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APERTURA DE CURSO 2004-2005

          Salutación

 

         Excmo. Sr. Secretario de Estado de Universidades e Investigación, Excmas. e ilustrísimas autoridades, profesores, alumnos, personal de administración y servicios, señoras y señores.

Un año más, como marca la tradición, tomo la palabra en este solemne acto, para comentar, ante toda la comunidad universitaria, los aspectos más relevantes de nuestra vida institucional. Y quiero aprovechar para dar las gracias a nuestro secretario de Estado, por su presencia y por el apoyo continuo a esta su Universidad.

El comienzo de cada curso es siempre un momento especial, un instante en que, oscilantes entre los logros del pasado y las obligaciones por venir, podemos apreciar claramente la dirección en que nos movemos.

 Esta percepción es la que quiero compartir con todos ustedes, con quienes, cualquiera que sea el puesto en que estén (docente, discente, técnico, administrativo,) y cualquiera que sea la relación que les une a esta Universidad, están aquí hoy, formando parte viva de nuestra institución en la apertura del curso 2004 - 2005.

 

         Referencia a la lección magistral.

 

         Acabamos de escuchar una magnífica lección magistral sobre propiedad intelectual. El tema no podía ser más oportuno. No sólo porque, de la mano del profesor BERCOVITZ,  la hemos visto entrecruzarse con una transformación  social de tanto calado como es la globalización, sino porque nos recuerda nuestra principal dedicación: no existe propiedad intelectual sin previo esfuerzo creativo intelectual; y, la realización de este esfuerzo requiere un entorno adecuado. La lección que acabamos de recibir muestra la necesidad -la obligación, me atrevería a decir- de cuidar ese entorno que, para nosotros, es la Universidad que nos acoge.

 Este es el tema central de la reflexión que hoy quiero suscitar: cómo podemos mejorar nuestro entorno institucional, y qué podemos hacer, cada uno de nosotros, a tal fin.

Permítanme comenzar con un paralelismo a mi entender interesante. Hemos visto hace unos minutos el modo en que los equilibrios que componen el concepto jurídico “propiedad intelectual” se han visto sacudidos por la gigantesca oleada de la globalización.

Estos equilibrios tendrán que recomponerse -se están recomponiendo- y asentarse finalmente en un nuevo equilibrio distinto del anterior. Pues bien, en nuestro caso, en el caso de todas las universidades, muchos son los factores que están sacudiendo con fuerza la institución universitaria.

         El reto – presente ya – del Espacio Europeo  que obliga a adaptar planes de estudio, organización y gestión académica, la estructura de nuestros centros docentes, los sistemas de evaluación y, lo más importante la propia concepción de la función docente.

El reto, también, de un Espacio Europeo de Investigación altamente competitivo, con lo que ello supone de mejora de infraestructuras, consolidación de grupos y redes de investigación, reenfoque de líneas de trabajo. .. y un largo etc.

         La aceleración tecnológica y sus constantes exigencias de adaptación; la superación continuada que implica la exigencia de calidad total del servicio público que prestamos y, por encima de todos ellos, las demandas de una sociedad en continua evolución a la que estamos obligados a responder porque a ella nos debemos.

Todo esto supone que, también en la secular institución universitaria, se están  recomponiendo los viejos equilibrios. Inevitablemente, también nosotros tendremos que generar unos nuevos. En ese camino andamos. Con debates, con dudas, con riesgo, pero nos hemos echado al camino. No es el compostelano, no tenemos la guía de las estrellas, pero es el nuestro. Es el camino del cambio.

 

         Tiempos de cambio

 

         Es difícil transformar una institución; o, por mejor decir, es difícil mejorarla, adaptarla a las exigencias de los tiempos; lo que es fácil es “dejarla ir”, aceptar pasivamente su anquilosamiento, y eludir responsabilidades. Pero la UNED, por fortuna, está moviéndose, y está respondiendo a ésta necesaria reorientación que exigen los tiempos de cambio profundo que vivimos.

 

                  Estado de la UNED.

