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Seminario "Terrorismo y política del Tardofranquismo a la Transición"

12 de noviembre de 2024 a las 12:00 - Edificio de Humanidades (Sala 3.31)
12/11/2024

El acto podrá seguirse de forma telemática a través del siguiente enlace:

 

Seminario Terrorismo y Política

 

Id. de reunión: 399 245 188 784

Código de acceso: XNmYgc

 

Tanto la historiografía como otras ciencias sociales han abordado desde diferentes puntos de vista este periodo de nuestra historia reciente, que abarca desde los últimos años del franquismo, más o menos desde 1968, y que algunos autores llevan hasta la proclamación de la constitución en 1978. En este seminario pretendemos analizar dos elementos muy particulares, cómo era ese terrorismo tardofranquista y la influencia que tuvo en la construcción de la España democrática.  

              Para ello, hemos reunido a tres especialistas, para que nos hablen más concretamente de los atentados más letales de este periodo, el de Carrero Blanco, el 20 de diciembre de 1973, y la bomba de la Calle del Correo puesta en la cafetería Rolando el 13 de septiembre de 1974 y de las enormes tensiones que generó el terrorismo hasta polarizar cada vez más a la sociedad. 

Ellos se acercarán a este periodo desde tres perspectivas distintas. En primer lugar, desde la del investigador que, trascurrido medio siglo de los hechos, ha reconstruido esos atentados y sus consecuencias utilizando todas las fuentes documentales a su alcance.

              Estoy hablando de Gaizka Fernández Soldevilla, doctor en Historia Contemporánea por la Universidad del País Vasco, trabaja como responsable de Investigación del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo ubicado en Vitoria. Entre sus últimas obras destacan El terrorismo en España. De ETA al Dáesh, Allí donde se queman libros. La violencia política contra las librerías (1962-2018), Las raíces de un cáncer. Historia y memoria de la primera ETA (1959-1973) y Dinamita, tuercas y mentiras. El atentado de la cafetería Rolando. También ha ejercido de asesor histórico de la serie televisiva La línea invisible (Movistar, 2020).

              En segundo lugar, Eduardo Sánchez Gatell, alguien que fue mucho más que un testigo, un protagonista, y que ha publicado un libro que recoge su memoria personal de aquellos años. Él estuvo muy cerca de quien planificó estos atentados.

Nacido en Valencia en 1955, en el seno de una familia comprometida en la oposición contra el franquismo. Los padres Eduardo Sánchez Gatell se movían en círculos literarios y teatrales. Desde muy joven, apenas catorce o quince años, se incorporó a las luchas contra la dictadura y participó ya desde los dieciséis años en el movimiento estudiantil de enseñanzas medias. Fue detenido por primera vez a los diecisiete años y pasó por la dura experiencia de los violentos interrogatorios del comisario conocido como Billy el Niño.

Fue vuelto a detener en 1974 por el atentado de la calle del Correo y pasó dieciséis meses de cárcel, aunque el tribunal militar terminó por inhibirse, siendo acusado de asociación ilícita y propaganda ilegal en el Tribunal de Orden Público. Quedó, por tanto, liberado de cargos por terrorismo por el mismo tribunal militar que juzgaba el caso.

Al salir de Carabanchel, ingresó en el PCE en enero del 77 y militó en este partido hasta 1992 y en Izquierda Unida hasta 1998. Integrado en la corriente «Nueva Izquierda» terminó por ingresar en el PSOE en el año 2000. Fue diputado por este partido en la Asamblea de Madrid hasta 2007. En la actualidad continúa militando en el Partido Socialista.

Estudió Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid y ha ejercido como psicólogo, con enfoque comunitario, en la sanidad pública, a lo largo de cuarenta años hasta su jubilación.

Por último, contamos con un tercer investigador, José María Marín, profesor de esta casa, que nos va a ofrecer una panorámica de cómo estas acciones terroristas afectaron al clima social y a las decisiones que moldearon el futuro democrático de España. José María Marín Arce (Madrid, 1953) es un gran especialista en temas relacionados con historia política contemporánea y con el sistema de partidos en España. Desde 1991 ha escrito destacadas publicaciones sobre Las derechas en la España Contemporánea, Los sindicatos y la reconversión industrial durante la transición, 1976-1982. Su última obra, que también acaba de publicarse, es El Intrincado Camino Del PSOE Hacia El Poder 1979-1982.

             

Contexto

Tal y como indicara el profesor Juan Avilés en 2019, a finales de los años sesenta y comienzo de los setenta un elevado número de personas, en su mayoría jóvenes, de lugares tan distantes como España, Italia, Irlanda del Norte, Alemania, Argelia, Palestina, Japón, Argentina, Uruguay o Estados Unidos llegaron a la conclusión de que, para impulsar la revolución social, para promover sus objetivos nacionalistas, o para evitar que otros los lograran, la vía más eficaz era la violencia.

