PRODUCCIÓN MUNDIAL
DE GEMAS

    Según diversos autores, el primer lugar en la producción mundial de gemas ha ido pasando de un continente a otro a lo largo de la historia, aunque este punto de vista es, sin duda, discutible, e influído por nuestra visión occidental de la cultura y de la riqueza.

Así, la primera gran producción de gemas correspondería al ámbar del Báltico, en Europa, ya explotado y exportado en épocas neolíticas (entre el 25000 y el 3400 a.JC.).

El desarrollo de la cultura egipcia entre esta fecha y el 800 a.JC., aproximadamente, y las explotaciones de turquesa, esmeraldas y otras gemas, que tuvieron lugar en aquella cultura justificarían que la primacía pasase a África.

Desde el 800 a.JC. hasta 1725 d.JC. la producción de diamante, zafiro, rubí, espinela, granate, circón y otras muchas gemas, en la India, Ceilán (actual Sri Lanka) y el Sudeste Asiático muestran a Asia como líder indiscutible durante este período.

En 1725 el diamante era ya la gema más usada y codiciada. El descubrimiento de los yacimientos de Brasil hace que, hasta 1870, fecha en que se descubren los yacimientos de Kimberley, en Sudáfrica, el liderazgo en la producción mundial lo tenga Sudamérica. A partir de la fecha citada, y probablemente hasta hoy, la situación dominante ha pasado de nuevo a Africa.

En la actualidad, la producción de gemas viene condicionada por la producción de diamantes gema, que supone, en valor, aproximadamente el 90% del total. A su vez esta producción de diamantes gema no guarda relación con la producción total de diamante, pues hay países, como la  República Democrática del Congo, Rusia, Ghana, Bostwana o Costa de Marfil, en los que el porcentaje de gemas sobre el total de diamantes producidos no alcanza el 20%. Por el contrario, otros países, como Angola, Tanzania o Brasil, con producciones mucho menores, tienen un porcentaje de gemas que alcanza fácilmente el 50%.

    Además de ello, el panorama mundial de producciones es muy cambiante, debido a la aparición y puesta en explotación de nuevos yacimientos, a los contratos internacionales de compra por parte de la Compañía De Beers, que en los últimos años está teniendo graves complicaciones en Rusia y ha roto su contrato con Australia, y a otros factores tales como las recientes guerras en la República Democrática del Congo (ex Zaire).

País Producción de diamante natural (en millones de quilates)
Australia 40.8
Botswana 19.8
Sudamerica (Brasil, Venezuela, Guayana) 1.6
Rusia 19.8
Africa del Sur 10.9
RD Congo 25.8
Namibia 1.5
Angola 3.0
Otros 0.3
TOTAL 55.7

    Fuera del mundo del diamante, el panorama de la producción mundial de gemas es, de nuevo, cambiante, impreciso y poco conocido. Las gemas más caras y comercializadas y que, por tanto, en términos cuantitativos, más suponen respecto de la economía mundial, son la esmeralda, el zafiro y el rubí, seguidas por las perlas.

    En cada una de ellas pueden indicarse unas características generales de producción, pero es imposible dar cifras mínimamente creíbles de producciones totales, y menos de valor. Es imposible tener una idea de la aportación global que suponen para la economía piedras de valor unitario relativamente bajo, como el cuarzo en sus variedades, las ágatas, la turquesa, la malaquita o el coral, por poner ejemplos.

    Estas gemas, como casi todas, se comercializan a través de canales muy capilarizados y con poco control por parte de los distintos estados productores.

Las esmeraldas de valor se obtienen, en su mayoría, de los yacimientos colombianos. Tal vez el 80% de las esmeraldas de valor del mundo son colombianas. Sin embargo, hay varios hechos que impiden conocer esta realidad en profundidad.

Respecto de los rubíes y zafiros pueden hacerse consideraciones similares.

Los ópalos de calidad gema se producen, sobre todo, en Australia. También son importantes los ópalos de fuego y ópalos nobles de México y Estados Unidos. Mucho menor importancia tienen Brasil, Madagascar, Venezuela, Honduras y Japón.

En cuanto a las perlas, aunque suponen un valor de producción total muy alto, en la actualidad son casi todas cultivadas, lo que supone la intervención de la mano del hombre para introducir en la ostra un germen sobre el que el animal segrega capas de conquiolina y carbonato cálcico, idénticas a las que forman una perla fina. Los principales países que desarrollan esta industria son Japón, Australia y las islas Tuamotu, en Polinesia. Las perlas naturales, si bien de valor mucho más elevado, se producen aún en el golfo pérsico, especialmente en Bahrein su productor clásico, pero constituyen una industria en clara regresión.