 

         En una ojeada al camino recorrido encontramos de todo. Cosas buenas y no tan buenas. Esfuerzos culminados y otros pendientes. Me referiré a algunos especialmente significativos:

        

 

EL DIA A DIA: La memoria presentada por nuestro Secretario General ha dejado claro que nuestra Universidad ha cumplido, con creces, un año más la labor que tiene encomendada. No incidiré en los temas ya expuestos, simplemente destacaré algunos como breve recordatorio de nuestra presencia institucional en actividades de especial relevancia:

-Fuimos anfitriones de la Conferencia Anual de la Asociación de Universidades  Europeas a Distancia (EADTU) en la que se abordó el tema de cómo afrontar conjuntamente el reto del Espacio Europeo de Educación Superior.

Destacar de esta reunión que, a instancias de nuestra universidad,  se asumió el compromiso de creación de un observatorio de evolución del mercado de trabajo cuyo objetivo es desarrollar análisis de prospectiva que permitan hacer ofertas de “maestrías” conjuntas que respondan a demandas del mercado laboral.

No menos importantes son los acuerdos también tomados en esta reunión para el desarrollo de  estudios conjuntos conducentes a la determinación de parámetros para la evaluación de la calidad de las enseñanzas a distancia.

-Mencionar que también hemos coordinado y albergado la Convención sobre Pueblos Indígenas y Administración de Justicia, auspiciada por Naciones Unidas.

-También a la UNED correspondió, (al ostentar la Presidencia del Consorcio) coordinar los actos conmemorativos del 75 Aniversario de la Ciudad Universitaria.

-Así mismo, hemos sido sede de importantes congresos y reuniones de ámbito internacional donde nuestros Departamentos, Institutos Universitarios y Facultades han sido los encargados de su desarrollo.

 


LOS CENTROS ASOCIADOS

También nuestros Centros Asociados han desarrollado, como es habitual, una importante labor, labor que hace que esta Universidad esté presente a lo largo y ancho de este País.

         El tiempo pasa y con él nuestros Centros van cumpliendo años. EL pasado curso 7 de ellos han cumplido sus 30 años y 26 los 25.

Éstos han sido años de trabajo, de colaboración con las instituciones, de contribución de forma activa  a la mejora de su entorno.

Otros han inaugurado Sede. Muchos han continuado mejorado sus infraestructuras, como ya ha indicado el Secretario General en la exposición de la Memoria anual.

Estos datos indican que nuestros Centros están más activos que nunca, se implican cada día más con la Sede Central y hacen de puente entre nuestra oferta y las exigencias de su entorno, haciendo así que no seamos ajenos a los intereses de aquellos que son nuestros destinatarios.

         En este sentido, especial relevancia ha tenido el cambio de modelo en los cursos de verano, en el que los Centros han pasado a ser el eje principal de esta clásica, pero un poco anquilosada actividad.

EL cambio, aunque inicialmente motivado por temas presupuestarios, ha sido especialmente positivo y prueba de ello es la incidencia que han tenido y que  ha quedado claramente reflejada en nuestra presencia en la prensa,  internacional, nacional y local, datos que pueden consultar en la página web del gabinete de prensa.

Estoy plenamente convencida que este nuevo sistema, además de más competitivo -serán los Centros lo que previamente valoren las posibilidades de éxito e incidencia de los temas propuestos- resultará,  no gravoso a las arcas de la universidad, y  más acorde con los intereses de sus destinatarios.

Soy consciente de que este tipo de cambios pueden resultar molestos, no sólo por eso de “la resistencia al cambio”, sino por el esfuerzo creativo que suponen. Pero hoy por hoy, la respuesta a los intereses sociales de formación fuera de las enseñanzas regladas (y en éstas también aunque están más constreñidas)  se ajusta cada vez más a las leyes de la oferta y la demanda. Nosotros, la UNED, tenemos la grandísima ventaja de poder conocer la demanda a través de los Centros. A nosotros nos corresponde saber responder, ésta es la nueva filosofía sobre la que se asienta el nuevo modelo.