En España, a estos años que van de 1969 a 1975, los historiadores lo denominamos Tardofranquismo. Su inicio se sitúa en octubre de 1969, cuando se forma el gobierno «monocolor» (al estar integrado casi exclusivamente por «tecnócratas» del Opus Dei o por personas afines o leales a Carrero Blanco) presidido de facto por el almirante. Es un periodo que se identifica con la crisis final del franquismo, cuyo principio algunos historiadores lo señalan específicamente con el «juicio de Burgos» de diciembre de 1970 (consejo de guerra contra dieciséis personas acusadas de militar en ETA, entre ellas dos sacerdotes).

A grandes rasgos, durante estos años, los políticos franquistas oscilaban entre dos tendencias: los «inmovilistas», cuyo proyecto consistía en asegurar la continuidad del régimen franquista y mantener todo el entramado institucional existente, y los «aperturistas» que proponían introducir algunos cambios en consonancia con la transformación que estaba viviendo la sociedad española.

Según apunta Borja de Riquer, las diferencias que separaban a «inmovilistas» y «aperturistas» radicaban en su «diferente diagnóstico sobre los cambios experimentados por la sociedad española y la naturaleza de la contestación política y social». Mientras los primeros creían que para hacer frente a la «subversión» era necesario reafirmar «los principios fundamentales del régimen», los segundos pensaban que «el desfase entre las estructuras políticas vigentes y la realidad social y cultural española hacía imprescindible una adaptación del régimen a los nuevos tiempos» para evitar una crisis causada por el creciente anacronismo del franquismo.

¿De qué se hablaba cuando se citaba el término subversión y se hacía referencia a la contestación política y social? Pues, de una parte, de la confluencia de terrorismo nacionalista y marxista-leninista, y de otra, la conflictividad laboral y estudiantil organizadas por movimiento clandestinos como Comisiones Obreras, muy activos entre 1972 y 1974.

Centrándonos en el terrorismo nacionalista, ETA empezó a matar en 1968 y siguió haciéndolo hasta 2010. Entre 1970 y 1975 ETA realizó 145 atentados, con hitos como el asesinato del almirante Carrero Blanco en 1973 y la bomba que mató a 13 personas e hirió a otras 70 en la cafetería Rolando de Madrid en 1974. Hasta 1975 el grupo había causado 43 víctimas mortales.

En Cataluña, en 1969 aparecía el FAC, Front d’Alliberament de Catalunya, que realizó alrededor de un centenar de atentados, el primero de ellos en octubre de 1970 contra Radio Nacional de España. En marzo de 1971, una bomba del FAC mataba a un guardia civil, la primera víctima del terrorismo en Cataluña. La banda fue prácticamente desarticulada en 1975, disolviéndose dos años después, aunque algunos de sus militantes llegaron a integrarse en Terra Lliure.

En cuanto al terrorismo marxista-leninista, hay que señalas al FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota), que llevó a cabo una campaña de atentados mortales en 1973 y en el verano de 1975, matando a 6 policías. Por otro lado el GRAPO (Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre), que iniciaron en 1975 una actuación terrorista con 5 muertos ese año, 1 guardia civil y 4 policías.

Los dos primeros atentados de la extrema derecha tuvieron lugar en octubre de 1975, aunque nadie se atribuyó la autoría de estos ataques.

La reacción del franquismo fue tan brutal como ineficaz. En 1969, por ejemplo, fueron detenidas 1953 personas, de las cuales 890 denunciaron haber sido maltratadas, 510 torturadas, 93 juzgadas por el Tribunal de Orden Público y 53 en consejos de guerra. El País Vasco y Navarra sufrieron continuos estados de excepción durante esos años y creció exponencialmente el número de detenidos, de 831 en 1970 a 4.625 en 1975. La mayoría de ellos no tenían nada que ver con la banda terrorista.

 

Bibliografía

Gaizka Fernández Sodevilla y Ana Escauriaza Escudero. Dinamita, tuercas y mentiras. El atentado de la cafetería Rolando. Madrid: Tecnos, 2024

https://www.tecnos.es/libro/semilla-y-surco/dinamita-tuercas-y-mentiras-gaizka-fernandez-soldevilla-9788430990450/

https://gaizkafernandez.com/

 

Eduardo Sánchez Gatell. El huevo de la serpiente. El nido de ETA en Madrid. Vitoria: Betagarri liburuak, 2024.

https://betagarriliburuak.es/publicaciones/historia/el-huevo-de-la-serpiente/

 

José María Marín Arce. El intrincado camino del PSOE hacia el poder (1979-1982). Madrid: UNED, 2024

http://portal.uned.es/portal/page?_pageid=93,23377989&_dad=portal&_schema=PORTAL&IdArticulo=0101094CT01A01

https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=143638

 

Josefina Martínez Álvarez. “Derechos humanos y terrorismo, la visión desde el cine español durante la transición democrática (1975-1982)”. En Gómez García, Juan Antonio (coord.) Los Derechos Humanos en el cine español.  Madrid: Dykinson, 2017.

https://portalcientifico.uned.es/investigadores/183194/publicaciones

https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=143781