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“Para desarrollar en el alumnado las competencias emocionales, primero tiene que dominarlas el docente”

Sandra Cabello Sanz, profesora de la Facultad de Educación de la UNED, dirige el curso de verano “Educar con emoción: claves para el bienestar y el aprendizaje” en UNED Asturias
14/07/2026
Sandra Cabello Sanz

A Sandra Cabello Sanz, profesora de la Facultad de Educación de la UNED y secretaria del Máster Universitario en Formación del Profesorado, le ha atraído la enseñanza “desde niña”. Como en el colegio se le daba bien el inglés, decidió cursar la Licenciatura en Filología Inglesa. Sin embargo, como seguía teniendo clara su vocación docente, compaginó dicha titulación con el Grado en Magisterio de Educación Especial, y más tarde se graduó en Psicología y realizó el Máster en Formación del Profesorado. Su sólida formación dio paso a un doctorado en Educación a través de la UNED y al trabajo en un centro educativo, en el que durante varios años impartió clase en Infantil, Primaria, Secundaria y Formación Profesional. Además, obtuvo una plaza de especialista en pedagogía terapéutica (PT) por oposición. Toda esa experiencia práctica le sirve de gran ayuda ahora para formar a los futuros maestros y para investigar la forma de mejorar el trabajo en las aulas. La divulgación de dicha labor la desarrolla a través de propuestas como el curso de verano “Educar con emoción: claves para el bienestar y el aprendizaje”, que dirige en UNED Asturias. Natural de Suances (Cantabria), Cabello Sanz cursó sus estudios de licenciatura, grado y máster en la Universidad de Oviedo, por lo que estos días en nuestra región han supuesto para ella “volver a casa”.

El curso “Educar con emoción” ha despertado mucho interés entre el alumnado y los medios de comunicación.

El curso plantea un tema necesario, y no solo para el profesorado, porque el enfoque es amplio y abarca incluso el ámbito de la psicología. Las familias también podrían llegar a estar interesadas, y cualquier persona con inquietud por este ámbito, pero el foco central está puesto en los docentes.

La educación no se puede entender sin la psicología, ¿verdad?

De hecho, los diferentes ponentes están haciendo alusión precisamente a las diferentes corrientes de las que se nutre la educación emocional. Como Rafael Bisquerra, que enfocó su ponencia desde la psicología positiva. Otros ponentes, desde la neurociencia, etc. Todo está conectado, evidentemente.

En la primera de sus dos ponencias abordará herramientas para “enseñar desde el corazón”. ¿De qué herramientas se trata?

Me voy a centrar en el bienestar del profesorado, porque es algo que a veces queda olvidado y hasta no hace mucho he sido docente en un colegio. Todos vemos en las noticias los problemas del ámbito educativo que están muy presentes (cuestiones emocionales, casos de acoso, etc). Y para desarrollar las competencias emocionales en el alumnado primero tiene que dominarlas el docente. Si el docente las desconoce y no sabe regularlas, ¿cómo va a enseñar a sus alumnos a llevar a la práctica dichas competencias? 

La segunda ponencia tratará de dos proyectos que surgen de su tesis doctoral.

Sí, voy a mostrar un programa de educación emocional que se llama Cocinando Emociones, dirigido a estudiantes de Primaria, para que los docentes tengan esa herramienta y puedan trabajar las competencias emocionales en el aula. Hablaré también del libro de cuentos El sabor de las emociones.

¿En qué consiste exactamente el programa? 

El programa lo implementé con niños con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) de dos asociaciones de Burgos y del País Vasco. Por tanto, la iniciativa formó parte de la educación no formal, en el marco de talleres para dicho alumnado con TDAH. El programa aparece explicado paso por paso para que cualquier maestro pueda desarrollarlo directamente en el aula. Así, se habla del desarrollo emocional en la etapa de Primaria por ciclos, de 6 a 8 años, de 8 a 10, de 10 a 12. Además, se enmarcan los objetivos y contenidos para que el propio docente pueda incluirlo dentro de su programación didáctica. Porque muchas veces las cuestiones burocráticas no permiten que los maestros preparen nuevas sesiones. Con esta propuesta se busca facilitarles la tarea.

¿El objetivo es trabajar las competencias emocionales?