Con ello lograremos además de una respuesta más eficiente, algo especialmente importante,  lograr que cada día los Centros formen parte más activa de nuestra labor y se sientan directamente implicados en el quehacer universitario de esta Universidad.

La UNED ha sido, es y seguirá siendo una Universidad en la que sus Centros Asociados son su columna vertebral, y como tal, parte esencial de su estructura y funcionamiento. Seamos consecuentes con ello.

Como he dicho al comienzo hay también temas que aun no han sido definitivamente resueltos. Destacaré aquellos que a mí (y a mi equipo de Gobiernos) preocupan más.

        

ESTATUTOS

Ha sido ésta un tarea compleja y ha habido posiciones encontradas tanto internas como externas. No obstante creemos que hemos llegado a un texto satisfactorio para todos, fruto de un amplio diálogo y de una perseverante búsqueda de consenso, pero sigue pendiente de publicación el Decreto que debe refrendarlos.

Somos conscientes de que los cambios ministeriales han ralentizado la tarea de tramitación, pero nuestras autoridades deben ser conscientes de que el tiempo apremia, queda mucha labor pendiente: reglamentos de desarrollo, reajustes derivados de la implantación de la norma, etc. He insistido en nuestras reuniones bilaterales una y otra vez en la importancia de esta cuestión, hoy, lo hago aquí en público, ante la comunidad universitaria, Sr. Secretario de Estado, urge el refrendo, y una vez más le pido el máximo apoyo para que sea con celeridad.

 

         SITUACIÓN PRESUPUESTARIA

 Hemos avanzado mucho en su corrección. Hemos hecho un importante ajuste presupuestario basando nuestro presupuesto sobre cifras reales de ingresos. Si me lo permiten, hemos iniciado la cultura del “realismo presupuestario” y, hablando en román paladino, por ello “nos hemos tenido que apretar el cinturón” reconduciendo y reorientando la búsqueda de financiación hacia fuentes externas en aquellos ámbitos, donde tales fuentes existen.

También hay que decir  hoy, aquí, que  la partida de 13 millones de euros comprometida por el anterior gobierno y que ha tenido condicionado nuestro gasto del año 2004, está ya tramitada. Gracias Secretario de Estado, gracias Salvador por tus inestimables gestiones.

Pero debo adelantar que seguimos trabajando. El déficit endémico que sufre la Universidad Nacional de Educación a Distancia requiere de importantes aclaraciones a las que me referiré en breve ya que será, (como ha sido a lo largo de mi mandato) cuestión sobre la que continuaré concentrando gran parte de los esfuerzos de este equipo rectoral. Pero antes, permítanme   finalizar este rápido balance sobre lo que ha sido el pasado curso.

 

                  INVESTIGACIÓN

 Tema también de preocupación constante. Es cierto que este año hemos visto importantes recortes en este capítulo presupuestario, pero es importante reconocer que nuestros investigadores han sabido responder con fuerza  y de forma creativa a la situación.

Así hemos incrementado de forma muy significativa nuestra participación en  convocatorias externas de financiación y debo añadir que nuestro nivel de éxito ha sido elevado.

Esta cuestión es, créanme, realmente importante. Un parámetro básico en el ranking de investigación de las universidades es el grado de financiación externa, parámetro en el que no estábamos bien situados y en el que, esta nueva actitud que estamos potenciando, entre todos, hará que mejoremos significativamente. Lo cual es definitivo tanto cara a la evaluación externa de nuestra institución como a la cuestión de la captación de fondos, de alguna manera “cuanto más, más”.

         Si notables son los resultados, también el cumplimiento de nuestros compromisos. El pasado año anuncié la creación de la escuela de postgrado, a fecha de hoy se ha finalizado el estudio relativo a la articulación de recursos humanos dedicados a la organización, planificación y estructuración, base sobre la que se asienta la construcción de esta unidad. Sólo resta ubicarla físicamente (problema preocupante, como todo el relativo a espacios físicos, pero sobre el que sólo diré que albergamos buenas esperanzas).

