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De la evolución de la mente a la talla lítica

El curso de verano de UNED Asturias en Ribadesella, que ha generado un enriquecedor diálogo entre ponentes y alumnos, ha llegado a su fin con un taller de arqueología experimental y una ponencia sobre la fauna al final del Paleolítico
10/07/2026
Jesús Jordá y Miriam García Capín

La quinta edición del curso “150 años de investigaciones prehistóricas en el valle del Sella, Asturias”, la propuesta estival de UNED Asturias en Ribadesella, ha concluido tras cinco ponencias, sendas visitas a las cuevas de Tito Bustillo y Les Pedroses y un taller de arqueología experimental sobre talla lítica. El curso, dirigido por Jesús F. Jordá y coordinado por Esteban Álvarez, ha propiciado interesantes diálogos entre los especialistas y los alumnos. En este sentido, el profesor Jordá ha destacado “la calidad de los ponentes y de sus charlas” y el “conocimiento” y el “interés” de un alumnado que demuestra “mucho nivel”. La actividad ha contado con el patrocinio del Ayuntamiento de Ribadesella y el Gobierno del Principado de Asturias, y con la colaboración de la Asociación de Amigos de Ribadesella. Las ponencias se han impartido en el Centro de Arte Rupestre de Tito Bustillo.

Una de las intervenciones ha estado a cargo de Miriam García Capín, investigadora de UNED Asturias, que ha abordado el tema “La mente prehistórica en las cuevas cantábricas. Aportaciones desde la arqueología cognitiva”. En esta aproximación, García Capín habló de la evolución de la mente, de qué procesos psicológicos compartimos con otras especies y de cómo podemos aplicar esto al registro arqueológico. En concreto, al arte rupestre. “Intento centrarme en un tipo de pinturas rupestres que no suelen ser muy impresionantes o no suelen llamar mucho la atención, porque suelen ser signos o restos de pigmento muy simples, pero interrogados a partir de este método cognitivo aportan mucha información, como la idea de que podrían contribuir a humanizar o a domesticar un espacio”, indicó. 

Como explica la ponente, “las pinturas rupestres lanzaban un mensaje de que alguien ya había transitado por allí, aunque se tratara de un entorno hostil. Inconscientemente, esto modifica la percepción que tenemos del espacio”. Miriam García Capín analizó ejemplos de las cuevas cantábricas, y dentro de estas hizo especial énfasis en Tito Bustillo.

La última jornada del curso de verano, que agotó una vez más sus plazas (en este caso, 50), ha incluido el taller de arqueología experimental sobre talla lítica titulado “Nómadas analógicos: la tecnología de las poblaciones prehistóricas desde el valle del Rift al valle del Sella”, a cargo de Felipe Cuartero Monteagudo, investigador del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la UNED, y la ponencia “La fauna al final del Paleolítico en la región cantábrica: una visión desde la zooarqueología”, de Marián Cueto Rapado, investigadora de la Universidad de Salamanca.