Sí, las cinco competencias que mostró ayer el profesor Bisquerra: conciencia emocional, regulación emocional, autonomía emocional, competencia social, y competencias para la vida y el bienestar. Empezaríamos por la conciencia emocional a través de seis actividades, luego la regulación emocional a través de otras, así cada una de ellas.

La ficción es fundamental en esta iniciativa, a través del mencionado libro de cuentos.

Hemos preparado un libro de cuentos que se puede utilizar con o sin el programa. Se elaboró porque a la hora de llevar a cabo la propuesta me di cuenta de que no existían cuentos concretos para trabajar cada una de esas competencias. Así pues, ponemos a disposición del docente un cuento por cada competencia. Es un recurso práctico que además tiene orientaciones para el profesorado y para las familias.

¿Quiénes son los autores de los cuentos? 

El programa está escrito por mí, y los cuentos por mí y también por dos compañeras de la UNED, de la Facultad de Educación: Andrea Eva Otero Mayer, que es la coordinadora de este curso de verano, y Ana María Benito. El programa es accesible para cualquier perfil de estudiantes. De hecho, ahora la idea es aplicarlo en centros educativos con todo el alumnado, no solo con TDAH. Así no es necesario separar al alumno para realizar el trabajo. Sí que es cierto que las ventajas quizá puedan ser mayores para un alumno con TDAH debido a su funcionamiento cerebral, a las necesidades que tiene, a cómo su cerebro gestiona las emociones.

Siguiendo este enfoque, ¿es importante plantear iniciativas que aborden necesidades específicas como el TDAH con todo el alumnado, sin separar al alumno en cuestión del grupo?

Ahora estamos pensando en eso, en aplicarlo con una muestra más general para ver los beneficios que se obtienen. Y para confirmar la hipótesis de la que partimos: que puede ser bueno para todo el grupo. En mi práctica como PT, como maestra especialista en pedagogía terapéutica, pude ver cómo con la llegada de la LOMLOE y el impulso al Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), se ha potenciado la inclusión en el aula utilizando metodologías activas para conseguir ese propósito. La idea es elaborar situaciones de aprendizaje y trabajar para que esto se lleve a cabo en el aula. De hecho, se está implementando el concepto de docencia compartida, entre el docente de aula y el PT.

¿En qué consiste?

El docente de aula (el tutor) y el especialista en pedagogía terapéutica elaboran y desarrollan juntos una situación de aprendizaje, sin que haya riesgo de estigmatizar al alumno con necesidades que sale del aula con su especialista concreto o que se sienta a trabajar atrás otros contenidos que no tienen nada que ver con lo que está desarrollando el grupo. Eso sería lo ideal. No siempre se lleva a cabo en la práctica, pero me consta que cada vez se está haciendo en más centros. 

¿Cuál es su punto de vista sobre la relación del alumnado con las nuevas tecnologías?

Dentro del ámbito educativo, del contexto más escolar, muchos colegios empezaron a utilizar las tablets y los chromebooks, con los que se sustituye el libro de texto. Creo que no nos dimos cuenta de las consecuencias y de los riesgos que traían consigo, y ahora estamos volviendo al libro en papel. La neurociencia lo dice: los niños hasta los 5 o 6 años no deberían tener ningún acceso a las pantallas. Y los niños de educación primaria tampoco deberían utilizar el ordenador o el chromebook de manera continuada. Si no dejamos que se desarrollen y adquieran de manera adecuada estas funciones, las consecuencias son las que estamos teniendo.

¿Y qué nos puede decir sobre la inteligencia artificial aplicada a la educación? 

Es un tema muy interesante, sobre todo desde la universidad, porque nos encontramos con trabajos en los que es difícil dilucidar si el alumno ha utilizado la IA. La inteligencia artificial es un recurso muy útil, pero hay que saber utilizarlo y saber que no es una persona, que es “inteligencia artificial”, y que hay que revisarlo y contrastarlo todo. Por otro lado, muchas personas hacen uso de la inteligencia artificial de manera sustitutiva de los amigos o de un terapeuta, o le preguntan cuestiones relacionadas con su día a día, y no creo que sea lo más adecuado utilizar ese tipo de herramientas con ese fin. La IA hay que utilizarla de manera responsable.