          Paralelamente hemos avanzado  en la mejora de la calidad de estas enseñanzas, valga como prueba de ello la nueva página web de la biblioteca (desarrollada por el personal de la misma), y que supone un sistema gestor de contenidos que permitirá que todo alumno de doctorado pueda acceder desde cualquier lugar al conjunto de recursos electrónicos disponibles. (Disponible a partir de la próxima semana si el sistema lo permite).

También en Investigación (y para la mejora y optimización de la gestión) puedo anunciar que ya está finalizada la aplicación informática relativa al  “sistema global de información de investigación” cuyo objetivo es facilitar la gestión y el seguimiento de los proyectos por parte de los investigadores y de la administración.  Nuestra previsión es su activación para el mes de noviembre.

Por fin cada investigador conocerá directamente la situación de sus proyectos y por fin tendremos información actualizada que nos permita definir líneas estratégicas y emergentes de investigación. (Es importante destacar que esta aplicación está realizada sobre software libre lo que nos permite independencia en la gestión y la explotación de nuestros recursos de conocimiento).

 

         CALIDAD

Como muchos de ustedes saben, tenemos una Unidad técnica de evaluación institucional interna, que está funcionando con gran eficiencia.

Nuestra auto-evaluación ha recibido grandes elogios de los comités de evaluación externa que ya han actuado en algunas facultades.

Incluso hemos representado a la ANECA en algunas reuniones internacionales sobre el tema.

 

Pero no quiero cansarles con retrospectivas detalladas. Más interesante parece dedicar unos minutos al camino que tenemos al frente y a las tareas que se avecinan para este curso que hoy comenzamos.

 

         Tareas pendientes

 

                  Nuevas tecnologías

Para el curso 2.004 - 2.005  tenemos un objetivo prioritario: culminar el proceso de reflexión que hemos iniciado en junio sobre el modelo óptimo de  aplicación de las nuevas tecnologías a la enseñanza superior a distancia.

Las tecnologías de la información y la comunicación pueden ser vistas de muchas maneras, pero hay una que para mí resulta especialmente esclarecedora: son instrumentos que multiplican por un elevado factor la productividad intelectual de personas e instituciones.

Permiten disponer de información ubicua, abundante y barata; permiten  encontrar con un par de “clicks” el dato que necesitamos para proseguir un razonamiento o avanzar en una investigación; permiten interactuar en tiempo real con una persona en cualquier lugar del mundo.

Todo eso y mucho más aumenta, como digo, nuestra productividad intelectual tanto a nivel individual como colectivo de una manera sorprendente. Y no sólo lo permiten, adviértase bien, sino que nos obligan a hacerlo.

La UNED, he de decirlo modestamente, es pionera, con aciertos y errores, con luces y con sombras, pero indudablemente tenemos acumulada una valiosísima experiencia en su manejo. Pues bien, el desafío para este curso es convertir esa experiencia en un incremento de productividad que nos afiance como la Universidad “número uno” en su utilización en lengua española. Para ello necesitamos optimizar sus diversas aplicaciones, a cuyo fin hemos iniciado el proceso de reflexión de que les hablo y que este curso debemos ultimar.

Pero no se engañen. La reflexión emprendida no es sólo tecnológica. Es también y de modo importante, organizativa.

La utilidad de las nuevas tecnologías, como la de cualquier otro instrumento, depende de las personas que las manejan. Nuestro Vicerrectorado de Nuevas Tecnologías, puede y debe aportar mucho al proceso en marcha.

Las Jornadas internas  sobre “el uso de las tecnologías de la Información y la Comunicación en la UNED”  que realizaremos en el segundo cuatrimestre, servirán para que todos dejen oír su voz en el punto culminante del proceso de que les hablo, y asuman la responsabilidad que a cada uno nos corresponde, los críticos manifestando y publicitando sus críticas y sus alternativas, los defensores del modelo actual, defendiendo sobre bases reales el modelo existente, y todos  proponiendo mejoras que demuestren su viabilidad a medio y largo plazo. Lo que necesitamos es un esquema organizativo, aceptado por todos. Ésta es labor de todos y todos debemos implicarnos, los profesores, los alumnos, el pas y los Centros.

