natural, entendido en un sentido amplio: no solo como lo innato, sino también como aquello que se adquiere mediante el aprendizaje, la práctica y la vida social.

 

La obra actualiza y desarrolla principios de raíz aristotélica, recuperando la base médica y fisiológica del pensamiento clásico frente a las lecturas teologizantes que han dominado la tradición.

 

Desde esta perspectiva, Muinelo contrapone la inteligencia natural, propia del ser humano, a una inteligencia artificial “formal y matemática”. La primera integra razón, emoción, sensibilidad y vida orgánica en un equilibrio irreductible cuyo fin no es solo conservar la vida, sino hacerla “buena y bella”. La segunda, en cambio, abstrae esos niveles vitales y los separa de su finalidad homeostática común.

 

Este enfoque tiene consecuencias directas en el derecho. Para el autor, todos los grandes conceptos jurídicos se deberían reenfocar conforme a este carácter vital del derecho. Frente a una concepción formalista, Muinelo defiende entenderlo como una realidad viva, un medio vital necesario para el desarrollo del hombre, una vez se presume que la naturaleza del hombre no es solo física y química, sino también ética, política y jurídica. En este sentido, el derecho es el medio externo que, si está regulado homeostáticamente, debe permitir la adquisición y el desarrollo de esta segunda naturaleza que constituye esencialmente al hombre en su nivel más noble o perfecto.

 

En un entorno en el que la neurociencia cuestiona el libre albedrío clásico, el autor propone un diálogo entre saberes sin subordinaciones: la biología y la neurociencia son imprescindibles, pero no agotan los niveles naturales del ser humano, entre los que se encuentran también el ético, el político y el jurídico.

 

Para Muinelo, la UNED es el espacio idóneo para articular este diálogo interdisciplinar. Su estudiantado, “el más heterogéneo de la universidad española”, favorece el intercambio crítico de ideas y la fusión de perspectivas. La estructura homeostática de la filosofía, dirigida a estudiantes de Derecho, profesionales y lectores interesados en comprender la mente humana, se presenta como un punto de partida para futuros debates, cursos y espacios de reflexión.