Tenacidad.

    Se llama así a la propiedad mecánica que representa la cohesión interna de las partículas del mineral. Aunque existe una cierta relación con las anteriores propiedades, no se identifica con la dureza, sino más bien con la "ausencia de fragilidad". Determinados minerales muy duros, como el diamante, presentan una elevada fragilidad al golpe, lo que condiciona su utilización, el tipo de montura que debe utilizarse, etc.

    Por el contrario, minerales fibrosos, como la jadeíta, la nefrita o la sillimanita, aun cuando no tienen una dureza muy elevada, presentan una estructura interna afieltrada que les confiere una tenacidad muy alta.

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La jadeita permite tallas sofisticadas gracias a su elevada tenacidad
(Foto: Juan S. Cózar)

    La fragilidad de un mineral, además de ser una característica estructural, se relaciona con tensiones internas provocadas durante la génesis de la gema, y también durante el proceso de talla y pulido, o por tratamientos térmicos o radiactivos que puede haber sufrido.