 

                  Estabilidad presupuestaria

Aceleración tecnológica y calidad (proceso en el que estamos inmersos) tienen un precio. Sería muy fácil en este momento decir que necesitamos incrementar nuestro presupuesto para conseguirlas. Y,  lo voy a hacer, aunque no sólo para esto.

Aunque el objetivo básico de este Rectorado en materia económica era y sigue siendo la estabilidad presupuestaria, o, parafraseando lo que está tan de moda a otros niveles, el “déficit cero”. Lo que solicitamos no es un aumento de recursos. Lo que solicitamos, y aunque pueda parecer lo mismo, no lo es, es  situar a nuestra Universidad en la posición presupuestaria que, entendemos, le corresponde por derecho.

Pretendo, como objetivo inmediato, que se equilibre el presupuesto. Equilibrio que nos sitúe en el punto de partida correcto a la hora de participar con las demás universidades en el modelo de financiación que ha anunciado el presidente del Gobierno en su reciente intervención en la Universidad de Alicante.

Situar a nuestra universidad en el nivel presupuestario que le corresponde quiere decir que la UNED es una universidad igual que todas las universidades en cuanto a administración e investigación. Nuestro distintivo, que no es poco, es la metodología que empleamos en la docencia, ese modelo de enseñanza semi-presencial, apoyada en los medios técnicos y tecnológicos más modernos y eficaces que el desarrollo técnico pone a nuestra disposición en cada momento. Ese modelo que hemos ido generando y adaptando entre todos.

 

Partiendo de esta premisa es fácil entender que las necesidades presupuestarias de esta universidad son en gran medida similares a las de las demás. Sin embargo, a fuerza de ser sinceros debemos dejar claro que en 32 años esto no ha sido visto así por las autoridades de las que dependemos.

Siempre habíamos sido prácticamente autosuficientes y las transferencias por parte de los diferentes gobiernos no han ido acorde con el crecimiento de este servicio público de educación superior que cumple la UNED y que me permito decir que es la garantía que el Estado tiene de cumplir con el derecho universal de la educación superior.

Nuestro problema es endémico, nos hemos ido autofinanciando en gran parte del capítulo 1; en edificios, en actualización de medios personales y técnicos, en investigación y promoción del profesorado.

Decía hace un momento que nuestra Universidad es igual a las demás en investigación. Un simple dato para que quede claro, en el último informe elaborado por la Secretaría General del Consejo de Coordinación Universitaria (a julio de 2004) sobre “el profesorado funcionario de las Universidades públicas españolas y la actividad investigadora evaluada”, la UNED se sitúa entre las 13 primeras en porcentaje de sexenios evaluados positivamente, en otros términos más del 54% de nuestros profesores cumplen con los sexenios requeridos por la Ley para formar parte de los tribunales, como he dicho antes estamos entre las 13 primeras.

Pero, si se prefiere hablemos en términos de  eficacia, eficiencia y equidad, tan de moda actualmente.

Miren ustedes nuestra Universidad ha recibido en el ejercicio 2004, del Estado, la cantidad de 71.818.410 euros (58 más 13) en concepto de transferencias corrientes y 6.629.940 euros en concepto de inversiones (un total, por lo tanto de algo más de 78 millones) y da servicio con ello al 10.38% de los estudiantes de la Universidad Española. No hay más que echar un vistazo al presupuesto de cualquier otra universidad  para darnos cuenta de qué estamos hablando.

Es evidente el alto grado de eficiencia y eficacia de esta Universidad, pero ¿Qué hay de la equidad?,

Equidad quiere decir que “a iguales servicios prestados iguales deben ser los costos financiados por la Administración Pública”. Muy lejos estamos de tal situación.

