Para poder comparar la actuación de sujetos a los que se han aplicado tests distintos (que miden el mismo rasgo o característica) es necesario equiparar las puntuaciones de esos tests, es decir, es preciso transformar la escala de las puntuaciones de un test a la escala de las puntuaciones del otro test. Solo si se lleva a cabo este proceso de equiparación es posible comparar las puntuaciones de sujetos a los que se han administrado tests diferentes.
Para ello, se dispone de tres métodos:

