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El deseo femenino: ¿un nuevo nicho de mercado?

Con motivo de la Semana de la Mujer, en la que la UNED reivindica el papel de las mujeres en la ciencia y en la sociedad, la universidad pone el foco en el trabajo de una de sus investigadoras que está abriendo un debate poco habitual en el ámbito académico. La profesora Andrea García-Santesmases acaba de publicar el ensayo Un nuevo contrato sexual, en el que analiza cómo se está transformando la sexualidad femenina en el contexto contemporáneo y qué papel juegan en ello el mercado, la cultura y las normas heredadas del patriarcado.
10/03/2026

La socióloga y antropóloga, profesora de Trabajo Social en la UNED, investiga cómo el cuerpo, el género y la sexualidad se construyen socialmente y de qué manera estas construcciones influyen en nuestras relaciones, deseos y normas. Su trabajo se sitúa en la intersección entre sociología del cuerpo, estudios feministas y análisis cultural.

Tras el ensayo El cuerpo deseado (2023), donde abordó el vínculo entre feminismo y anticapacitismo, García-Santesmases ahora publica Un nuevo contrato sexual, un libro que profundiza en las transformaciones contemporáneas de la heterosexualidad y el llamado mercado del deseo femenino.

 

El negocio del deseo en la era del empoderamiento

El punto de partida de la investigación es una pregunta provocadora: ¿qué ocurre cuando el deseo femenino se convierte en un nicho de mercado?

El ensayo analiza fenómenos cada vez más visibles: el auge de los juguetes sexuales dirigidos a mujeres, la expansión de terapias y talleres sobre sexualidad, o incluso los servicios eróticos diseñados específicamente para el público femenino. A través de entrevistas con gigolós, acompañantes y masajistas tántricos, la autora examina cómo se articula esta industria emergente y qué imaginarios reproduce.

La socióloga Andrea García-Santesmases, profesora de la UNED.
La socióloga Andrea García-Santesmases, profesora de la UNED.

La paradoja, sostiene García-Santesmases, es que muchos de estos productos se presentan como herramientas de liberación o empoderamiento femenino, cuando en realidad pueden reproducir patrones tradicionales de género. La promesa de autonomía sexual convive con nuevas presiones: la mujer moderna debe ser deseante, experimentar placer, ser sexualmente activa y mantener un cuerpo constantemente disponible y atractivo.

Según la autora, estas dinámicas forman parte de lo que denomina “la industria del deseo femenino”, un entramado cultural y económico que convierte la sexualidad en un espacio de consumo y en una nueva forma de regulación del cuerpo y del deseo.

 

¿Invertir los roles o repetirlos?

Uno de los aspectos más novedosos del libro es el análisis de los servicios eróticos para mujeres. Lejos de limitarse a una lectura moralista, García-Santesmases estudia qué tipo de relaciones se producen en estos encuentros y qué significados adquieren.

La hipótesis que plantea es incómoda: pagar por sexo no necesariamente invierte las relaciones de poder tradicionales. En muchos casos, explica, se recrean los mismos guiones heteronormativos, en los que el hombre mantiene el papel protagonista y la mujer continúa ocupando la posición de quien busca ser deseada y validada.

En este sentido, el pago funciona más como un marco que promete seguridad y control que como un verdadero cambio en la estructura de poder de la relación. El resultado es una escena que reproduce, con nuevas formas, viejos esquemas de feminidad y masculinidad.

 

Heteropesimismo y desencanto generacional

La investigación aborda otro fenómeno emergente en los debates feministas contemporáneos: el llamado heteropesimismo, un término que describe el creciente desencanto de muchas mujeres con las relaciones heterosexuales.

Frente al relato optimista de la liberación sexual de las últimas décadas, algunas generaciones jóvenes expresan dudas sobre si esa promesa de igualdad se ha traducido realmente en relaciones más justas o satisfactorias. En ese contexto, la mercantilización de la sexualidad aparece como una solución individual a un problema estructural.

Para García-Santesmases, este escenario exige repensar lo que denomina “un nuevo contrato sexual”: una reflexión colectiva sobre cómo construir relaciones basadas en la reciprocidad, el deseo y la igualdad, más allá de los guiones heredados.

 

Investigación desde la UNED

Desde la UNED, la profesora desarrolla una línea de investigación que conecta sociología, feminismo y estudios culturales para analizar las transformaciones de la intimidad en las sociedades contemporáneas. Su trabajo pone de relieve cómo incluso los ámbitos más privados —el deseo, el cuerpo o las relaciones— están profundamente atravesados por estructuras sociales, económicas y simbólicas.

En un momento en el que los debates sobre género y sexualidad ocupan un lugar central en la conversación pública, su investigación aporta una mirada crítica que invita a ir más allá de los discursos simplificados sobre liberación o empoderamiento.

Porque, como sugiere su último ensayo, la pregunta clave quizá no sea solo quién desea o quién paga, sino qué modelos de relación seguimos reproduciendo cuando hablamos de libertad sexual. 

La obra de García-Santesmases se suma así a las investigaciones que, desde la UNED, exploran cómo cambian las relaciones, los deseos y las normas en las sociedades contemporáneas.