           Cuando hablo de equidad sé perfectamente a qué me refiero, sé perfectamente dónde están esas diferencias que hacen que la Equidad sea vista por esta universidad como un concepto vacío. 

Cuestiones muy directas:

-Fondos destinados a los complementos retributivos de nuestro profesorado en paridad con los que se perciben en las otras Universidades; 

-Igualación de porcentajes en cobertura de capítulo 1 respecto a lo que las otras Universidades reciben de las Comunidades Autónomas que  las sostienen.

 -o cómo  cubrir nuestras carencias de espacio físico o de mantenimiento de nuestra infraestructura de investigación.

El gran diferencial de aportación presupuestaria  existente en estas cuestiones obliga a una negociación en profundidad iniciada, aunque sin frutos, con el anterior gobierno y reiniciada con el actual.

Negociaciones conducentes a ponernos en igualdad respeto a las otras Universidades. Lo exige y lo requiere el principio de EQUIDAD al cual antes aludí.

No hablo de   incrementar el presupuesto de la UNED sin más. No se trata de un rector  más pidiendo dinero. Sino de poner el presupuesto en el lugar que debe estar tras tantos años de abandono.

Hablo de equidad, de equilibrio, de valorar los costos reales que esta Universidad, la más social de todas las existentes en este país tiene, si queremos mantenerla y que cumpla con calidad el papel que la sociedad le ha adjudicado. Hay que dotarla de los medios de los que durante tanto tiempo se le ha privado.

 

Buenas expectativas

Como he dicho ésta es, a mi entender, la prioridad política de este curso, que empieza, como lo ha sido en los anteriores. A ella esta rectora dedicará gran parte de sus esfuerzos. Sé que contaré con el apoyo de aquellos que como yo creen en esta  universidad y, cómo no, de la complicidad de nuestro Secretario de Estado que, como ex Rector, entiende y comprende las necesidades (cuando son lógicas) de ésta su Universidad.

Tengo esperanzas y buenas expectativas porque en la UNED edificamos sobre cimientos sólidos. Conocemos, de verdad, la técnica de la enseñanza a distancia. Hemos generado un modelo propio de asistencia con tutores asentados en centros distribuidos por todo el territorio que es muy eficiente. Garantizamos la igualdad de oportunidades, facilitamos el acceso a la enseñanza superior española a nuestros conciudadanos residentes en el extranjero. Nuestros títulos son aceptados y valorados por los que ofertan empleo. Como digo, tenemos cimientos sólidos.

Es buen momento para movernos. Si los tiempos nos obligan a actualizarnos, hagámoslo. Ya ha quedado atrás el “boom” tecnológico con la exuberancia internacional que promovió. Superada la fascinación de los últimos años, las tecnologías pueden valorarse en su justa medida. Hagámoslo así, y ganemos productividad con ellas.

 

FINAL

 

La tarea bien hecha, el sentir que pertenecemos a una Institución en plena renovación, será nuestro mejor premio. Esta idea puede parecer un tanto quijotesca, pero no estará de más, cuando celebramos el cuarto centenario del Quijote y en estos tiempos (un tanto materialistas), hacer una apelación al valor moral de nuestra comunidad.

Bien sé, como dijo el ingenioso hidalgo, cuando lo llevaban enjaulado de vuelta a su hacienda, que “la virtud más es perseguida de los malos que amada de los buenos”; pero, a pesar de todo, confío en la fibra moral de las personas y de las instituciones.

Por eso hago este llamamiento a todos, en la seguridad de que todavía queda idealismo por movilizar en nuestra Universidad; ese mismo idealismo que hizo decir a los universitarios del sesenta y ocho “seamos realistas, pidamos lo imposible”.

No es imposible situar a la UNED como la Universidad de referencia en enseñanza superior a distancia en lengua española, pero requiere esfuerzo y generosidad.  Tenemos la motivación, tenemos la oportunidad, tenemos la necesidad; el resto depende de nosotros y de que nuestras autoridades gubernamentales así lo entiendan.

 

         Muchas gracias.

  

A.   Maciá

octubre 2004

 



 
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